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Economía

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¿Cuándo dejará de subir el precio de la gasolina y el diésel? Las refinerías de petróleo tienen la respuesta

Elena Sanz Bartolomé | 14 Jul 2022

Si comparamos el comportamiento de los precios del barril de crudo con el de los combustibles, veremos que la gasolina y el diésel han subido mucho más. Si ponemos algo de contexto a esta situación, comprobaremos que ni en 2008, cuando el petróleo alcanzó su máximo histórico, el precio del surtidor era tan caro. En su momento enumeramos las razones que explican esto, pero hoy ponemos el foco en una de ellas: las refinerías puede ser la clave para minimizar ese incremento.

La industria del refinado es la encargada de convertir el petróleo en el combustible que echamos en el depósito de nuestro coche. Sus márgenes comerciales son una de las explicaciones a los altos precios: antes eran de unos 10 dólares por barril y ahora llegan fácilmente a los 53 dólares. Este incremento se debe a la reducción de la capacidad global del refinamiento: hay crudo, pero no existen suficientes instalaciones para transformarlo porque hay plantas que han cerrado y otras que están obsoletas por la falta de inversión. Así las cosas, en cada uno de los procesos de ese refinado el producto final encarece su precio.

Falta de suministro

Este fenómeno tiene una especial incidencia en Europa, tal y como explican en El Economista. Las sanciones han dejado fuera de juego al petróleo ruso, al menos en el mercado occidental. La consecuencia directa es que las plantas de refinería del Viejo Continente han tenido que incrementar su ritmo de trabajo para responder a la demanda de combustible: sobre todo de diésel, que es el que más está acusando la falta de suministro.

Una de las claves reside, como señala Bloomberg, en el encarecimiento del gas natural desde finales de 2021: las refinerías lo utilizan para producir el hidrógeno con el que eliminan el azufre del gasóleo. Esto ha llevado a reducir la producción de diésel desde antes de que comenzase la Guerra de Ucrania. Hay que añadir, además, que los países que tienen crudo bajo en azufre apenas cuentan con margen para incrementar la producción. Y los que sí pueden aumentarla son aquellos cuyo petróleo es rico en azufre y transformarlo es más costoso.

Las refinerías europeas

La otra de las claves está en que, según recoge Freemarket, un total de 24 plantas de la Unión Europea han cerrado en los últimos diez años: un movimiento que ha hecho que la capacidad de refinado de nuestro continente baje un 10%. Hasta ahora, el petróleo ya transformado se traía desde Rusia porque la conversión del crudo no terminaba de ser atractiva para las petroleras europeas. Ahora, el cambio de escenario ha provocado que los precios de referencia a nivel mundial hayan crecido de forma relevante.

El caso de España

El mismo medio destaca el caso de las petroleras que refinan en España citando, de nuevo, a Freemarket. Estas empresas han llevado a cabo un inversión de 7.000 millones de euros para mejorar sus instalaciones. ¿El resultado? Su capacidad ha crecido, desde 2009, un 16%. Con este movimiento han conseguido desmarcarse ya que, gracias a sus divisiones de refino, obtendrán grandes beneficios en 2022 a diferencia de lo que vivirán algunas petroleras europeas con sus refinerías deficitarias.

Un buen ejemplo de ello es Repsol. Hasta el pasado junio, su margen de refino alcanzó los 23,3 dólares por barril:en el primer tercio de 2022 era de 7 dólares. Shell, por ejemplo, pasó de 10 a más de 28 dólares por barril: esto explicaría los más de 1.000 millones de dólares (un crecimiento del 170%) que obtuvo en el último trimestre cerrado de este año gracias al refino. Y en la misma situación se encuentra BP.