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Tremendo accidente sin víctimas en la Mini Challenge

  (@sergioalvarez88) el 2 de mayo de 2010

Tremendo accidente sin víctimas en la Mini Challenge

La Mini Challenge emplea versiones de competición de los Mini Cooper S Works, es una interesante copa monomarca que transcurre en todo tipo de circuitos alrededor del mundo. Aunque los coches que se usan no son demasiado potentes, la conducción en circuito siempre puede ser peligrosa. Esta semana un accidente ocurrido en el Queensland Raceway de la ciudad de Ipswich (Australia) casi se convierte en una tragedia, principalmente debido al deficiente dispositivo de seguridad.

Dos Mini chocaron entre sí y uno de ellos volcó de manera algo inexplicable a alta velocidad, comenzando a dar vueltas de campana sucesivas. Todo parece indicar que de alguna manera, el Mini del piloto Caine Magro se “subió” por el Mini que circulaba a su lado, durante la última vuelta de la carrera. Magro ni siquiera giró en la curva 6, puesto que ya estaba volando a alta velocidad, mientras el coche giraba sobre sí mismo y se iba destrozando en cada golpe. Pero eso no fue lo peor que podía pasar.

El coche se dirigía sin remisión hacia un grupo de espectadores, saltando sobre las barreras de neumáticos y saltando la simple valla metálica que protegía al grupo de público y prensa. A pesar de lo aparatoso del accidente sólo ha habido que lamentar dos heridos leves por el impacto del coche contra ellos. Los dos espectadores fueron trasladados conscientes al Ipswich Base Hospital, junto a Magro. Todos ellos están bien, y Magro ni siquiera ha tenido que lamentar heridas, la jaula antivuelco hizo su trabajo.

Accidentes como este nos recuerdan que el mundo de la competición automovilística nunca fue un paseo.

Vía: Motoring File
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Hace tres años estuve probando durante siete días un M3. Recuerdo a aquel BMW como un icono de la deportividad, un vehículo con unas capacidades altamente soberbias. Con unas sensaciones al volante sobresalientes, gracias a la elevada exigencia de conducción. Era necesario llevarlo más allá de 7000 vueltas para extraer la quinta esencia de ese V8 atmosférico. Por eso, era tan entusiasmante como agotador. Y no podías perder un solo segundo la concentración… Si estabas despistado, llegaba un chaval con un GTI y te arrancaba las pegatinas.

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