Cuánto ha cambiado la industria del automóvil desde que la pandemia sanitaria generada por el COVID-19 pusiera el mundo patas arriba. Desde entonces han cambiado las tendencias de consumo, el rumbo de muchas marcas y, entre tanto, la irrupción de los fabricantes chinos en Europa ha llevado a muchas de nuestras empresas a aliarse con ellos con tal de sobrevivir. Literalmente.
El caso de Volkswagen puede ser el más llamativo, pues ha perdido una importante parte del pastel en el Viejo Continente, ante lo que se está viendo forzada a aprovechar su forzada colaboración con los fabricantes chinos en la propia China para tomar nota de cómo trabajan en estos momentos allí. La razón: los tiempos de desarrollo y la capacidad para adaptarse a los cambios, y la última prueba de ello es el Volkswagen ID. Unyx 08.
Antes de seguir con el artículo, cabe señalar que se trata de un coche cuya llegada al mercado europeo no está sobre la mesa. Se ha diseñado en colaboracón con la puntera Xpeng con el fin de ser comercializado en China, así que no se le espera en el Viejo Continente.
Se trata de un coche que, atendiendo a lo que ha sido siempre el diseño de Volkswagen, incluso en comparación de lo visto estos últimos años con la gama ID., rompe con lo establecido. Un frontal de mirada cabreada, de diseño radical, incluso, se desmarca de las suaves y sobrias líneas que siempre han dado identidad a sus coches, algo que a la marca ha dado alas incluso en China, donde ahora cuenta más el hecho de ofrecer una imagen distinta y tecnológica que lo que siempre ha sido lo normal. A fin de cuentas, lo que importa es adaptase a las tendencias de consumo que imperan en China y que empiezan a verse aquí, en Europa, también.
Por esto mismo, aunque no esté pensado para Europa, lo cierto es que sí que debemos prestar atención a lo que plantea el ID. Unix 08, ya que se trarta del hermano mayor del Unyx 06 y, en esencia, es el mismo coche que aquí conocemos como CUPRA Tavascan, y dado que todo lo que se empieza a ver en China se convierte en una ola que acaba llegando a Europa, de una manera u otra, no hemos de perderle la pista. No porque vaya a llegar el ID. Unyx 08 aquí, sino por cómo puede influenciar su diseño, concepto o tecnología en los productos europeos de la marca.
En términos técnicos, estamos ante un modelo diseñado sobre una plataforma que nada tiene que ver con la MEB que la marca tiene para Europa. Se trata de una base diseñada en torno a un sistema eléctrico de 800 V de tensión disponible en versiones de traccción total y trasera, así como de 82 y 95 kWh de batería, con potencias que oscilan entre 308 y 496 CV.
Sea como fuere, lo importante del ID. Unyx 08 no es que sea eléctrico ni que su longitud sea de 5 metros de largo (casi como un Range Rover), sino que el programa bajo el que se ha desarrollado se ha alargado durante un tiempo de tan sólo dos años. Algo en lo que Volkswagen no puede pensar, si quiera, por sí sola. Si ha podido hacer esto con el protagonista de estas líneas, es porque se ha desarrollado junto a Xpeng, no por otro motivo.







