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Economía

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Mito o realidad, ¿cuánto influye (de verdad) el aire acondicionado en el consumo de tu coche?

Elena Sanz Bartolomé | 19 Jun 2022
aire-acondicionado-2-01
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¿Os imagináis un vehículo nuevo sin aire acondicionado? Aunque algunas versiones de acceso de determinadas marcas prescinden de este equipamiento, en un país como el nuestro se ha convertido en algo imprescindible… por mucho que pese en la economía o en la fuerza del coche. El efecto que tiene la climatización en estos dos parámetros, ¿es real o tiene tintes de mito? Analizamos cuánto influye, realmente, el aire acondicionado en el consumo de tu coche.

Arrancamos planteando la siguiente pregunta: ¿cómo funciona el aire acondicionado de tu vehículo? Es una máquina de frío compuesta por cuatro elementos: un compresor (la clave), un condensador, una válvula de expansión y un evaporador.

Elimina el calor del aire que entra desde el interior o del aire que ya hay en el habitáculo si activamos la función de recirculación, lo enfría y lo manda al interior del coche después de haberlo filtrado y de haber rebajado su nivel de humedad. Un proceso que repite constantemente para conseguir reducir la temperatura. Una operación para la que, efectivamente, necesita energía que implica un gasto extra de combustible: diésel, gasolina, gas o electricidad.

La clave: el compresor

Os avanzábamos antes que la clave del consumo extra que genera el uso del aire acondicionado está en una de sus partes: el compresor. A través de una correa se conecta al giro del motor y, para funcionar, extrae la energía necesaria de la fuerza del grupo propulsor: como la mecánica tiene que asistir al compresor, consume más energía y más combustible.

Los sistemas más modernos son capaces de desconectar el compresor cuando detectan que el habitáculo ha alcanzado la temperatura deseada y vuelven a encenderlo cuando se incrementan los grados: de esta manera minimizan su impacto en el consumo.

El incremento en el consumo

El consumo extra que llega de la mano del aire acondicionado dependerá de lo que pidamos: cuanta más baja sea la temperatura que deseamos para el interior de nuestro coche, mayor será el gasto porque tendrá que trabajar más. No obstante, existen estimaciones medias con las que podemos hacernos una idea: el incremento oscila entre un 5 y un 20%, es decir, entre 0,2 litros y 1 litro de gasolina por cada 100 kilómetros aproximadamente.

El aire acondicionado en los coches eléctricos

Con los coches eléctricos las cosas cambian porque el objetivo último es consumir lo menos posible para maximizar su rango: poner en marcha el aire acondicionado va contra este principio.

Igual que ocurre en los coches de combustión, el sistema va a necesitar energía para funcionar y, en este caso, la va encontrar en la batería que alimenta al motor. La consecuencia evidente es que esa autonomía va a disminuir: en condiciones normales lo hará entre un 10 y un 20%. De la misma manera que hay compresores que se desconectan para minimizar el consumo, hay vehículos de baterías que incorporan una bomba de calor pequeña para garantizar máximo rendimiento en cualquier condición.

El efecto del aire acondicionado en la potencia

¿Los coches pierden fuerza cuando circulan con el aire acondicionado encendido? Sí, pero igual que ocurre con el consumo, la reducción no es tan elevada como cabría esperar puesto que la disminución oscila entre los 2 y los 15 CV. Cifras, eso sí, que son especialmente notables en los motores menos potentes: aquellas mecánicas que entregan 120 CV lo notarán ligeramente.

Cabe recordar que en los modelos que tienen el sistema Stop/Start, los compresores que no son eléctricos se desconectan cuando el motor se apaga. De la misma manera, los vehículos más nuevos ya incorporan una solución para este hándicap: cuando notan que el conductor pisa el acelerador demandando potencia, el compresor también se desconecta automáticamente para no mermar la potencia.