Creo que no me equivoco al afirmar que el Toyota RAV4 de sexta generación es uno de esos coches por los que merecía la pena esperar. Y es que hablamos de un SUV con una larga trayectoria tras haberse asentado como uno de los más fiables y eficientes. Así que con una renovada entrega uno podría esperar que fuese no solo mejor en todo, sino también una mejor opción que sus rivales chinos pero, ¿realmente es así?
Ya hemos podido probar el nuevo Toyota RAV4
- Hablamos de un coche con mayor carga tecnológica.
- Pierde en calidades y maletero.
- Sigue siendo igualmente un coche práctico.
Y aunque bien es cierto que de momento hemos tenido una primera toma de contacto con el SUV japonés, hemos podido sacar varias conclusiones al respecto. Pero lo primero es lo primero: su diseño y tamaño. Hablamos de un coche que ha cambiado sustancialmente en estética, asentándose ahora como un RAV4 más cuadrado e imponente; pero en lo que no cambia es en tamaño.
Así lo dejan patente sus 4,60 metros de largo, 1,85 de ancho y 1,68 de alto, cifras que, al igual que la batalla de 2,69 metros, se mantienen idénticas respecto a la anterior generación. Donde sí que encontramos una relativa distinción es en el habitáculo con una mayor carga tecnológica de la mano de una pantalla de 12,9 pulgadas con un sistema operativo Arene -que nos ha dejado con un muy buen sabor de boca- y un cuadro de mandos digital de 12,3 pulgadas mucho más personalizable.
¿Lo bueno? Que el RAV4 sigue ofreciendo multitud de mandos físicos tanto en la consola central como en el volante. ¿Lo malo? Que con un interior en el que los ajustes son buenos pero la presencia de plástico duro es más notable y está menos disimulada, nos encontramos con una nueva generación que merma en dicho aspecto.
Las plazas traseras son de igual manera generosas con espacio suficiente para personas de 1.90 y contando con la posibilidad de regular la inclinación del respaldo, aunque eso sí, no existe posibilidad de mover la banqueta longitudinalmente. Donde encontramos otro punto flaco es en el maletero del nuevo Toyota RAV4, pasando de los 520 litros de capacidad a los 446 litros en la versión PHEV y de los 580 a los 514 en la HEV.
Desde la firma aseguran que esto se debe al nuevo diseño del coche e insisten en que hasta el techo hay más espacio que antes, siendo las cifras mencionadas hasta la bandeja. ¿La realidad? Que independientemente de ello, nos encontramos con un maletero con formas regulares, buena altura, de fácil acceso -aunque la versión PHEV tiene un pequeño escalón en la boca de carga- y que permite transportar sin apuros el equipaje de cuatro personas.
Pero, ¿cómo va el nuevo Toyota RAV4?
- Su chasis ha sido mejorado.
- Se siente más dinámico.
- Sigue siendo un coche cómodo.
Ahora bien, ¿qué sucede cuando nos ponemos a los mandos de la sexta entrega del SUV de Toyota? Debemos saber que esta generación también está construida sobre la plataforma TNGA-K, pero ha recibido mejoras. Y es que ahora cuenta con un centro de gravedad más bajo, cuenta con un 10% de rigidez torsional, con un mejor aislamiento acústico y la suspensión se ha revisado para mejorar el confort y la estabilidad.
¿El resultado? Un Toyota RAV4 que se siente más ágil, preciso y dinámico pero sin prescindir del confort de marcha. Hablamos de un coche con una dirección también revisada que transmite algo más y, aunque no pretenda ser un SUV deportivo, sí que ofrece cierto agrado de conducción y deja atrás esa sensación más anodina de la anterior generación.
Aunque más destacable me parece su aislamiento acústico. No estamos ante una cámara acorazada, pero sí que es cierto que el ruido del motor y de rodadura se filtra menos, algo a tener en cuenta por el comportamiento del CVT y la forma en la que tiene de revolucionarse el 2.5 de cuatro cilindros atmosférico.
Y hablando de motores, el nuevo RAV4 está disponible, de momento, con tres opciones mecánicas: una HEV con 185 CV y dos PHEV 4×2 y 4×4 con 272 y 309 CV respectivamente. Estas dos últimas recurren a una batería de 22,7 kWh de capacidad con la que puede declarar hasta 137 km en modo eléctrico -aún por comprobar dado la brevedad de esta primera toma de contacto- y admite, de manera opcional, cargas de hasta 50 kW en C.C -11 kW en C.A-.
En esta ocasión pude conducir el RAV4 PHEV de tracción delantera, versión que ofrece un buen empuje en todo momento y que da una gran prioridad a la parte eléctrica incluso cuando se agota la batería. Y es que uno de los puntos fuertes de los híbridos enchufables de Toyota es que, llegada dicha situación, pasan a comportarse como un HEV.
Pero, ¿todo esto hace que sea mejor coche que sus rivales chinos pese a ser más caro y ofrecer un equipamiento de serie más justo? Bajo mi punto de vista y siendo bastante generalista sí, me he encontrado con un Toyota RAV4 que me convence más.
Y es que hablamos de un coche que, sin ser incómodo, ofrece una dinámica mejor conseguida que la de sus rivales asiáticos, siendo los SUV chinos coches que apuestan de una manera muy firme y clara por el confort de marcha y que provoca, en según qué modelos, que sean coches algo torpes mientras que el nipón me parece un vehículo más equilibrado.
Claro está que dependerá de cada uno valorar si esto junto a una buena fiabilidad, una buena eficiencia y la posibilidad de disfrutar de hasta 15 años de garantía compensa el tener que pagar, como mínimo, 43.500 euros por el nuevo Toyota RAV4.







