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Curiosidades

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El Espíritu del Éxtasis no es la única musa del mundo del motor: la Diosa de Cadillac ha vuelto

Elena Sanz Bartolomé | 31 Dic 2022
Diosa Cadillac Celestiq  00
Diosa Cadillac Celestiq  00

El Espíritu del Éxtasis de Rolls-Royce no es la única musa del mundo del motor. Cadillac ha recuperado a su Flying Goddess con el nuevo Cadillac Celestiq, el primer coche eléctrico de lujo de la marca. Para ellos, este modelo representa un nuevo capítulo en su historia y han querido recuperar parte de ella por este motivo. Eso sí, no vuelve como todos esperaban.

Aunque no es tan famosa como la corona y el escudo, la Diosa de Cadillac adornó los capós de los vehículos entre 1930 y 1956: en aquella época, estas pequeñas estatuillas se convirtieron en un símbolo de estilo y lujo. La marca estadounidense no quiso ser menos y encargó al William Schnell una figura que representase “el espíritu de la velocidad y del poder insuperables, pero también la gracia y el equilibrio perfecto”. Servía, también, como símbolo de su artesanía personalizada.

La primera Diosa

Corría el año 1930 cuando, por primera vez, la Diosa de Cadillac apareció en uno de sus vehículos: en 1933 fue sustituida por una versión rediseñada y se convirtió en un accesorio que sólo podían equipar los modelos impulsados por un V16. Las cosas cambiarían un año después cuando también fue una opción para los V12.

Con la muerte de los motores V12 y V16, en 1941, llegó una nueva Diosa a todos los coches de Cadillac. Continuó evolucionando a lo largo de los años, pero el paso del tiempo la condenó y el cambio de las modas, la condenó a desaparecer en 1956.  Su última aparición fue sobre la carrocería de Pininfarina que lucía el Eldorado Brougham de 1959, pero estaba tan estilizada que apenas era reconocible.

Una búsqueda de seis años

En 2016, la Diosa fue rescatada de los libros de historia con motivo de la presentación del prototipo Cadillac Escala en Pebble Beach (California). La marca confiesa que, desde aquel momento, comenzaron a buscar la manera de resucitar la Flying Goddess para la próxima generación de vehículos. Y ese capítulo está escrito por los coches eléctricos.

El encargado de traer de vuelta a la Diosa de Cadillac ha sido el escultor Richard Wiquist, de GM Design. Le pidieron que creara un nuevo símbolo que señalase el futuro de la marca y, al mismo tiempo, fuera un homenaje a su pasado. El diseño resultante se inspira en la imagen de 1933 y parece que no va a tener muchos problemas para resistir el paso del tiempo.

Tres representaciones

Hoy en día, los adornos del capó están, prácticamente, extinguidos, así que la Diosa de Cadillac no ocupará su sitio habitual en el Cadillac Celestiq. Aparece en la placa que corrobora que el vehículo ha sido construido a mano en Detroit… aunque, en realidad, se fabrica en las cercanías de Warren. También ha sido ubicada en la toma de carga y en el habitáculo.

Aquí la encontraremos en el dial de aluminio con el que se maneja el sistema de infoentretenimiento: está retroiluminada y cubierta por una superficie de vidrio. Cadillac ha hecho especial hincapié en esta representación porque al girar el mando, la Diosa no se mueve: siempre permanece en posición vertical.