Entre tanto eléctrico, híbrido, chino y coche de corte low-cost, lo cierto es que siguen siendo los verdaderos iconos del automóvil los coches que siguen marcando la pauta en Europa. Dentro de todos ellos, el Mercedes Clase S puede ser considerado el rey del automóvil en el Viejo Continete, y ha sido presentado justo coincidiendo con el 140 aniversario de la primera patente de lo que, más tarde, acabó conviertiéndose en el germen del coche moderno.
Parece que no ha cambiado, y esto se debe a que se trata de un reestilizado de media vida, pero la marca declara que más del 50 % de las piezas han sido revisadas para ponerlo al día. Y es que no estamos ante un coche más, sino ante un turismo que quiere marcar el camino al resto de la industria.
A nivel estético, el nuevo Mercedes-Benz Clase S mantiene intactas sus proporciones y su silueta clásica de gran berlina, pero introduce una serie de cambios que afectan tanto a la identidad visual como a la tecnología de iluminación. El elemento más llamativo es la posibilidad de equipar, por primera vez en la historia del modelo, la estrella de Mercedes iluminada sobre el capó, una opción que refuerza su carácter representativo y que se combina con una parrilla frontal iluminada un 20 % más grande.
Los nuevos faros DIGITAL LIGHT adoptan una firma “twin-star” y emplean tecnología micro-LED, con un campo de iluminación de alta resolución que crece aproximadamente un 40 % respecto al anterior sistema. En la zaga, los pilotos traseros integran tres estrellas cromadas como firma luminosa, mientras que de forma opcional puede añadirse un proyector lateral que muestra el texto “Mercedes-Benz” al abrir el vehículo.
La gama de llantas se amplía con una nueva opción de 20 pulgadas multirradio, con 50 radios cruzados fabricados mediante fundición de alta presión, pensadas para mejorar tanto la presencia visual como la eficiencia aerodinámica.
Uno de los avances más relevantes del nuevo Clase S se encuentra en su base digital. Estrena el sistema operativo MB.OS, una arquitectura eléctrica y electrónica orientada a servicios que se apoya en un superordenador central capaz de gestionar de forma integrada el infotainment, los sistemas de asistencia a la conducción y las funciones dinámicas del vehículo. Todo el ecosistema está conectado a la Mercedes-Benz Intelligent Cloud y permite actualizaciones remotas OTA para múltiples funciones.
En materia de ayudas a la conducción, el paquete MB.DRIVE se apoya en un conjunto de hardware formado por 10 cámaras exteriores, cinco radares y 12 sensores ultrasónicos. De serie incorpora MB.DRIVE ASSIST, que incluye control de crucero adaptativo DISTRONIC, asistencia de dirección y ayuda al cambio de carril. Por encima se sitúa MB.DRIVE ASSIST PRO, con capacidad de conducción punto a punto en tráfico urbano denso, inicialmente disponible en China y pendiente de homologación en Europa.
El sistema MB.DRIVE PARKING ASSIST amplía sus funciones con detección temprana de plazas a ambos lados de la calzada, aparcamiento en ángulo, reconocimiento de plazas sin líneas pintadas y asistencia para salir de una plaza tras haber aparcado manualmente. En China, además, estrena una función de marcha atrás que reproduce el recorrido previo, apoyada en una vista 360 grados mejorada.
El habitáculo del Clase S recibe una actualización visible tanto en diseño como en tecnología y confort. El salpicadero y la consola central adoptan un nuevo diseño, acompañado de molduras y maderas renovadas, portavasos iluminados, doble superficie de carga inalámbrica y tomas USB-C capaces de suministrar hasta 100 W. El volante multifunción recupera mandos físicos, una decisión orientada a mejorar la ergonomía en conducción.
La experiencia digital se apoya en la cuarta generación del sistema MBUX, con integración de inteligencia artificial a través de ChatGPT-4o, Microsoft Bing y Google Gemini. El asistente “Hey Mercedes” permite diálogos naturales multi-turno, cuenta con memoria a corto plazo y se representa mediante un avatar animado. De serie, el modelo incorpora el MBUX Superscreen, con pantalla central de 14,4 pulgadas y pantalla para el pasajero de 12,3 pulgadas bajo una superficie continua de cristal.
En términos de confort y calidad del aire, el Clase S introduce un nuevo sistema de filtrado eléctrico con ionización y filtrado de partículas ultrafinas, capaz de renovar el aire del habitáculo aproximadamente cada 90 segundos. A ello se suman elementos como el cinturón de seguridad calefactado, con temperatura regulable hasta 44 ºC, y el sistema Digital Vent Control, con salidas de aire iluminadas y gestionadas de forma automática.
En el apartado mecánico, el Clase S mantiene una gama completamente electrificada, independientemente del tipo de combustible. Todas las versiones, tanto de gasolina como diésel, incorporan un sistema mild hybrid de 48 voltios con generador de arranque integrado (ISG) de 17 kW, que asiste al motor térmico en fases de aceleración, permite funciones de avance por inercia y, en general, contribuye a reducir consumos y emisiones.
La oferta se articula en torno a motores de seis cilindros en línea, tanto en gasolina como en diésel, junto a una opción V8 biturbo M177 Evo con 537 CV y 750 Nm de par. En gasolina, el seis cilindros M256 Evo ofrece distintas configuraciones de potencia, con un par máximo que puede alcanzar los 600 Nm o los 640 Nm de forma puntual mediante función overtorque. El diésel recurre al conocido OM656 Evo, que incorpora mejoras en la gestión térmica y un catalizador eléctricamente calefactado para optimizar las emisiones en frío. Además, la gama incluye variantes híbridas enchufables capaces de homologar en torno a 100 kilómetros de autonomía eléctrica según el ciclo WLTP.
Por ahora, Mercedes-Benz no ha comunicado los precios para el mercado español de esta actualización del Clase S, aunque en Alemania parte desde unos 120.000 euros, donde el impuesto genérico es del 19%, así que cabe esperar que sea ligeramente superior.










