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Pistones como sandías, tiene 115 años y es un motor de 28,5L que Fiat usó para volatilizar los récord de velocidad en tierra

Ahora todo es tecnología y sofisticación, pero hubo un tiempo en que lo tosco, crudo y apabullante era sinónimo de progreso. Así nació hace 116 años un vehículo firmado por Fiat al que todos apodaron: La bestia de Turín.

Fiat S76, el bello engendro con motor tamaño frigorífico

Al Fiat S76 también se le conoció como el Fiat 300 HP Record, porque como su nombre indica, fue construido con la única misión de batir el récord de velocidad en tierra.

Para ello crearon un motor de 28.353 centrímetros cúbicos repartidos en 4 cilindros. Eso son algo más de 7 litros por cilindro. Una locura que desarrollaba 290 CV a solo 1.900 revoluciones en el año 1.910. ¿No te parece algo realmente loco?

Aunque luzca enorme en las fotos, solo medía 3,75 metros de largo y pesaba entorno a los 1.650 kg

Fotos exterior

Fotos reconstrucción

Más detalles técnicos y un récord no oficial

Ningún otro coche ha montado un motor tan grande en la historia y es paradójico teniendo en cuenta que Fiat, largo tiempo después, ha fabricado motores de menos de 1 litro.

En cualquier caso, emplearon 3 bujías por cilindro, ignición por magneto de bajo voltaje y una refrigeración por agua cuyo diseño de radiador fue empleado en otros Fiat de producción que salieron más adelante. La potencia se transmitía mediante un cambio de 4 velocidades a las ruedas traseras, a través de unas cadenas no más anchas que la que lleva la moto de tu vecino.

El coche fue capaz de llegar a los 212,84 km/h, siendo así el más rápido del planeta, pero no fue oficial debido a que el intento se hizo en una prueba que cuenta como válido la media de dos intentos ida y vuelta. Todavía quedaba tiempo de volver a intentarlo, pero la paz mundial estaba a punto de desmoronarse y, con ella, la propia Bestia de Turín.

En las primeras pruebas del Fiat S76, fue catalogado como un vehículo sencillamente incontrolable

Dibujos y planos

Historia de descenso al abismo y regreso de las cenizas

Se fabricaron 2 unidades. Una la atesoró Fiat hasta que tuvo que ser desmontada tras la Primera Guerra Mundial. La otra fue vendida al príncipe ruso Boris Soukhanov. Este tipo fue el que trató de hacer algunos de los intentos de batir el récord de velocidad en tierra. También quiso que el piloto Pietro Bordino corriera para él con este monstruo, pero el tipo se negaba a conducirlo a más de 145 km/h.

Finalmente, se dice que Soukhanov acabó utilizando el coche él mismo y con un motor diferente hasta que lo estrelló. Tras esto vienen unos 80 años en los que los restos del S76 fueron danzando de un dueño a otro, hasta que un tal Duncan Pittaway consiguió el chasis de la unidad del ruso en 2003.

Tras localizar el motor del primer S76 desmantelado por Fiat, comenzó un proceso de restauración en la que emplearon todos los elementos originales posibles. También tuvieron que construir de cero muchos elementos ilocalizables, pero por suerte pudieron basarse en los planos y bocetos de Fiat. Toda la restauración fue documentada por el gran Stefan Marjoram, quien nos ha dejado ilustrar el presente artículo con sus geniales fotografías.

En 2015, la Bestia de Turín volvió a rugir tras ver completada la ardua restauración. Para celebrarlo acudió al Goodwood Festival of Speed, donde ha repetido asistencia otros años

Fotos exterior

Fotos reconstrucción

Dibujos y planos

 

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Martín Jemes

Amante del mundo del motor y cinéfilo, nada le gusta más que contar una gran historia. Seguir leyendo...