El futuro ya está aquí: ¿puedes imprimirte una correa en casa para reparar tu coche? Sí, pero de momento no te lo recomendamos (vídeo)

 |  @davidvillarreal  | 

De entre todas las tecnologías que, de una u otra forma, amenazan con transformar por completo la industria del automóvil, y en ocasiones para bien, la impresión tridimensional es quizás la más prometedora en el ámbito de la postventa. ¿Y por qué es tan prometedora? Imagina que un taller, o tú mismo, en tu casa, pudieras imprimir en unos minutos la pieza que necesitas para reparar el motor de tu coche con un coste que ya conocerás de antemano. Las mayores ventajas, en cualquier caso, las experimentarán los propios fabricantes, por los procesos de simplificación que podrán llevar a cabo sobre la compleja logística de suministros. En este experimento se ha intentado imprimir una correa del alternador (o de accesorios) y comprobar el resultado, comprobar si funcionaba.

Este experimento avanza algunos detalles muy prometedores sobre cómo la impresión 3D puede revolucionar la postventa en la industria del automóvil

La elección de la correa del alternador tenía mucho sentido. Es un consumible sujeto a desgaste y, por lo tanto, un elemento que se sustituye con mucha frecuencia en los talleres. También es un elemento relativamente sencillo de remplazar, cuya sustitución podría realizarse sin necesidad de acudir a un taller, con los conocimientos y el instrumental apropiado. En caso de fallo, que bien podría producirse como veremos al final del vídeo, su rotura no supondría un daño grave para el motor, puesto que se trata de la correa que se encarga de transmitir el movimiento necesario para que el alternador genere el suministro energético que recarga la batería de nuestro coche y suministra a los componentes eléctricos, de ahí que se conozca como correa de accesorios.

Realizar este experimento con la correa de la distribución sería, además de complejo, fatal para el motor en caso de fallo.

Para construir la correa del alternador el protagonista de este vídeo ha empleado un material basado en filamento flexible. El problema, y quizás una de las causas por las cuales falló el experimento – la correa apenas resistió unos segundos antes de deshacerse – bien podría estar en que en un componente como este no solo basta con que la correa sea flexible y cuente con las medidas exactas de un accesorio original. La correa del alternador tendrá que permanecer durante muchas horas en movimiento, resistir a la fricción, y estar ajustada con una tensión determinada para que su tensado sea el adecuado. Por otro lado, una correa del alternador es un suministro común, fácil y económico de conseguir. Es difícil imaginar un escenario próximo en el que compensase fabricar este componente con una impresora 3D, en vez de conseguirlo en la red de suministros.

Pese a que este experimento ha fracasado, no debemos olvidarnos de la mayor ventaja de la impresión 3D, que probablemente llegará como consecuencia de la impresión de componentes más difíciles de conseguir, poco comunes, y en lugares en los que no haya una cobertura adecuada de la red de suministros del fabricante.

Ahora imaginaos cómo puede revolucionar la impresión 3D, por ejemplo, el mantenimiento y reparación de clásicos, y de coches antiguos cuyas piezas han quedado descatalogadas.

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