Mercedes-Benz cumple 140 años. Pero tranquilo/a, no vamos a hacer un repaso a su historia, porque necesitaríamos una enciclopedia y varios meses. Nos vamos a centrar en el origen del nombre de la marca, que a día de hoy sigue generando confusión e incluso leyendas urbanas, aunque esté muy claro y bien documentado. Esa tal Mercedes no era la hija de Karl Benz, ni su mujer (Bertha, la cual merece otro artículo), sino la hija de un buen cliente.
Emil Jellinek: el mejor (y peor) cliente de Daimler
Emil Jellinek era un empresario y agente de seguros alemán que tenía mucho éxito en los negocios. Le iba extraordinariamente bien y tenía una oficina en Viena y otra en Niza, donde pasaba largas temporadas. A diferencia de otros clientes de la época, no veía el automóvil como una curiosidad técnica o la locura de unos pocos, sino como una máquina con un enorme potencial… siempre que fuera más rápida, más potente y más avanzada.
En 1897 viajó a Cannstatt para encargar su primer Daimler. Cuando recibió el coche, un modelo de 6 caballos y dos cilindros, quedó profundamente decepcionado: 24 km/h de velocidad máxima le parecía inaceptable y exigió más. Quería un coche que alcanzase 40 km/h, casi el doble.
Ese inconformismo lo llevó a encargar dos nuevos vehículos en 1898, los Daimler Phoenix, que pasarían a la historia como los primeros automóviles con motor de cuatro cilindros. Era también el primer Daimler con el motor en posición delantera, un cuatro en línea de 2.1 litros y 8 CV. En 1899 incrementaron la potencia a 23 CV gracias al radiador tubular de Wilhelm Maybach. Desde entonces, la relación entre Jellinek y Daimler-Motoren-Gesellschaft fue tan fructífera como tensa, porque al bueno de Emil nunca le parecía suficiente.
«Monsieur Mercédès»: un pseudónimo que se hizo famoso
Jellinek no solo compraba coches: competía con ellos y los vendía, y sabía que un nombre fácil de recordar era clave para hacer marca y vender más. Corría en prácticamente todo lo que hubiera en la Costa Azul. Una de las pruebas automovilísticas más importantes de la época era la «Semana de Niza», donde competía bajo un pseudónimo muy particular: «Mercédès», el nombre de su hija, nacida en 1889.
Ese alias empezó a sonar con fuerza en los círculos automovilísticos europeos. «Monsieur Mercédès» era sinónimo de coches rápidos, ganadores y técnicamente muy superiores. Tanto era así, que cuando en abril de 1900 Jellinek firmó un acuerdo con Daimler para la venta de vehículos y motores en Niza, el nombre Mercedes pasó oficialmente a formar parte del producto.
El primer Mercedes: el coche que lo cambió todo
El acuerdo incluía una condición muy importante: desarrollar un nuevo motor que llevaría el nombre Daimler-Mercedes. Apenas dos semanas después, Jellinek encargó 36 coches por un valor total de 550.000 marcos, una cifra descomunal para la época.
El 22 de diciembre de 1900 recibió el primer Mercedes de la historia: un Mercedes 35 PS, diseñado por Wilhelm Maybach. Era el Daimler más potente y más rápido jamás construido, era algo completamente nuevo. Entonces quizá no eran conscientes, pero con el tiempo se consideró el primer coche moderno de la historia.
El Mercedes 35 PS rompía definitivamente con la estética y la filosofía del carruaje motorizado que existía hasta entonces. Tenía un chasis de acero prensado, un motor más ligero y más potente que además utilizaba el innovador radiador de nido de abeja de Maybach, y un centro de gravedad mucho más bajo.
El éxito que convirtió un nombre en una marca
En marzo de 1901, Emil participó en la «Semaine de Nice» (Semana de Niza), la carrera más importante de la época. Los Mercedes fueron imbatibles en prácticamente todas las disciplinas y la repercusión fue inmediata: prensa, clientes y rivales pronto entendieron que algo había cambiado para siempre.
Ese tremendo éxito llevó al lanzamiento de nuevos modelos ese mismo año -el 12/16 PS y el 8/11 PS-. Y también provocó una demanda tan alta que la fábrica de Cannstatt apenas podía asumirla. Podrían haber muerto de éxito, pero salieron adelante ¡y de qué manera!
Poco después, en junio de 1902, Mercedes se anuncia como marca registrada y en septiembre se registra legalmente. La marca ya era oficial. En junio del año siguiente, Emil Jellinek obtiene el permiso oficial para llamarse Jellinek-Mercedes y deja un comentario que pasaría a la historia: «Esta debe de ser la primera vez que un padre toma el nombre de su hija.»
De Mercedes a Mercedes-Benz
En 1926, tras la fusión de Daimler-Motoren-Gesellschaft y Benz & Cie., nacería oficialmente Mercedes-Benz. El nombre Mercedes, ya cargado de prestigio, se unía al apellido de Karl Benz, el hombre que patentó el automóvil.
Mercedes Jellinek nunca llegó a poseer un automóvil. Murió relativamente joven, en 1929, sin saber que su nombre de pila escribiría la historia del automóvil y daría origen a una de las marcas más conocidas del mundo, no sólo de coches sino de todas cuantas existen.
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En enero de 1886 Karl Benz patentó el Benz Patent-Motorwagen, un triciclo con motor de combustión interna que hoy está considerado el primer automóvil de la historia. Con él nació el coche.
Mercédès Jellinek (16 September 1889-23 February 1929). Daughter of Emil Jellinek and namesake of the Mercedes brand. Portrait photo.











