No: la seguridad vial no ha de participar en campañas electorales, ni servir como estrategia de lavado de imagen

 |  @davidvillarreal  | 

Imagen: fotomontaje satírico de la revista El Jueves

Cuando ayer reflexionábamos acerca de la nueva política de radares de la DGT, no podíamos evitar ser mal pensados, sí, considerar que estábamos ante una estrategia de lavado de imagen e incluso cierto carácter electoralista. Es lícito pensarlo. Estamos en un año convulso en lo político, de numerosas citas electorales, y es la primera vez en mucho tiempo que la Dirección General de Tráfico presenta un proyecto con tantas medidas que seguro agradarán al conductor. Y vaya por delante que estoy completamente convencido de que estas medidas son muy razonables, pero ni creo que la Seguridad Vial y la política de gestión del Tráfico haya de entrar en el juego electoral, y mucho me temo que con esto no será suficiente para lavar la imagen de la DGT y la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, muy maltrecha por decisiones que se han tomado en los despachos en estos años con mayor o menor acierto.

Aunque las mejoras que proponga Tráfico en la gestión de los radares sean razonables, la Seguridad Vial jamás debería participar en campañas electorales.

Decía que las mejoras que avanza Tráfico son muy lógicas. La idea de posicionar los radares en localizaciones que estén justificadas por alta siniestralidad o velocidades medias demasiado altas, que no encajen en los límites establecidos en esos tramos, es algo que veníamos demandando desde hace años. Que la DGT avise de las posiciones en las que se situarán sus controles, puede ser discutible, pero también es razonable y evita la sensación de la “caza” indiscriminada de conductores, a discreción, y casa con el carácter preventivo que han de tener estas medidas de control de la velocidad.

También estamos de acuerdo con la unificación de los márgenes de error en los radares de velocidad de gestión estatal. Resulta razonable. Y tampoco hemos de verlo como un aumento de los límites de velocidad encubierto.

Esta estrategia de lavado de imagen no va enmendar los errores cometidos en los últimos años, que abogaron por la mano dura por encima de todo, y no por potenciar la educación y la cultura de la seguridad vial.

Entre las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico ha habido discrepancias, algunos comentan ese posible aumento de los límites de velocidad encubierto en la estandarización de los márgenes de error, y otros critican que se especifiquen las zonas en las que se situarán los controles de velocidad. Pero también hay quien valora positivamente el carácter disuasorio de la publicación de los tramos con posible presencia de radares móviles, que también ha de coincidir con puntos de especial peligrosidad en nuestras carreteras.

¿Por qué no va a funcionar como técnica de lavado de imagen, ni en su posible estrategia electoralista? Porque tantos años transmitiendo esa sensación de temor al conductor no van a olvidarse con unas medidas de maquillaje. Y ni estamos diciendo que esa estrategia de persecución no haya servido de nada, porque a la vista de las cifras y de lo que observamos en nuestras carreteras, han cambiado los hábitos de los conductores; ni que estas medidas que se han tomado en estos días no sean positivas, ni necesarias, que lo son.

El problema es que la seguridad vial no se enseña con mano dura, aunque la mano dura ayude, sino con medidas de apoyo. Por ejemplo, con una mayor presencia de contenidos curriculares sobre Seguridad Vial en las escuelas, como en Alemania (Circula Seguro) o la famosa Vision Zero sueca que aboga por involucrar a todas las administraciones en la erradicación de los accidentes de tráfico.

Cuando los conductores tienen mayor temor por las sanciones a las que se arriesgan cometiendo una infracción, que por los riesgos que implica esa infracción, queda patente que nuestra sociedad no ha sabido trabajar en la línea adecuada para mejorar la seguridad vial.

La política de persecución de las infracciones es necesaria, pero contraproducente en el momento en que el conductor tiene un mayor temor a la sanción que a los riesgos que corre al cometer una infracción. De la misma manera que las medidas que ha tomado la Dirección General de Tráfico son positivas para enmendar los errores, pero no suficientes.

Y es por eso que me quedo con las soluciones que propone mi colega Josep Camós, de nuestra competencia (en Motorpasión), como abogar por la educación vial como formación continuada (y revisar ese trámite periódico por el que todos pasamos de la renovación del carné); auditar las infraestructuras; o impulsar la concienciación colectiva (por ejemplo cediendo más apoyo a las asociaciones de víctimas).

Tal vez un día no tengamos que hablar de estas cosas. El día en que los políticos no piensen en la recaudación en las arcas públicas, ni en la percepción que tendrán de ellos los votantes cuando introduzcan su papeleta en la urna.

En Diariomotor: Menos radares trampa, más transparencia: las 6 claves de la nueva política de radares DGT

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  • X 2.0

    Ni aunque Pedro Sanchez o Rajoy vengan a mi casa para darme trabajo y limpiarme los zapatos, no les pienso votar, por mi como si suben el limite de velocidad a 200 y quitan trabas a las modificaciones, lo llevan claro.

  • NakTono

    Yo nunca he visto sentido a ocultar el radar. Si se coloca un radar de forma oculta al conductor, en un tramo peligroso, puede suceder que yo no disminuya la velocidad (ya que desconozco la presencia del radar), y por tanto, pueda tener un accidente, ante lo cual el radar lo único que habrá hecho es una foto muy cara. En cambio si me avisan de la presencia de un radar en dicho tramo, realizará un efecto disuasorio, con lo cual yo disminuiré la velocidad y, por consiguiente, el riesgo de accidente. Ahora sí que ha realizado una correcta función.

    ¿Que pretendo decir con esto? Pues que han tenido 4 largos años para darse cuenta de esto, y precisamente parece que se percatan justo cuando les interesa tenernos contentos. Han quedado en evidencia, y han demostrado que su único objetivo es recaudar, salvo ahora, que lo que les interesa es ganar las elecciones.

  • victor

    Como dice la noticia, intentan comprar a las personas con la seguridad vial, cosa que en otros paises la seguridad vial esta mucho más concienciada que en el nuestro..y no hace falta comprar a nadie. Pero que esperamos de un Gobierno que ha mentido desde el 1º momento y otros chupasangres hacen los mismo..