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Normas de circulación

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Carril-bus y carril-bici: por qué la DGT los considera un problema y una solución

Elena Sanz Bartolomé | 6 Oct 2022
Carril Reservado Dgt  00
Carril Reservado Dgt  00

Para aliviar la congestión circulatoria, los atascos y minimizar los niveles de contaminación, las ciudades tienen a su disposición dos herramientas: los carriles reservados para autobuses y bicicletas (así como otros medios de movilidad personal). No obstante, explica la DGT, que estas fórmulas tienen su cara y su cruz porque, al mismo tiempo, eliminan la posibilidad de parar en la calle y reducen el número de espacio disponible para aparcar.

Carril-bus

La implantación de carriles destinados al transporte público busca mejorar la gestión de la movilidad urbana. El Observatorio de Movilidad Metropolitana llevó a cabo un informe en el periodo 2019-2020 sobre estas zonas reservadas: hay carriles-bus en el 23% de las calles de Barcelona, en el 22% de las de Valencia y en el 9% de las de Madrid.

A esto hay que añadir la distancia cubierta por los carriles-bus ya que en Barcelona ha crecido en 21 kilómetros hasta un total de 212 kilómetros. Le sigue Madrid con 145, Valencia con noventa y Sevilla con 47. Por detrás, aparece Málaga con 22 kilómetros, Zaragoza con quince y Granada con catorce.

Carril-bici

Los nuevos modos de movilidad han convertido el tradicional carril-bici en un espacio, también, para los Vehículos de Movilidad Personal (VMP). En 2019, Barcelona tenía 1.184 kilómetros de carriles para bicis, Zaragoza contaba con 371 y Madrid con 319. No obstante, las cifras por millón de habitantes sitúan por delante a Barcelona (897), Zaragoza (747), Alicante (522), San Sebastián (429), Cáceres (416) y a Lleida (303).

El problema de los carriles reservados

Como vemos, los carriles reservados son una solución para mejorar la movilidad urbana aunque, al mismo tiempo, pueden convertirse en todo un hándicap. Normalmente, están situados en calles principales, céntricas y comerciales así que llevar a cabo una parada para dejar a una persona con problemas de movilidad, descargar el coche o repartir mercancías se convierte en una misión complicada.

A esto hay que sumar el problema añadido de los carriles-bici: por ellos se mueven vehículos que no hacen ruido y pueden generar un conflicto con peatones distraídos o con personas con problemas de audición. Sobre todo cuando comparten espacio con las aceras.

Personas con problemas de movilidad

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2015 España tenía más de dos millones (2.236.448) de personas mayores de 65 años: seis años después, en 2021, la cifra había crecido en casi 100.000 más. Hablamos de un segmento de la población que puede presentar problemas de movilidad o impedimentos físicos: para ellos no poder parar cerca de su domicilio o de un centro sanitario es un problema.

Reparto de mercancías

Los ciudadanos recurren, cada vez más, al comercio electrónico. Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), en el primer trimestre de 2021 se efectuaron más de 289 millones de transacciones. Unas compras que, después, deben ser entregadas.

Aunque hay surgido novedosas soluciones, el reparto de mercancías se sigue haciendo, en su mayoría, en furgonetas. Con los carriles reservados, los repartidores lo tienen difícil porque no pueden efectuar una parada siguiendo las normas: muchas veces tienen que hacerlo en doble fila, en la acera, en un paso de peatones… Y a esto hay que sumar la peatonalización de los centros urbanos así como las restricciones de circulación.

La regulación

Son los ayuntamientos quienes tienen la capacidad de regular el régimen de paradas y estacionamientos en los carriles reservados, tal y como establece el Artículo 93.1 del Reglamento General de Circulación. Sin embargo, no podrán desvirtuar lo estipulado en el RGC que en su Artículo 94.H prohíbe parar “en los carriles destinados al uso exclusivo del transporte público urbano”.

Con el paso del tiempo y los cambios, varias ordenanzas municipales se han adaptado a la nueva realidad de las ciudades recogiendo diferentes excepciones. En algunas de ellas están incluidos los vehículos adaptados para personas con discapacidad y autorizan las paradas que deben hacer “por el tiempo necesario para efectuar en condiciones de seguridad la subida y bajada”.

En otros casos permiten a los vehículos autorizados para residentes, comerciantes, profesionales así como carga y descarga pararse, incluso en el carril-bus o carril-bici, siempre que no se provoquen situaciones de peligro y cuando “no exista otro carril en la vía de servicio o similar que permita hacerlo próximo a la acera”.