CERRAR
MENÚ
DiariomotorLogo Diariomotor
Mecánica

4 MIN

Los nuevos límites de velocidad en ciudad, ¿provocarán averías en nuestro coche?

David Clavero | @ClaveroD | 11 May 2021
Averia Limite Velocidad 30 0521 01
Averia Limite Velocidad 30 0521 01

Desde el 11 de junio los límites de velocidad de 30 Km/h son ya el límite más común en las ciudades españolas, y aunque esta regulación pretende ofrecer menor contaminación y mayor seguridad, lo cierto es que está muy lejos de ser un todo ventajas. La realidad es que limitar a una velocidad máxima de 30 Km/h también tiene contraindicaciones, pues no hay que olvidar que el viejo parque automovilístico español no ha sido diseñado para circular de forma constante a baja velocidad.

Circular a 30 Km/h supone conducir en primera el grueso del tiempo, y eso a la larga es sinónimo de más consumo y averías

Hay una obviedad en relación a esta nueva limitación de velocidad, y es que en ámbitos urbanos, a menor velocidad menor gravedad de los accidentes y atropellos. Desde este punto de vista la medida tiene todo el sentido del mundo, sin embargo el problema viene cuando esta medida se implanta con carácter general en todas las calles que solo tengan un carril por sentido de circulación, pues ni todas las ciudades son iguales, ni todas sufren los mismos problemas de tráfico, siniestralidad o contaminación.

Gran parte del problema en este sentido es el de siempre, ese problema incómodo al que las administraciones no buscan verdadera solución: el parque móvil español está seriamente envejecido con una edad media de 13,2 años... y subiendo. Esto hace que las limitaciones de velocidad choquen de lleno con un parque móvil que no está preparado para adaptarse a las nuevas regulaciones, y en donde conducir a ciertas velocidades puede ser contraproducente.

El principal problema de conducir a 30 Km/h para ciertos coches entrados en años es que obliga al conductor a circular de forma permanente en primera relación. Esto supone circular elevando el número de revoluciones, aumentando la sonoridad del motor dado su mayor régimen y disparando el consumo de combustible. ¿La causa? En muchos casos, circular a 30 Km/h en segunda relación supone desplazarnos prácticamente a ralentí, por lo que ante cualquier demanda de potencia (repecho) o necesidad de aminorar, volveremos a insertar primera.

Esta forma de conducir, alargada en el tiempo, provoca que realicemos una conducción en donde trabajamos casi en exclusiva con el acelerador, dando gas y reteniendo todo el tiempo. Este hábito es nefasto para los tacos del motor, pues provocamos que el propulsor genere movimientos en un sentido y otro que deben ser absorbidos por los citados tacos (silentblocks). A ello debemos añadir el exceso de trabajo de rodamientos al funcionar en condiciones de elevada carga, sin olvidar por supuesto los sistemas anticontaminación donde la falta de un régimen de trabajo constante se traduce en averías en EGR y FAP. En el caso de poder circular en segunda a velocidades en el entorno de los 30 Km/h, el problema viene dado por el exceso de vibraciones y esfuerzos que supone conducir a muy bajas vueltas. Y si además hablamos de coches muy antiguos o mal mantenidos, también nos encontramos con los problemas de refrigeración que puede provocar circular a baja velocidad durante largos periodos.

Circular por ciudad, y a baja velocidad, es el mayor enemigo de un motor térmico. Y si es diésel peor aún

En términos generales podemos decir que la circulación urbana es poco recomendable para cualquier coche con motor térmico, especialmente si es un diésel dotado de sistemas anticontaminación modernos como la EGR o el FAP. Pero si a eso añadimos una velocidad aún más baja (20-30 Km/h) y largos periodos de uso en estas condiciones, las posibilidades de sufrir una avería aumentan.

158
FOTOS
VER TODASVER TODAS

Como reflexión de esta situación, los grandes beneficiados de esta entrada en vigor son los vehículos híbridos y eléctricos, vehículos donde el uso de un motor eléctrico les permite no solo no verse perjudicados, sino sacar beneficio de la conducción urbana y la baja velocidad. Ambos factores favorecen el uso de motores eléctricos ya sean de un tipo u otro, consiguiendo así una mayor eficiencia, nula sonoridad y ausencia de averías ante la falta de partes móviles, caja de cambios, sistemas anticontaminación, etc.