Después de este vídeo posiblemente te enamores del Land Rover Serie III

 |  @HerraizM  | 

El equipo de Petrolicious lo ha vuelto a hacer. Pero no, en esta ocasión no se trata de un exótico deportivo italiano, no se trata tampoco de ningún 911 clásico digno de museo ni algún roadster británico añejo. Hoy pasa por delante de las cámaras de Petrolicious un señor Land Rover Serie III, con su chapa desnuda, su espartana vocación, su enorme y sencillo encanto y una capacidad lúdica que se desborda por los 4 costados.

¿Alguna idea mejor para recorrer alguna playa californiana una tarde de domingo como esta?

Este Land Rover Serie III está fechado en 1973 y pertenece a Patwell Litwinski, un fotógrafo de coches que trabaja para numerosas casas de subastas y que tras pasarse el día retratando a joyas de varios cientos de miles de euros, cuando no millones, se pasea en su Serie III por California.

¿Algo mejor para pasearse un domingo por la orilla de la costa californiana? La más absoluta simplicidad hecha todoterreno, la ausencia de capota alguna que medie entre nuestra sonrisa y la arena de las dunas y el sol de California calentándonos el cogote.

Fuente: Petrolicious
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  • GaradaK7

    Pues hombre, despues de algunos viajes en el tipico Santana español que un amigo “robaba” a su padre, enamorado enamorado no estoy. Una de las cosas que mas recuerdo era lo dificil que era doblar las esquinas, el coche giraba realmente poquito y muchas veces habia que maniobrar simplemente para girar la esquina.
    Otro amigo tenia un jeep Willis y la verdad es que era mucho mas chulo y mejor. La pena es que al ser abierto, los choris lo robaban pieza a pieza.

  • Sergio Rincón

    Mi padre tuvo un Santana 1974, como todo auto viejo tenía sus problemas mecánicos, alguna cosa que jodía con frecuencia, unos frenos que parecían de adorno porque no se detenía a menos que se invocara al cielo y una dirección mecánica que requería tener algo más que alientos para accionarla con solvencia.
    Aún así por haber sido el primero de la familia lo guardo con mucho cariño en mis recuerdos, era indestructible, a mi padre le funcionaba muy bien para manejar su negocio (en alguna ocasión recuerdo verlo cargado con poco más o menos 500 ladrillos sin rechistar) y para trastear con familias enteras y mudanzas.
    Siempre es que la nostalgia es dura de manejar, lástima que haya acabado mal sus días, volcado cargando madera por algún dueño irresponsable que no quiso atender el consejo de invertir dinero en mejorar los frenos.