En ocasiones, ciertos proyectos automovilísticos, emprendidos por aficionados, nos llaman poderosamente la atención. En este caso no estamos hablando del Lada de 16 cilindros de Vladimir o un Bentley Continental GT convertido en un tanque. Estamos hablando de una Dodge Ram de primera generación en la que se ha transplantado un motor muy peculiar. No es un motor 6.2 V8 Elephant de un Hellcat - eso sería directamente predecible - o un motor bóxer de origen Porsche. No, estamos hablando de un motor Predator de 212 centímetros cúbicos y 6,5 CV, diseñado para su uso en... segadoras.

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14 de junio de 2019