No hace falta insistir en la gravedad de las consecuencias que podría tener el conflicto bélico que se ha desatado en Oriente Próximo, tras los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, y la posterior respuesta de Irán atacando a intereses y socios de Estados Unidos en la región, y la disrupción generada – si no bloqueo – en el estrecho de Ormuz.
Gasolineras vacías y restricciones a la gasolina
Este fin de semana, sin ir más lejos, entraba en vigor el primer paquete de «medidas urgentes» del Gobierno, y su Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio que, abogando entre otras por la reducción de impuestos a los hidrocarburos, habría conseguido dar un respiro a la escalada de precios. En el momento de elaborar este artículo, el precio final (medio) para el consumidor en las gasolineras se encontraría en 1,61 euros el litro para la gasolina y en 1,81 euros el litro para el gasóleo, frente a los 1,82 euros y 1,96 euros, respectivamente, en los que se situaba el pasado viernes.
En Europa, mientras, comienzan a atisbarse situaciones más graves, gasolineras vacías, y restricciones que limitan los litros de gasolina que puede repostar cada vehículo al día. ¿Es momento de estar realmente preocupados?
Europa comienza a sufrir la crisis energética desatada en Irán
50 litros de combustible como máximo al día. Es la restricción que habría impuesto Eslovenia a sus conductores desde el pasado sábado, con un máximo de 200 litros al día para transportistas y ganaderos. El primer ministro Robert Golob anunció esta medida, tratando de tranquilizar a sus ciudadanos con un «permítanme tranquilizarles, hay suficiente combustible en Eslovenia, los almacenes están llenos y no habrá escasez de combustible» (Reuters).
Pero lo cierto es que la imposición de restricciones a los repostajes pueden ser todo menos tranquilizadoras, como también el hecho de que algunos conductores acudieran a las estaciones de servicio y se encontrarán con los surtidores vacíos. Esta situación habría sido la que ha propiciado las restricciones, así como un comité de crisis celebrado este domingo, en el que se acusó a algunas compañías petroleras, como la empresa Petrol, de «no haber logrado evitar las interrupciones en la distribución de combustible».
Petrol, por su parte, habría respondido a las acusaciones apuntando que las disrupciones se habrían producido, y algunas estaciones de servicio hubieran agotado su stock de gasolina y gasóleo, después de que se produjera un incremento drástico de clientes, y el efecto de las compras de pánico, de muchos conductores que temían incrementos mayores en los precios e incluso el desabastecimiento que precisamente se habría producido estos días.
¿Es momento de estar preocupados?
En el momento de elaborar este artículo todo apunta a que estamos lejos de que Europa experimente un verdadero desabastecimiento, pero la incertidumbre ante la evolución del conflicto y, sobre todo, cuánto pueda prolongarse la campaña que está llevando a cabo Israel y Estados Unidos, y cuánto puedan escalar las respuestas de Irán, no son ni mucho menos tranquilizadoras.
Lo inédito de la situación actual hace que sea realmente difícil pronosticar cuán grave puede llegar a ser la crisis energética. No obstante, los precedentes de crisis anteriores, como la crisis del petróleo de 1973, que sí tuvo como consecuencia una escalada de precios de los combustibles, desabastecimientos, e incluso años de recesión, hacen que algunos de los pronósticos más dramáticos sean más probables que nunca.






