BYD está analizando su desembarco en el automovilismo de primer nivel para reforzar su imagen de marca. El grupo chino está evaluando distintas vías de entrada tanto en la Fórmula 1 como en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC), en un movimiento que combinaría marketing, tecnología y reputación de marca en un momento clave de su expansión internacional.
BYD es el fabricante que más vehículos eléctricos e híbridos fabrica y vende en el planeta, pero no quiere limitar su imagen de marca al volumen puro y duro. La compañía busca elevar su percepción de marca y ganar legitimidad tecnológica en mercados como Europa y Estados Unidos, y para ello la Fórmula 1 es un gran escaparate.
De hecho, tanto la Fórmula 1 como el Campeonato Mundial de Resistencia son escaparates difíciles de igualar para un fabricante de coches, sobre todo si tienes éxito. Reúnen audiencias enormes, patrocinadores de primer nivel y un relato tecnológico alineado con la electrificación y la hibridación -aunque la F1 de 2026 no sea precisamente la más atractiva-, que es el tipo de propulsores que BYD utiliza en sus coches de calle.
Dos posibilidades sobre la mesa: hacer equipo propio o comprar uno existente
Según fuentes cercanas al asunto, BYD estudia varias vías: desde la creación de su propio equipo hasta la compra de estructuras ya existentes. Esta segunda vía es la más favorable por barreras regulatorias y plazos. El precedente más reciente es Audi, que entró en la categoría tras tomar el control de Sauber.
En ambos casos hay que desembolsar una cantidad de dinero enorme, especialmente si decides crear un equipo desde cero. La Fórmula 1 es una de las disciplinas más costosas del deporte mundial y algunas estimaciones hablan de 500 millones de dólares anuales entre desarrollo, personal, infraestructura y operaciones. Aunque el límite presupuestario ha contenido la escalada de gasto por temporada, el acceso sigue reservado a fabricantes con mucho músculo financiero.
Además, desarrollar un monoplaza competitivo no se hace de un día para otro y aunque inviertas muchos recursos, el éxito no está garantizado. Que se lo digan a Aston Martin.
Un impulso en Estados Unidos para poder vender sus coches
El presidente de la FIA ha respaldado públicamente la llegada de un fabricante chino al campeonato, lo cual ayudaría a generar más audiencias en el gigante asiático. Sin embargo, BYD tiene la mira puesta en Estados Unidos. Su entrada en la Fórmula 1 tendría un impacto inmediato en el país norteamericano, donde todavía no vende sus coches.
Desde que la empresa estadounidense Liberty Media comprara los derechos de la Fórmula 1 en 2017, el campeonato ha aumentado notablemente su popularidad en Estados Unidos. Se expandió el calendario con citas como Las Vegas y Miami, y para atraer audiencias produjeron la serie documental Formula 1: Drive to Survive junto a Netflix.
El Campeonato Mundial de Resistencia, por su parte, no tiene el mismo foco mediático que la F1, pero su prestigio está fuera de toda duda. Las 24 Horas de Le Mans sigue siendo uno de los mayores escaparates de ingeniería del automóvil y ganar te coloca en una posición que muy pocos alcanzan. En cualquier caso, BYD no ha tomado aún una decisión definitiva y podría optar por no participar en ninguna competición. La compañía, de momento, guarda silencio al respecto.







