Audi 100 TDI: el placer de conducir en un pionero del turbodiésel

David Villarreal  |  @davidvillarreal  | 

Estamos en Suecia, cerca de Malmö. Acabamos de probar los últimos prototipos diésel de Audi, aún tenemos que atender una charla técnica más, la última antes de regresar a Copenhage para tomar el avión que nos llevará de vuelta a España. Apenas hay tiempo, pero ¿cómo me iba a resistir a dar un paseo por los alrededores en una joyita como la que Audi ha puesto a nuestra disposición en este evento? Se trata del Audi 100 TDI de 1989, el pionero de los turbodiésel.

En 1989 el Audi 100 TDI se presentó como el pionero del diésel moderno, con turbo e inyección directa co gestión completamente electrónica.

Sinceramente, creo que todos los amantes del automóvil deberíamos practicar el sano ejercicio de conducir un clásico de vez en cuando. Y he de asumir con vergüenza que llevaba mucho tiempo sin hacer algo parecido. Pero el volver a disfrutar de esas sensaciones de antaño no podría resultar más gratificante.

El arranque y el tacto del motor es suave, os aseguro que mucho más suave en comparación con algunos diésel modernos que hemos probado en los últimos meses. Los técnicos de Audi han trabajado para que esta unidad luzca como nueva, probablemente estemos hablando de años de museo, décadas de cuidadoso mantenimiento y una puesta a punto cuidadosa, en un coche que marca poco más de 50.000 kilómetros en su cuadro de mandos.

Audi 100 TDI

Este Audi 100 TDI se presentó en Frankfurt hace ahora 25 años con el primer motor diésel para turismos con turbo e inyección directa con gestión completamente electrónica. Estaba dotado con un motor de 2.5 litros, cinco cilindros y 120 CV de potencia que nada tenía que ver con los bloques modernos, aunque la esencia fuera la misma. Acostumbrado a conducir infinidad de coches con motores diésel modernos, esperas ese empuje inmediato desde abajo que en el Audi 100 TDI solo lo hallarás a un régimen medio y alto. Alcanzaba los 200 km/h y según la norma de la época consumía 5,7 litros/100 kilómetros.

Me doy dos vueltas a la manzana, alrededores del aeropuerto de Malmö y regreso al punto de inicio. En un rato tengo que tomar un avión y, lo que es aún peor, si quiero alejarme tendré que ir dejando miguitas de pan para no ovlidar el camino de vuelta. Estamos en 1989 y la tecnología GPS aún no ha llegado a la industria del automóvil. Y un servidor ya ha olvidado como se utiliza un mapa de papel…

Audi 100 TDI

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