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Economía

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¿Por qué el precio de los combustibles sube rápido y baja despacio?

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 | 17 Mar 2022
Inconvenientes Combustibles Sinteticos Surtudor Manguera
Inconvenientes Combustibles Sinteticos Surtudor Manguera

La situación que estamos viviendo en estos momentos con el precio de los combustibles es excepcional, pero no es ni mucho menos desconocida. Ante una perturbación geopolítica en una región productora de petróleo, o acontecimientos internacionales de calado, el precio del barril de petróleo se dispara y con él, el precio de los combustibles que pagamos en el surtidor. Ese aumento de la cotización del crudo se traslada de forma casi instantánea a los precios del surtidor, y tarda una verdadera eternidad en bajar cuando el precio del petróleo desciende. ¿Por qué?

Los anglosajones tienen un nombre para este tipo de comportamientos de los precios. Lo llaman "rockets and feathers", o "cohetes y plumas". Ascienden de forma instantánea, descienden demasiado lentamente. Para entender por qué ciertos bienes, entre los que los combustibles son el mejor ejemplo, tienen un comportamiento como este, hay que entender algunos conceptos económicos. El primero es que su demanda es altamente inelástica. Es decir, ante una circunstancia que eleve su precio, su demanda se reducirá en una proporción muy inferior.

Se traslada a precios finales el incremento de coste de producción, antes incluso de que se produzca

No vamos a dejar de consumir combustible porque su precio aumente un 33% y pase de 1,50€/litro a 2,00€/litro. Consumiremos algo menos, pero desde luego no un 33% menos. Otro factor que influye en su comportamiento de precios es que hablamos de un producto sin apenas diferenciación: todo el combustible que consumimos procede de las refinerías de CLH, y aunque es aditivado de forma diferente por las distribuidoras, los combustibles de una marca son perfectamente sustituibles por los de otra. Esto no fomenta una competencia en precios, fomenta la colusión.

Las gasolineras low-cost consiguen vender carburantes a un precio inferior gracias a una estructura de costes fijos más liviana - disponen de gasolineras sin tienda, sin baños o sin servicio atendido. En el fondo, lo que venden es lo mismo que podemos comprar en una gasolinera "de marca". Por último, hay otro factor extremadamente importante, y el que es la verdadera clave del comportamiento de los precios de los carburantes en estos tiempos. El mercado de los combustibles es un oligopolio, donde la competencia no es ni mucho menos perfecta.

¿Por qué los precios bajan más despacio? Para que las empresas engorden su cuenta de beneficios a costa del consumidor. Así de sencillo.

Es decir, el grueso del mercado, en volumen de facturación, está en manos de unos pocos agentes que controlan la oferta y los precios a su antojo porque pueden hacerlo. Hay varias grandes petroleras con una posición muy dominante y miles de estaciones de servicio repartidas por todo el territorio. Cada vez hay más gasolineras de bajo coste y pequeñas empresas en el sector - desde su liberalización - pero en volumen, el mercado sigue dominado de forma muy clara por empresas de renombre como Repsol o Cepsa.

En teoría, la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) es el organismo encargado de vigilar el buen funcionamiento competitivo de los mercados. Hace años impuso multas millonarias por colusión - pacto de precios - entre grandes distribuidoras de combustible. Según el análisis económico del medio Nada es Gratis, la multa fue repercutida en precio a los consumidores, y las petroleras no vieron impactada su cuenta de resultados. Cuando tienes la sartén por el mango y vendes un producto tan vital, te lo puedes permitir.

Los oligopolios son perjudiciales para el consumidor, pero muy beneficiosos para los accionistas de las empresas que los forman.

¿Podemos luchar contra este comportamiento anticompetitivo?

En un mercado perfecto habría muchos más oferentes, y estos buscarían la forma de vender un combustible más barato - algo difícil, a tenor de la nula diferenciación del producto - para desbancar a los competidores que venden a un precio superior. El precio de mercado descendería de forma mucho más rápida. En este momento, la diferencia de precios entre las gasolineras low-cost y las gasolineras de marca es más reducida que nunca, una estrategia posiblemente diseñada para evitar un éxodo masivo de los consumidores hacia el repostaje de bajo coste.

Con todo, la posición de mercado de las grandes distribuidoras sigue siendo dominante. ¿Hay algo que esté en mano del consumidor? Por desgracia, no hay demasiado que podamos hacer, pero sí tenemos un arma en nuestras manos. Los comparadores online de precios y las aplicaciones que buscan el precio más barato de la gasolina nos permiten encontrar precios más baratos. Repostando en gasolineras low-cost independientes y buscando el menor precio creamos una intensa presión de mercado a las grandes distribuidores.

El precio del crudo ha caído un 40% desde el inicio de marzo. Sus precios apenas se han movido, y unos pocos están ganando dinero a espuertas.

Esta presión ya les está obligando a que bajen precios, y aunque ya está debilitando su posición de mercado dominante, puede no ser suficiente para romper el efecto "cohete-pluma" del que os hemos hablado. La perspectiva de una intervención de precios de mercado sí podría hacerlo, como ya ha ocurrido en el mercado del gas natural. Nuestras acciones estarán empujando el precio de los combustibles hacia abajo, pero sin una intervención del Estado, será complicado que tengan un efecto realmente palpable - y no se queden en un tímido esfuerzo.