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El tamaño contra el consumo ¿De verdad necesitamos coches tan grandes?

En los últimos 30 años nuestros coches han sufrido importantes cambios a nivel tecnológico. El uso de la electrónica, los sistemas de seguridad pasiva, y una sensible reducción en los consumos han cambiado nuestros vehículos profundamente. Pero al mismo tiempo los coches han ido haciéndose más y más grandes y pesados, contrarrestando la ventaja de los motores más modernos.

Impulsados por el confort, las medidas de seguridad y los cambios en la sociedad los segmentos del mercado de hace 30 años se han desplazado uno y hasta dos escalones hacia arriba y nos empujan a una pregunta inevitable: ¿Cuales serían los consumos de los coches si hubiesen mantenido los tamaños de hace tres décadas? ¿De verdad necesitamos coches tan grandes?

Por qué tenemos coches más grandes

En los últimos 30 años los coches han mejorado sus consumos de forma sensible. Incluso sin tener en cuenta el aumento de tamaño, los coches actuales consumen en torno a un 25% menos que sus antepasados de finales de los 80 obteniendo además mayores prestaciones y confort de marcha. Con las nuevas tecnologías en los motores y la propulsión híbrida los consumos seguirán bajando y antes del advenimiento de los eléctricos deberíamos ver en el mercado coches con consumos por debajo de los 3 litros cada 100 km. Para ello no será necesario recurrir a materiales carísimos ni carrocerías radicales como en el VW XL1, pero la aerodinámica y la reducción del peso jugará un papel clave. Algunas marcas como BMW con su gama Efficient Dynamics han recurrido ya a elementos de aerodinámica activa, neumáticos más estrechos y reducción de potencias en sus motores para obtener consumos más bajos.

Sin embargo la deriva del mercado en las últimas tres décadas ha producido también un efecto contraproducente, que es el aumento del tamaño y peso de los coches. Los utilitarios compactos de hoy en día son más largos que las berlinas familiares de hace 25 años, y las berlinas familiares rebasan el tamaño de los grandes coches de representación de hace dos décadas. ¿Tanta es nuestra necesidad de espacio? ¿Tanto han cambiado nuestros hábitos de uso de los coches?

Desde principios de los años 80 la búsqueda del espacio interior, las normas sobre transporte y el diseño han hecho que los coches no paren de crecer

Seguramente no, o si lo han hecho sería precisamente para avalar unos coches más pequeños, y no más grandes. Las estadísticas demuestran que los coches rara vez transportan a más de uno o dos pasajeros (y eso sólo durante el escaso 10% de su vida util en el que circulan), y las familias cada vez son más pequeñas… ¿Por qué entonces este empeño?

El Renault Espace (1983) introdujo en el mercado un factor al que no se había prestado demasiada atención, especialmente durante los años 70: el espacio interior. Esa búsqueda del confort ha ensanchado y alargado los coches, así como las cuestiones normativas como las sillas para niños y los sistemas de retención etc. Pero también es cierto que “más espacio” no siempre significa “más espacio útil” y que las carrocerías más grandes, altas y pesadas (sobre todo monovolumen y SUV) penalizan el brillante rendimiento de los motores modernos aunque las cifras sean mejores. Veamos algunos números.

Cifras y litros

Tomemos como referencia un utilitario, el Peugeot 205. En sus 3’71 m de largo por 1’57 de ancho y escaso 1’43 de alto el venerable coche podía transportar a los jóvenes de los 80 con sus canciones de Tino Casal, o incluso a una familia con un niño pequeño. En su versión GT de 83 CV homologaba un consumo de 5’2 l/100 km a 90km/h y unos nada desdeñables 7 l/100 km a 120 para sus 842 kg de peso. Un coche ciertamente pequeño, pero con una capacidad para viajar sobre la que muchos de los que leen esto podrían contar historias. El sucesor del 205, tres décadas después, es el atractivo 208. El nuevo Peugeot ha crecido en todas las direcciones hasta llegar a 3’96 m. de ancho por 1’73 de ancho y 1’43 de alto, lo cual, entre otros factores, ha elevado el peso hasta 1155 kg en su versión 1.6 VTi (y eso después de un concienzudo trabajo de adelgazamiento respecto al 207).

El Opel Astra 4 puertas, sucesor del viejo Opel Kadett, es 30 cm más largo que un Vectra y casi tan grande como un Omega de hace 25 años

Es decir el 208 tiene aproximadamente el tamaño que tenían en su día los coches del segmento superior al del 205, como el propio 309 (4’04m) o el Fiat Tipo (3’94m), pero ocupa el mismo segmento con nada menos que 25 cm y 200 kg más. Los consumos en cambio, debido a la evolución tecnológica en los motores, se han reducido bastante hasta unos 4’5 l/100 km en carretera y 5’8 en ciclo combinado, entre un 15% y un 20% menos que el mito de los 80. ¿Que consumos obtendría el nuevo motor en un coche con una carrocería a mitad de camino, quizá como la del 206?

A finales de los años 80 Opel presentó su flamante Vectra, una berlina familiar superior al Kadett destinada a convertirse en un clásico. Era un coche “de señor” con tres volúmenes, 4 puertas y motorizaciones de hasta 150 CV, es decir un coche muy serio. Para albergar a cuatro personas y su equipaje el Vectra medía 4’35 m. de largo por 1’70 de ancho y 1’40 de alto, llegando a los 1179 kg en su versión más común, el 2.0i gasolina de 115 CV. Con aquellas cifras el Vectra homologaba 5’5l/100 km a 90km/h y 6’9 a 120. 20 años después, Opel puso toda la carne en el asador para sustituir al Vectra con el nuevo Insignia, una berlina que aspiraba a ser una referencia en el segmento. El Insignia 4 puertas ha crecido hasta los 4’83 m de largo (¡casi 50 cm más!), 1’85 de ancho y 1’5 de alto, y alcanza 1503 kg en su versión 1.4 turbo gasolina de 140 CV (un 27% más de peso).

Aún así el nuevo buque insignia se despacha con escasos 4’4 l/100km en carretera y 5’4 en uso mixto, un 20% menos que su antepasado. Las cifras hablan bien del motor, pero para valorar su eficiencia en términos de uso práctico debemos mirar al resto de la gama. Comparado con el Omega, la berlina de representación de Opel en los 80, el Insignia es 10 cm más largo y 200 kg más pesado. Pero mirando hacia abajo las cosas aún son más llamativas. El actual Astra es unos 40 cm más largo que un Kadett tanto en sus versiones de 4 como de 5 puertas, o lo que es lo mismo, en su versión larga es ¡30 cm más largo que el primer Vectra! ¿Qué ha pasado en el mercado para que un Astra 4 puertas nos parezca hoy un coche de tamaño medio cuando está más cerca de un Omega que de un Kadett?

¿Mejor cuanto más pequeño?

Las medidas de seguridad pasiva y el elevado equipamiento tecnológico y de confort de los coches han incrementado su peso en torno a un 25%. Al mismo tiempo la tecnología en desarrollo de motores y la mayor eficiencia en las transmisiones ha reducido los consumos entre un 20 y un 30% para versiones similares. A la vista de estos datos la pregunta es evidente: ¿Qué consumos tendríamos hoy en día si el tamaño de los coches se hubiese mantenido más contenido en estas tres décadas? Seguramente obtendríamos cifras que hoy nos parecen reservadas sólo a los concept o los híbridos de última generación.

El tamaño y el peso son dos factores que penalizan el consumo. El tamaño no sólo se traduce en más peso sino que también se transforma en mayor resistencia al viento. En cuanto al peso, según IDAE cada 100 kg adicionales suponen un respetable incremento del 5% en el consumo. Un estudio del MIT para el mercado americano concluía el año pasado que los consumos serían un 30% inferiores si el tamaño de los coches no hubiese crecido tanto en las últimas décadas.

Pasar de 5 l/100 km a 4, que puede parecer poca cosa, supone reducir un 20% el consumo medio, y mientras que llegar a estas cifras a través de materiales más ligeros tiene unos costes muy altos (como en los efímeros Lupo y A2 3L), la reducción del tamaño de los coches y un mercado más racional obtendrían reducciones de consumo muy complicados de alcanzar por otros medios.

Fuente: IDAE – Guia práctica de la energía  |  Automobiles on Steroids, Christopher Knittel |  Tecmovia

Fotos: Peugeot  |  Renault  |  Opel En Tecmovia: Reducción de peso como pieza fundamental en el impulso de la propulsión eléctrica  | Peugeot 208, un adelgazamiento de 110 kg la clave de su eficiencia