Algo está cambiando en la industria del coche eléctrico. Muchos fabricantes están cambiando de planes, suavizando sus ambiciones y cancelando proyectos, y ahora el mayor fabricante del mundo, BYD, ha tomado una decisión que hace poco parecía impensable: despedir a unos 100.000 trabajadores.
Según los últimos datos anunciados por la compañía china, su plantilla se redujo en 2025 a 870.000 empleados, una disminución de aproximadamente 100.000 personas respecto al año anterior. Aun así, su plantilla sigue siendo escandalosamente grande. En esa enorme plantilla, BYD presume de tener más de 100.000 ingenieros y técnicos dedicados exclusivamente a I+D.
Lo primero que conviene aclarar es que BYD no está en problemas. Al contrario, sigue creciendo, vendiendo más coches que nunca, consiguiendo ingresos récord, y consolidando su expansión global. Pero sí es un aviso a navegantes: la guerra del coche eléctrico está recrudeciéndose.
Es una decisión estratégica por parte de BYD, que está ajustando su gigantesca estructura antes de que el mercado le obligue a hacerlo por la fuerza. La empresa atribuyó este recorte a mejoras de eficiencia y medidas de gestión de costes, pero en ningún caso a una menor demanda de sus vehículos.
BYD ha crecido a una velocidad pocas veces vista en la industria. Su expansión internacional se ha ejecutado en cuestión de poco tiempo, han crecido enormemente y, además, con una integración vertical total -fabrican casi todo ellos mismos y tienen hasta su propia flota de barcos de transporte-. Ese modelo ha funcionado muy bien cuando el mercado crecía a doble y triple dígito, pero ahora necesitan ser más eficientes.
El coche eléctrico y su tormenta perfecta en China
- Guerra de precios brutal, especialmente en China
- Capacidad productiva sobredimensionada
- Competencia cada vez más agresiva
- Inversión tecnológica constante y muy cara
Al margen de la situación a nivel global, que tiene sus circunstancias, para entender la situación debemos mirar a China. Esta reducción de la estructura de la empresa se produce en un contexto de máxima competencia en el mercado chino y caída de los márgenes.
BYD, desde su posición dominante, ha sido uno de los grandes impulsores de la guerra de precios en China. Pero esa estrategia tiene un coste: los márgenes han caído. El pasado 2025, BYD tuvo un beneficio neto de 326.200 millones de yuanes (40.900 millones de euros), un 19% menos que el año anterior.
Ese descenso se atribuyó a la combinación de la guerra de precios en su mercado nacional y a la fuerte inversión en I+D (79.500 millones de euros), tanto de baterías como de otras tecnologías, por ejemplo la expansión de sus cargadores ultra rápidos.
Fuente: ifeng vía CarNewsChina







