El grupo Renault ha confirmado que fabricará 600 drones para el Ministerio de Defensa francés en su planta de Le Mans, en el oeste de Francia, en un movimiento que refleja cómo el sector del automóvil europeo empieza a cerrar filas con el rearme impulsado por Bruselas.
Se venía hablando de ello desde hace algún tiempo, pero ahora ya está totalmente confirmado. El proyecto fue aprobado por los empleados de la planta el martes 10 de febrero y se desarrollará en colaboración con la firma de defensa Turgis Gaillard.
La decisión llega en un contexto geopolítico complicado. El presidente francés Emmanuel Macron anunció el 15 de enero un «refuerzo urgente de las capacidades militares» del país, citando la guerra en Ucrania y el deterioro de la estabilidad global. Macron puso el foco específicamente en los drones, que están teniendo mucho protagonismo en el conflicto ucraniano- y avanzó un incremento del gasto militar de 36.500 millones de euros hasta 2030.
De componentes para coches a drones militares
La planta de Le Mans, que emplea a unas 1.500 personas, produce actualmente componentes para Renault y Dacia. Hacen ejes delanteros y traseros, subchasis, brazos inferiores de suspensión, discos y tambores de freno… En total, alrededor de 1,3 millones de piezas al año.
El salto hacia la producción de drones no implica, según la compañía, una reconversión total de la instalación. Renault ha insistido en que el proyecto militar no alterará sus inversiones en automoción y que no pretende convertirse en un actor relevante del sector defensa. La lógica industrial de esta decisión, según el grupo, se basa en su experiencia en diseño, industrialización y producción en masa de productos tecnológicos complejos, así como en el control de calidad, costes y plazos.
Aunque a cierta gente le pueda sonar raro, la participación de Renault en defensa no es inédita. La compañía fabricó el tanque Renault FT (o FT-17) durante la Primera Guerra Mundial y mantuvo su producción militar hasta la Segunda Guerra Mundial. Como curiosidad, en 1921 el propio ejército español compró ejemplares de este tanque ligero. Y aunque Renault Trucks está actualmente fuera del grupo, sigue produciendo vehículos blindados para el Ejército francés.
La automoción europea también responde al rearme
En épocas de conflicto o tensión en alza, la industria automovilística se ha involucrado en la defensa. Por suerte, hemos tenido muchas décadas de relativa tranquilidad en Europa, pero ahora se está incentivando el rearme de la UE. La Comisión Europea ha propuesto movilizar 800.000 millones de euros en defensa de aquí a 2030 en un plan de rearme sin precedentes en la historia reciente.
En este contexto, con una geopolítica cada vez más complicada, la industria de la automoción civil será una extensión estratégica en la producción de armamento. Renault no es un caso aislado: en los últimos meses, la industria del automóvil está empezando a colaborar en el diseño y producción de equipamiento militar, aprovechando al mismo tiempo un momento en el que la producción de vehículos atraviesa cierta debilidad estructural.
Por ejemplo, Valeo (también francesa) participa en un «pacto de drones de defensa» junto a casi 100 empresas, mientras que Fonderie de Bretagne -antiguamente vinculada a Renault- prepara la fabricación de carcasas huecas para aplicaciones militares. En Alemania, Schaeffler ha firmado una alianza estratégica con la start-up de drones Helsing para fabricar componentes electrónicos, reforzando así su presencia en defensa. Y en Finlandia, Valmet Automotive prevé iniciar este año la producción de vehículos blindados en Uusikaupunki, una planta que anteriormente ensambló modelos para Saab, Porsche y Mercedes-Benz.







