Cadillac necesita un revulsivo, y poner remedio a la estampida de clientes estadounidenses que, en su búsqueda de un coche de lujo, han recalado en las marcas japonesas, y europeas. La ironía del destino es que su receta para ganar terreno deba ampararse en los planes seguidos por Opel en los últimos años. Opel ya ha avanzado en su desvinculación con General Motors, y en la integración con su nuevo dueño, PSA. Pero durante años Opel fue la responsable del desarrollo de plataformas y tecnologías en Rüsselsheim (Alemania) que ahora, por supuesto siendo propiedad de General Motors, pueden ser la salvación de marcas como Cadillac. Cadillac ha hallado su revulsivo en un Opel de lujo que se llama Cadillac XT4. Ver guía de SUV de gama alta.

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28 de marzo de 2018