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¿Es la movilidad compartida el verdugo del carnet de conducir?

Javier López | @jlopezbryan96 | 30 Jul 2021
Patinetes Electricos Voi 01
Patinetes Electricos Voi 01

Hace unos días, compartía por estos lares unos registros a modo de artículo que indicaban que tan solo un 58% de los jóvenes de hoy en día cuentan con el carnet de conducir. Dicho porcentaje deja muy atrás el 81% de poseedores del ansiado permiso de conducir durante la generación de nuestros padres y abuelos, poniendo así en duda la existencia de este en los venideros años. Uno de los puntos con el que se protegen los pertenecientes a la conocida como generación Z para no sacarse el permiso es el alto precio que conlleva pero, ¿qué pasa con la movilidad compartida, el supuesto verdugo del carnet de conducir?

Bien, dejemos a un lado el desembolso que podemos estar expuestos a afrontar en caso de que nos decantemos por obtener el permiso de circulación, que puede rondar los 1.400 euros. Y es que pese a que esta cifra puede ser razón más que suficiente para que los lapidados bolsillos de los jóvenes rehusen de intentar sacárselo, debemos darle su peso e importancia a lo que se está convirtiendo en una alternativa real y plausible para aquellos que no tienen carnet de conducir: la movilidad compartida.

La movilidad compartida podría decapitar al carnet de conducir

Con el auge y apogeo de la movilidad eléctrica y la búsqueda de reducir al máximo las emisiones de CO2 por parte del parque automovilístico, son varias las instituciones las que buscan incentivar el uso del transporte público y la movilidad compartida. Aunque bien es cierto que el autobús y el metro son una opción que lleva entre nosotros desde tiempos inmemorables, la inmediatez y rapidez que brindan otras alternativas provoca que estas destaquen.

Dejemos a un lado el carsharing, ya que, salvo contadas excepciones, se requiere del carnet de conducir para utilizar uno de estos vehículos. Sin embargo, sí que se está abogando por otras soluciones como los patinetes o bicicletas, servicios que ya no son exclusivos de las grandes urbes y que podemos encontrar en prácticamente cualquier ciudad.

Su uso no difiere mucho que el de cualquier coche que podemos utilizar como transporte compartido. Debemos descargar la App en nuestro dispositivo móvil, registrarnos con nuestros datos personales y bancarios y esperar a que nos acrediten para recurrir a una bicicleta o patinete. Como alternativa para desplazarnos por el mundo urbano nos sirve pero, ¿qué pasa cuando queremos viajar?

Cubrir largas distancias también es posible con la movilidad compartida

Otra vez entran en juego opciones tan lógicas como el avión o el tren, medios de transporte que nos permiten cubrir largas distancias en tiempos sumamente reducidos. Sin embargo, el alto precio que pueden suponer en determinadas ocasiones estos dos servicios echa hacia atrás a esos jóvenes que tampoco ven la necesidad de invertir lo no gastado en el carnet de conducir en un medio de transporte -insisto, en determinadas ocasiones- caro.

En busca de ahorrar y de no desperdiciar el dinero, son muchos los que apuestan por plataformas como Blablacar, un servicio que consiste básicamente en poner en contacto a conductores y pasajeros con un destino en común. Por una cantidad generalmente razonable estipulada previamente por el propietario del vehículo, podemos viajar en coche a prácticamente cualquier rincón del mundo.

Te puede salir mejor o peor el viaje en lo personal, dependiendo de muchos factores, pero sin lugar a dudas es una alternativa real y por la que se están decantando muchos jóvenes. Pero entonces con estas opciones sobre la mesa, ¿qué conclusiones sacamos?

Las diferentes opciones al transporte privado son una realidad cada vez más competente, y la incansable búsqueda  por parte del Gobierno de reducir al máximo el coche personal y la futura llegada de la conducción autónoma se encargan de incentivar estas opciones cada vez más atractivas para aquellos que no poseen el carnet de conducir, ya sea por motivos puramente económicos o por desinterés o falta de necesidad de obtenerlo.