CATL ha dado un paso importante en la industrialización de las baterías de sodio con el lanzamiento de la Tectrans II, una nueva familia de baterías destinada principalmente a vehículos comerciales ligeros, como furgonetas y camiones pequeños. Se trata del primer despliegue comercial a gran escala de una batería de sodio para este tipo de aplicaciones.
La variante más llamativa de la gama es una batería de ion-sodio diseñada para climas extremos, que la compañía define como la primera batería de sodio producida en masa para vehículos comerciales ligeros. El paquete tiene una capacidad de 45 kWh y está orientado a flotas que operan en entornos de frío severo, uno de los grandes talones de Aquiles de las baterías de litio convencionales.
El rendimiento en frío es la gran ventaja del sodio
Según CATL, esta batería puede cargarse a –30 °C y no sólo eso: incluso a –40 °C, conserva el 90% de su capacidad utilizable. Es un dato clave para aplicaciones en regiones con inviernos extremos, donde la degradación por frío impacta directamente en autonomía, los tiempos de carga y la disponibilidad operativa del vehículo.
Estas prestaciones refuerzan una de las grandes promesas del sodio: mejor comportamiento a nivel térmico, además de menor dependencia de materiales críticos y un coste potencialmente más bajo frente al litio (el sodio es muy abundante y fácil de obtener). El tema del precio es especialmente atractivo para flotas donde el coste total de propiedad es decisivo.
Pero también buena carga rápida y alta durabilidad
La serie Tectrans II no se limita a esa química. CATL ha presentado también:
- Una versión de carga ultrarrápida en frío, capaz de pasar del 20 al 80% en 30 minutos a –15 °C.
- Una variante de carga ultrarrápida en alta temperatura, que añade un 60% de autonomía en 18 minutos, con una vida útil de hasta 5.000 ciclos a 45 °C.
- Una versión de gran autonomía, con paquetes de hasta 253 kWh y un alcance de 800 kilómetros, según el vehículo.
Preparadas para el intercambio de baterías
La gama incluye además baterías compatibles con sistemas de intercambio (battery swapping), una solución especialmente enfocada para flotas con un uso intensivo de los vehículos y que no pueden perder más tiempo en cargar que en repostar combustible. En esta gama habrá baterías de tres tamaños:
- 42 kWh
- 56 kWh
- 81 kWh
El sodio como «actor secundario» junto al litio
CATL ya había adelantado que 2026 será el año del despliegue a gran escala de las baterías de sodio, con aplicaciones en vehículos de pasajeros, comerciales, sistemas de intercambio y almacenamiento estacionario. La compañía habla abiertamente de una tendencia de “doble estrella”, en la que litio y sodio convivirán según el uso, el clima y los requisitos de coste.
En términos industriales, el mensaje es claro: el sodio deja de ser un experimento de laboratorio y entra en la fase de producto real, empezando por donde más sentido económico tiene: vehículos comerciales, flotas y mercados con condiciones extremas.






