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La historia de cómo la leyenda de Ayrton Senna fue capaz de abrir las puertas de Brasil a Audi

Hace dos semanas, Gabriel Bortoleto fue uno de los protagonistas en la presentación de los colores que lucirá el monoplaza de Audi en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 a partir de la próxima temporada en lo que será el regreso de la firma de los cuatro aros a los Grandes Premios. Allí, el piloto brasileño, el cual será uno de los dos titulares junto al alemán Nico Hülkenberg, reflejó lo importante que era para él su fichaje por la escudería recordando que el gran mito del automovilismo de su país, Ayrton Senna tuvo una relación muy importante con el fabricante de Ingolstadt.

Se trata seguramente de una de las historias que más han pasado desapercibidas en todo lo que rodea la figura de Senna, pero a su vez demuestra que Ayrton iba mucho más allá del piloto de Fórmula 1, llevando su inteligencia incluso al mundo empresarial, donde sabía moverse a la perfección haciendo uso de la figura planetaria en la que se había convertido tras sus éxitos en los circuitos.

Corrían los primeros años de la década de los noventa y aunque seguía siendo piloto de McLaren, por la cabeza de Senna rondaba la idea de expandir su actividad empresarial. Algunos dicen que fue con el objetivo de mantenerse ocupado una vez terminara su carrera deportiva, otros apuntan a que con la intención de dar a su familia nuevas vías para que ellos se ganaran la vida y otros que simplemente lo hacía por su propia realización personal más allá de las pistas.

Como apasionado de los coches y de la técnica, Ayrton encontró en Audi la oportunidad perfecta de ampliar horizontes. Junto a otros dos empresarios, el piloto brasileño tendió lazos con la firma de los cuatro aros para allanar la entrada de los vehículos germanos en su país natal, todo ello aprovechando que, en 1990, el presidente de la República, Fernando Collor, se encargó de firmar un decreto que reducía el proteccionismo del país y permitía la reapertura del mercado para productos importados, los cuales, en el caso de la industria automotriz, habían permanecido prohibidos durante casi un cuarto de siglo. En un principio, los productos importados contaban con altas tarifas de importación, especialmente en lo referente a los automóviles, pero este gravamen fue reduciéndose con el paso de los años y ya en 1993 se encontraba en torno a unos aranceles del 35%.

Seguían siendo unas cifras altas, especialmente si lo ponemos en la actualidad en una comparativa directa con las disputas en materia arancelaria que está teniendo Estados Unidos con Europa y el Viejo Continente a su vez con la importación de vehículos eléctricos producidos en China. Sin embargo, para los bolsillos más pudientes era la oportunidad de tener en sus garajes algunas de las piezas de ingeniería europea más deseadas. Esto abrió el interés también de Senna, el cual ya por aquel entonces tenía una cartera de empresas ya importante relacionada con otros ámbitos como el sector de la moda, la ganadería o la publicidad. Con su hermano Leonardo como asesor encargado de escudriñar las oportunidades de mercado, las opciones eran prácticamente ilimitadas.

Series infantiles, su propia marca, sus múltiples patrocinios con empresas internacionales y brasileñas. Para aquel entonces, la imagen de Senna se había convertido en una absoluta mina de oro, por lo que, para Audi también era una oportunidad perfecta de internarse en un mercado sin explorar y además asociarse a la figura del tricampeón Mundial de Fórmula 1.

¿Cómo surge la asociación entre Senna y Audi?

A pesar del olfato para los negocios de los hermanos, decidieron contar con el apoyo de mucho más ligada a la comercialización de vehículos en Brasil, algo que les llevó a confiar en un amigo de la familia, Ubirajara Guimarães, más conocido como Bira, el cual empezó su actividad profesional a los 17 años trabajando para una concesionaria especializada en Ford, escalando por distintos puestos durante sus tres décadas como empleado. Ayrton, Leonardo y Bira se asociaron y crearon lo que se bautizó como Senna Imports, o lo que es lo mismo, la puerta de entrada a Brasil para Audi.

Antes de llamar a la puerta de Ingolstadt, la nueva empresa de importación adquirió una concesionaria en São Paulo, aunque finalmente no ampliaron mucho más el negocio, mientras que la opción de atraer a Senna no terminó por fructificar porque desde Japón sólo tenían interés precisamente en el estado paulista y no tenían previsiones de hacerlo extensible al resto del país, lo que resultó insuficiente. Tras algún contacto con GM, Ayrton, Leonardo y Bira se fijaron en la industria germana y, aunque Audi no era demasiado conocida en Brasil, recibieron muy buenas valoraciones a todos aquellos a los que preguntaron, incluso a Gerhard Berger (con el que compartía amistad y desde ese año, equipo), el cual le dio muy buenas referencias sobre el fabricante.

Cuentan las informaciones que de forma paralela también se interesaron en Mercedes-Benz, pero al igual que Honda, la firma de la estrella parecía más interesada en concentrarse en São Paulo, seguramente influenciados por el poder adquisitivo de los habitantes de dicho estado y la población. Hace ya más de 32 años, el 18 de noviembre de 1993, se firmó en Ingolstadt el contrato entre Ayrton Senna y Franz-Josef Kortüm, presidente de Audi por el cual Senna Imports se convertía en la distribuidora e importadora oficial de la marca en Brasil.

¿Cómo fue la presencia de Audi ya sin Senna?

Apenas unos meses más tarde, en marzo, se preparó una gran fiesta para 2.000 invitados a modo de inauguración del proyecto en el aeropuerto de Congonhas, e incluso unos días después, el propio Ayrton participó en una prueba para la revista Quatro Rodas en Interlagos con el Audi S4. Dos meses más tarde, los aficionados a la Fórmula 1 ya sabrán qué sucedió. Sin la imagen de Senna detrás de la empresa importadora, parecía una situación delicada, pero los primeros años arrojaron resultados prometedores, con Audi vendiendo 1.470 unidades en 1994 cuando la marca proyectaba una cifra de 600, mientras que en 1995 el número se siguió ampliando hasta los 3.072 vehículos, llevando a liderar el sector premium en el país.

Senna Imports quiso seguir ampliando el negocio y se reunió con Porsche, llegando incluso a firmar una carta de intenciones, pero finalmente Audi exigió exclusividad, concentrándose en esos momentos en el proyecto de crear una factoría de Audi en el país, lo que a su vez también provocó cambios en el acuerdo entre ambas partes, pasando en diciembre de 1999 a renombrarse la joint-venture como Audi Senna Ltda., de la cual Audi se queda el 51% de las acciones.

Se buscaba ampliar el beneficio por cada unidad vendida y aunque lograron comercializar 64.000 unidades en una década, finalmente las ventas cayeron y el 17 de marzo de 2005, Audi tomó la decisión de disolver la asociación, tomar íntegramente la responsabilidad de la comercialización de sus automóviles en Brasil y desvincularse de Senna Imports, la cual no tardó demasiado también en extinguirse. En 2024, con motivo del 30 aniversario de la llegada de la firma de los cuatro aros a Brasil, Audi rindió homenaje a la figura de Ayrton con la filmación de un documental y el descubrimiento de una nueva curva de la «S» de Senna, ubicada en Ribeirão Pires, que presentaba más del 92 % de similitud con la curva original del autódromo de Interlagos (São Paulo) y que pasaría a llevar su nombre.

Fotos | Audi Brasil y Lotus

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Iván Fernández

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