En Europa -y en España- seguimos discutiendo si el coche eléctrico es caro, si falta infraestructura o si habrá suficiente litio. Mientras tanto, en China ya están dando el siguiente paso: una nueva tecnología de baterías que aquí apenas se menciona ya se está montando en coches reales. No es un prototipo: las baterías de sodio ya se han instalado en vehículos de pasajeros en China.
La noticia no es menor ni anecdótica. Habla de la velocidad con que funciona la industria china, su poderío tecnológico y, sobre todo, de una brecha que no deja de ampliarse entre cómo China concibe la electrificación del automóvil y cómo se aborda todavía en Europa.
Una batería que aquí suena a experimento y en China ya se prueba en coches de verdad
Las baterías de iones de sodio llevan años asomando la patita en papers y conferencias como una posible alternativa al litio. Se empezó a probar en coches eléctricos urbanos muy pequeños que necesitan poca autonomía, pero están empezando a coger fuerza. Permiten hacer coches eléctricos muy baratos, pero sus ventajas van más allá.
Según hemos podido saber, CATL ya ha montado sus nuevas baterías de sodio en turismos. Hace poco conocimos su nueva batería de sodio para vehículos eléctricos comerciales, pero esta vez hablamos de coches. Las primeras ya se están montando en coches de la marca Oshan, del grupo Changan, que acaba de llegar a España con la marca Deepal.
Que una empresa de este tamaño (CATL es el mayor fabricante de baterías del mundo) apueste por montar baterías de sodio en turismos de mayor tamaño y prestaciones dice mucho del nivel de madurez que ya ha alcanzado esta tecnología en China.
Por qué China sí apuesta por el sodio (y Europa ni lo contempla)
Hay razones de peso para interesarse por el sodio. Es abundante y fácil de obtener, por tanto es barato, y está muy repartido por toda la corteza terrestre -a diferencia del litio, el níquel o el cobalto, que están concentrados en pocos países-. Eso tiene consecuencias directas:
- Reduce la dependencia de materias primas críticas
- Disminuye el coste por kWh
- Simplifica la cadena de suministro
- Reduce los riesgos geopolíticos
Además, estas baterías tienen un rendimiento muy superior en climas fríos, uno de los puntos débiles del coche eléctrico con baterías de litio tradicionales. Según CATL, su nueva batería de sodio mantienen el 90% de capacidad a 40º C bajo cero. Para un mercado que quiere electrificarlo todo —incluido transporte ligero, flotas y vehículos urbanos—, el encaje es evidente.
No todo son ventajas. Las baterías de ion-sodio tienen una densidad energética inferior a una NCM, aunque similar a las LFP. Las baterías Naxtra de CATL alcanzan 175 Wh/kg. El gigante chino prevé que las baterías de sodio más grandes alcancen unos 500 km de autonomía, que no está del todo mal, pero es menos de la mitad que sus baterías más avanzadas, que ya superan los 1.000 kilómetros de autonomía en algunos modelos.
No sustituyen al litio, pero cambian las reglas del juego
Llegados a este punto, conviene aclarar algo, por si había dudas: las baterías de sodio no van a reemplazar al litio. Al menos, no en todos los casos. Su densidad energética sigue siendo inferior a las baterías de litio-ión, lo que limita su uso en cierto tipo de coches. Pero hay millones de chinos viviendo en megaciudades de diez, quince y veinte millones de personas que no necesitan 600 km de autonomía.
Ahí no sólo entran coches pequeños, también compactos y medianos. Y por supuesto taxis, furgonetas de reparto y otros vehículos de uso profesional. En todos estos, el sodio encaja como un guante. CATL, de hecho, plantea una convivencia de químicas y tecnologías, usando cada una donde tenga más sentido económico y técnico. Lo que aquí llamamos «multi energía», pero aplicado a baterías.
Fotos del Deepal S05







