CERRAR
MENÚ
DiariomotorLogo Diariomotor
Deportivos

4 MIN

Alfa Romeo 164 Proteo: el eslabón perdido que nos recuerda que los italianos sí son capaces de hacer deportivos bonitos

Elena Sanz Bartolomé | 5 Sept 2021
Alfa Romeo 164 Proteo No Resizing 01
Alfa Romeo 164 Proteo No Resizing 01

Hay coches que despiertan sentimientos encontrados en lo que a belleza se refiere, pero, al mismo tiempo, resultan extrañamente atractivos: el Alfa Romeo SZ y el Alfa Romeo GTV fueron dos buenos ejemplos de ello. A caballo entre ambos surgió el Alfa Romeo 164 Proteo, un prototipo que se ha convertido en un recordatorio de que la marca italiana, cuando tenía ganas de hacerlo, tenía la capacidad de fabricar deportivos bonitos. Esta es su historia.

Un par de años después de que las líneas de producción dieran la bienvenida al Alfa Romeo Sprint Zagato, la marca italiana presentó el Alfa Romeo 164 Proteo. El escenario elegido fue el Salón del Automóvil de Ginebra de 1991: allí dieron a conocer un prototipo biplaza y descapotable que se asentaba sobre una versión corta de la plataforma empleada para el Alfa Romeo 164.

6
FOTOS
VER TODASVER TODAS

El diseño exterior del Alfa Romeo 164 Proteo

Muchos lo definieron como un Alfa Romeo SZ pulido. Su diseño exterior concentraba algunos de los elementos icónicos del lenguaje de la marca como, por ejemplo, los faros triples o aquella parrilla con forma triangular que se extendía a lo largo de todo el capó. Incorporaba, además, un dosel negro que enmarcaba el parabrisas delantero o una línea horizontal en la zaga que unía los dos grupos ópticos.

Aquella parte trasera recordaba, en parte, a la del Sprint Zagato aunque modificada para albergar el techo rígido y plegable del Alfa Romeo 164 Proteo. Los italianos diseñaron un compartimento especial cuando, a través de un sistema electrohidráulico, se escondía haciendo del cielo los límites de aquel deportivo con un perfil en forma de cuña.

Más de 250 CV

En el interior, con espacio para dos personas, destacan los asientos de piel y, sobre todo, la parte central del salpicadero. Entre los tres indicadores analógicos y la palanca del cambio surge un cuadro que desafía a todos los cánones de usabilidad: se trata de un conjunto de botones circulares de idéntico tamaño imposibles de diferencias. Lo cierto es que los diseñadores no se pararon a pensar en cómo iba a manejar aquello el conductor sin apartar la mirada de la carretera.

El Alfa Romeo 164 Proteo escondía bajo su carrocería un V6 de tres litros: un motor de 24 válvulas y doble árbol de levas que entregaba una potencia de 257 CV. Su pareja de baile era una caja manual de cinco velocidades que transmitía esa fuerza a ambos ejes. Y, por cierto, el deportivo italiano también tenía dirección en todas sus ruedas.

Llega el Alfa Romeo GTV y Spider

Como veis, sobre el papel, el Alfa Romeo 164 Proteo tenía mucho a su favor y más aún cuando Giovanni Battista Razelli, el entonces director ejecutivo, afirmó que el coche estaba listo para entrar en producción. Sin embargo, cuando lo presentaron al público ya habían pasado tres años desde que Alfa había aprobado internamente el Alfa Romeo GTV y el Spider.

Si daban luz verde a aquellas 2.000 unidades del 164 Proteo habría que esperar, como mínimo, tres años más para que fueran una realidad. Si a esto sumamos las dudas sobre la rentabilidad del proyecto… os podéis imaginar lo que sucedió: el Alfa Romeo 164 Proteo se quedó en un prototipo.

Lo cierto es que en la progresión lineal entre el Alfa Romeo SZ y el dúo formado por el GTV y el Spider, el Alfa Romeo 164 Proteo encaja a la perfección. Esto le convertiría en el eslabón perdido entre los vehículos italianos de los años ochenta y los modelos, elegantes y curvilíneos, que llegaron en los noventa. Habría tenido sentido (evolutivo), pero no podemos olvidar que estamos hablando de Alfa Romeo donde, a veces, las cosas se hacen de una manera… diferente.