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Mecánica

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El peligro oculto que acecha a tu coche turbo en las gasolineras

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 3 Dic 2022
Gasolinera Repsol Rebaja Precios  01
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Hoy por hoy, los coches con motor turbo son la norma. Aunque hay excepciones a la norma y aun hay algunos coches con motor atmosférico a la venta, la tremenda popularidad de los coches turbodiésel desde hace dos décadas y tendencias como el downsizing en motores de gasolina, han hecho que prácticamente todos los coches lleven un turbocompresor en sus entrañas. Los turbos nos dan muchas alegrías, pero exigen ciertos cuidados si no queremos una avería cara e incluso catastrófica. Es por ello que tenemos que hablaros del peligro que espera a tu coche turbo en las gasolineras.

La regla del minuto, y por qué nunca deberías romperla

Los turbocompresores son elementos mecánicos sujetos a un trabajo muy intenso. Giran a velocidades que pueden superar las 100.000 rpm y pueden alcanzar hasta 600 grados de temperatura, fruto del torrente de cálidos gases de escape que los hacen girar. Los turbocompresores están lubricados y refrigerados por aceite, alimentada por una línea de aceite que transporta el mismo lubricante del propulsor. Es por ello que es extremadamente importante que dejemos a nuestro turbo "reposar", además de dejarle que "entre en calor".

El estrés térmico y mecánico al que está sometido un turbocompresor es realmente intenso.

Cuando lleguemos a nuestro destino, deja el motor al ralentí un minuto mientras te quitas el cinturón, mandas un par de mensajes con tu teléfono, escuchas un audio o recoges tus cosas. Cuando apagues el motor, el aceite caliente habrá abandonado el circuito del turbocompresor en gran parte, y su baja velocidad de giro habrá reducido su temperatura. Evitarás que se formen depósitos de aceite carbonizado, que a la larga generarán holguras en el carrete, provocarán un giro irregular, desgastarán los álabes, y en última instancia, averiarán el turbo.

La regla del minuto también es necesario respetarla cuando arrancamos el coche. En este caso, buscamos que el aceite lubrique correctamente el turbo y alcance todos sus recovecos. Evitaremos una fricción excesiva que a la larga, producirá los mismos efectos descritos en el párrafo anterior. No es tiempo muerto ni tiempo perdido, es un tiempo que a la larga se traducirá en fiabilidad y ausencia de averías. Y es que una avería de un turbo, en el mejor de los casos, implicará cambiar un turbo. En el peor, el motor quedará absolutamente destrozado.

Un minuto al ralentí, tanto al arrancar el motor, como al ir a detenerlo. No es tan complicado.

La rotura de un turbo puede catapultar trozos de metal a la admisión, que serán "masticados" por los pistones y las válvulas, provocando destrozos en los componentes internos de la mecánica. Para muchos coches, implicará un viaje - solo de ida - al desguace. Por ello insistimos tanto con la "regla del minuto".

El peligro oculto que espera a tu coche turbo en las gasolineras

A la hora de repostar combustible, es obligatorio y lógico que lo hagamos con el motor apagado. En las gasolineras con servicio atendido, los empleados deben atender a diferentes coches al mismo tiempo, y suelen trabajar con ciertas prisas. Por ello, y sin culparles lo más mínimo por ello, es lógico que quieran repostar rápidamente tu vehículo. Como clientes, podemos sentirnos presionados a apagar nuestro motor rápidamente, y si tenemos vehículos esperando tras nosotros, es normal que sintamos el impulso de detener el motor rápidamente.

Podemos sentirnos presionados, por las prisas, a apagar nuestro motor turbo antes de tiempo.

Esto mismo también puede ocurrir en estaciones de autoservicio, especialmente si tenemos otros coches esperando. En estas situaciones, estaremos incumpliendo la regla del minuto, y causando daños a nuestros turbocompresores. Es una situación especialmente crítica en carretera o autovía, donde nuestro turbo está trabajando a alta temperatura durante mucho tiempo. Si lo paramos de golpe y no dejamos que se refrigere... sería el equivalente a entrenar de forma muy intensa e irnos a casa sin hacer un mísero estiramiento. Compraremos papeletas para una lesión.

Lo bueno es que está en nuestras manos gestionar este peligro oculto. Personalmente, detengo mi coche a un lado de la gasolinera, apartado del surtidor, y espero el minuto de rigor. Solo entonces acerco lentamente el coche al surtidor, y apago su motor. Que a alguien le parezca "confuso" este comportamiento no debería importarnos, igual que tampoco lo debería hacer que otros usuarios se nos "cuelen". Al terminar el repostaje, arranco el motor, aparto el coche lentamente de la zona de surtidores, espero otro minuto, y reemprendo mi viaje.

Más sencillo, imposible. No dejes que las gasolineras se conviertan en "asesinas" de tu turbo.