27 de diciembre de 2018 (*) actualizado a las 13:43

El éxito de los eléctricos en Noruega en cuatro claves y una incógnita

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El éxito comercial de los coches eléctricos en Noruega lleva muchos meses fascinando a expertos y profanos en materia de automóvil. En ese país alcanzan el 5% del total de ventas en 2013, han sido número 1 en los meses de septiembre y octubre, y el 10% de todos los coches eléctricos vendidos en Europa este año lo fueron en esta nación de 5 millones de habitantes. ¿Cuales son las claves para un éxito tan abrumador? Durante el EVS27 se habló mucho del «milagro eléctrico noruego». Hoy os traemos aquí algunas de las claves de este éxito… y sus amenazas para el futuro.

1.- De la noche a la mañana en quince años


«Los éxitos de la noche a la mañana cuesta al menos 15 años conseguirlos». Con esta frase original y contundente, el arquitecto Harald N. Rostvik empezaba a desgranar, en una de las ponencias de EVS27, algunas de las claves de un éxito, el de los eléctricos en Noruega, que podría parecer repentino pero en nada es fruto de la improvisación. El largo camino por el cual los eléctricos han llegado a ser una realidad en el mercado noruego arranca hace más de 30 años y se ha construido a través de la concienciación popular, las ayudas, el impulso de los municipios y un mix energético muy particular. ¿Es posible repetir ese logro en otro país? probablemente si, pero no si se tiene prisa…

2.- Un impulso temprano… y continuado

Como toda buena historia, la «electrificación» de Noruega empieza hace mucho, mucho tiempo, o al menos mucho para las urgencias del mundo actual. Tan atrás como en 1989, la ONG Bellona, asesorada por el arquitecto Harald N. Rostvik (con el que tuvimos una entrevista que leeréis próximamente en esta web), comenzó a promocionar y dar a conocer los coches eléctricos en el país.

En los Juegos de Lillehammer de 1994 hubo 12 coches eléctricos en prueba. Al año siguiente se creó una asociación de la industria del coche eléctrico

Esta campaña se hizo popular gracias a la colaboración de caras famosas como el vocalista de «A-HA» Morten Harket que apoyó la iniciativa desde el principio, y hasta en los Juegos Olímpicos de Lillhammer se usaron 12 coches eléctricos de la empresa que años más tarde sería THINK. Que el interés de la industria era grande lo demuestra que tan temprano como 1995 ya existía una asociación del vehículo eléctrico constituida por diversas empresas y sectores de la industria del país. Fruto de este largo camino, en 2008 el ayuntamiento de Oslo comenzó a implantar su propia red de recarga… cuando apenas había coches eléctricos en el mercado.

3.- La energía que se transforma: Petróleo y electricidad

¿A qué se debe este temprano interés en la electrificación? Uno de los factores decisivos es, precisamente, el Petróleo. Noruega es el 5º país del mundo en exportación de petróleo, un negocio lucrativo para el país pero que tiene poco de «limpio».

Noruega es el 2º país del mundo en consumo de electricidad per cápita, pero obtiene el 98% de la misma de la energía hidroeléctrica

Y sin embargo Noruega esconde otra paradoja: es el segundo país del mundo en consumo de electricidad per cápita, pero obtiene el 98% de su energía de centrales hidroeléctricas, es decir sin prácticamente emisiones de CO2 por kW.
Ante un Medio Ambiente amenazado por la explotación del petróleo, a finales de los años 80 la sostenibilidad entró en las agendas de los gobernantes del país de la mano de Rostvik y un grupo de estudiosos de diferentes campos. Desde entonces el país no ha dejado de exportar petróleo (casi 2 200 000 barriles por día), pero toda la sociedad ha comprendido que debía volcarse en minimizar los daños causados al planeta… ¿Toda?

4.- Salvar el planeta… ¿y el bolsillo?

Una de las cuestiones que parecen decisivas a la hora de explicar el éxito de los eléctricos en aquel país son las sustanciosas ayudas que reciben los compradores. Unas ayudas que no son fruto de la improvisación y que se han podido testar en el tiempo a lo largo de casi 20 años en algún caso. En 1990 se quitó el Impuesto de Matriculación para los eléctricos, en 1997 se aprobó que no pagasen peajes, en 2000 vieron reducido su Impuesto de Circulación, en 2001 se sumó la exención del IVA y en 2003 se aprobó que los eléctricos puedan circular por el «carril Bus».

Como ejemplo, un Nissan Leaf cuesta en Noruega casi igual que un compacto equivalente, pero tiene un coste de uso mucho menor y múltiples ventajas en el día a día

A esto hay que sumar importantes ayudas a la instalación de puntos de recarga en las casas, y el compromiso del gobierno noruego y todos los partidos de la oposición para mantener los incentivos económicos hasta 2018 o hasta que se alcancen 50 000 de estos coches circulando por el país. Con este paquete de medidas un Nissan Leaf cuesta en Noruega aproximadamente lo mismo que cualquier compacto equivalente pero con una gasolina en torno a 1’9€ / litro el coste de uso es mucho menor y más ventajoso. La sostenibilidad importa pero al hablar con los noruegos de los diferentes stands siempre salía la misma frase: «con un eléctrico en las ciudades se ahorra tiempo y dinero, bastante dinero». Todas las exenciones fiscales, sumadas a la posibilidad de usar los carriles bus y ahorrarse problemas de aparcamiento o peaje han hecho de los eléctricos una opción preferente para muchos usuarios… ¿hasta cuando?

Y 5… ¿Éxito sin límite, o callejón sin salida?


El resultado de estas políticas es conocido: 15000 eléctricos circulando en Noruega (2 443 000 turismos) de los cuales 7000 se han vendido en 2013, la mitad de ellos Nissan Leaf. Este fue el coche más vendido de octubre pero en septiembre ya lo fue el exclusivo Tesla Model S ¿Hasta donde llegará esta época dorada? Probablemente la respuesta está, una vez más, en el petróleo y en el dinero. En el petróleo porque parte de la riqueza del país depende de la exportación de crudo y gas (unos 70 000 millones de euros anuales), con su centro neurálgico, Stavanger, centrado en esta industria como un Detroit del norte.

Parte de la riqueza que el país invierte en las ayudas a eléctricos proviene del petróleo… ¿Cuanto durará ese equilibrio?

Y del dinero porque esa política de incentivos necesita de liquidez para asumir el desembolso y la merma de ingresos por impuestos como el IVA. ¿Por cuanto tiempo podrá seguir Noruega cambiando petróleo por movilidad limpia? ¿Qué sucederá cuando los carriles bus estén saturados por coches eléctricos y afecten al transporte público? Esta es una de las incógnitas que el tiempo deberá resolver. Por el momento las ayudas tienen una fecha y unos datos de referencia marcados. Cuando se llegue ahí será el momento de evaluar, pero por ahora los resultados son impresionantes.

Fuente: EVS27 | EVNorway | Statistics Norway
Fotos: Tecmovía
En Tecmovia: Presente y futuro del coche eléctrico con Noruega al fondo | Noruega se electrifica, mostrando al mundo el camino a seguir

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