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Diariomotor

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Desmontando mitos: 6 hábitos de conducción que no te ayudarán a ahorrar combustible

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Volvemos de nuevo a nuestra saga de artículos dedicados a desmontar mitos. En esta ocasión nos vamos a centrar en esas falsas creencias populares que afirman ahorrar combustible, pero que nada más lejos de la realidad, ya en muchos casos no consiguen lo que prometen, e incluso convierten ese ahorro en un gasto mayor.

1. Utilizar siempre la marcha más larga

Existe la falsa creencia que usar la marcha más larga posible ahorra combustible, ya que el motor gira lo más bajo posible de vueltas. Sin embargo, el régimen de óptimo de cara al consumo es el de par máximo, que suele ser de unas 1.700 – 2.500 rpm en motores diésel, y de unas 3.000 – 4.000 rpm en motores gasolina. Aún así, actualmente los fabricantes desarrollan sus cajas de cambios de forma que a 120 km/h (aproximadamente) circulando con la marcha más larga el motor trabaja en el rango óptimo.

Intenta circular siempre en el rango de par máximo: unas 2.000 rpm en diésel y 3.000 - 3.500 rpm en gasolina

Por lo tanto, ir en la marcha más larga posible en todas las circunstancias, además de provocar un consumo más elevado, sobre todo en pequeñas recuperaciones, que obliga al conductor a pisar a fondo el acelerador puesto que en ese régimen de giro el motor es más perezoso, también puede provocar diversas averías, como la obstrucción del filtro antipartículas o la EGR por una acumulación excesiva de la llamada carbonilla (a esos regímenes la combustión es incompleta, convirtiéndose parte de ese hidrocarburo en la llamada carbonilla).

2. Poner punto muerto cuesta abajo

Esta técnica, además de no ahorrar combustible es sumamente peligrosa, vayamos por partes. Por un lado, cuando pones punto muerto el motor gira al ralentí, por lo que existe un consumo de combustible, aunque sea mínimo. Sin embargo, si engranas una marcha y no pisas el acelerador, aunque el motor esté girando (por ejemplo, a 2.500 rpm), no existe consumo. Esto se debe a que no hay carga, recuerda que no estás pisando el acelerador, y por tanto no se inyecta el combustible. Digamos que “gira en vacío”.

Ir cuesta abajo en punto muerto, además de no ahorrar combustible es muy peligroso, ya que puedes quedarte sin frenos.

Por otro lado, como ya he dicho, esta es la forma más peligrosa de afrontar una pendiente. Al insertar punto muerto “desconectas” las ruedas del conjunto motor-caja de cambios, y el coche lo que hace es ganar cada vez más velocidad a medida que desciende. Es pura física: la ley de la gravedad de Newton. Esta situación te obliga a usar de forma constante y prolongada el freno, haciendo que este se recaliente y pierda su eficacia, llegando incluso a no funcionar porque el líquido ha alcanzado tal temperatura que parte se ha convertido en gas y no transmite la presión de la bomba al émbolo de las pinzas. Pero aunque esto no ocurra, el desgaste tanto de las pastillas como de los discos de freno será mayor, llegando incluso a deformar estos últimos.

Así, si al ir cuesta abajo llevamos engranada una velocidad, el motor gira sin consumir combustible, así como la parte del primario de la caja de cambios, por lo el rozamiento de los diversos componentes da lugar a una fuerza que frena, en mayor o menor medida, al vehículo, y es lo que se conoce como freno motor.

3. Apagar el aire acondicionado y bajar las ventanillas

Este mito es un clásico donde los haya, y en su defensa diré que no es del todo falso. Es cierto que a muy baja velocidad, hasta unos 30 km/h, resulta más económico abrir las ventanillas que encender el aire acondicionado. Sin embargo, cuando circulamos a mayor velocidad es todo lo contrario, y en una mayor proporción, ya que el hecho de ir con las ventanillas abiertas crea un efecto similar a un paracaídas: el aire entra en el coche contrarrestando su avance, en lugar de sortearlo. Además, y como decía, este efecto es más notable cuento mayor sea la velocidad, ya que la fuerza de resistencia aerodinámica depende de la velocidad al cuadrado, por lo que es preferible ese pequeño consumo de potencia del compresor del aire acondicionado al necesario para vencer esa fuerza de arrastre aerodinámico.

4. Iniciar la marcha en segunda velocidad

Mucha gente tiene por costumbre, más aún en motores turbodiésel sobrados de par motor en cualquier régimen, iniciar la marcha en segunda velocidad. Si existiera un ahorro en ello sería mínimo, inapreciable, pero sí que estamos provocando un desgaste innecesario al embrague, además de posibles averías en la bimasa. Al iniciar la marcha en segunda, ese instante de resbalamiento del disco de embraga cuando el coche empieza a andar es mayor, por lo que el desgaste también lo es.

5. Precalentar (en exceso) el motor antes de iniciar la marcha

Se dice que es bueno para el motor, sobre todo si es diésel, dejar que se caliente unos 5 minutos antes de iniciar un viaje. Pues bien, en los motores modernos, tanto diésel como gasolina, no es necesario, por lo que estaremos dilapidando el combustible. Sin embargo, sí te diré que es adecuado que esperes unos 30 o 60 segundos, para que el aceite llegue a lubricar todas las partes del mismo y evitar así averías, además de no forzarlo ni dar acelerones hasta alcanzar la temperatura óptima de funcionamiento (unos 90 grados centígrados).

6. Utilizar combustible premium o gasolina de 98 octanos

Usar combustible de petroleras reconocidas frente a las low cost del súper, así como repostar “diésel del caro” en lugar del estándar no supone ningún ahorro, ya que el combustible en sí tiene una determinada composición química, la misma cantidad de átomos de hidrógeno y carbono, y por tanto, el mismo poder calorífico o energético. Dicho de otra forma, de un combustible caro no se extrae más energía ni potencia por litro. Sin embargo, sí es cierto que uno u otro combustible pueden contener aditivos distintos que protejan más o menos determinadas partes del motor, pero eso es otra cuestión.

Por otro lado, repostar gasolina de 98 octanos en lugar de 95 tampoco da lugar a un ahorro de combustible. El uso de gasolina alto octanaje es adecuado en motores con una alta relación de compresión (a partir de 10:1 o 11:1) para evitar que aparezca el fenómeno de picado de biela por autodetonación. Por tanto, si a tu 1.6 litros de 110 cv le echas gasolina de 98 no estarás consiguiendo ni un descenso del combustible ni un aumento de la potencia. De todas formas, siempre debes repostar el combustible que indica el fabricante (consulta el manual de usuario o mira en la etiqueta que hay junto a la tapa del combustible).

Un combustible más caro no significa un mayor ahorro. Usa siempre el recomendado por el fabricante.

Sin embargo, hay ciertos casos en los que el fabricante señala que con gasolina de 98 octanos se obtiene unas prestaciones mejores y un consumo menor, pero que también es posible usar de 95 sin ningún problema. Ahora al cuestión es, ¿esos 0,3 l/100 km que me ahorro me compensa económicamente si la gasolina 98 es 0,15 €/l más cara?

Hasta aquí este artículo en el que hemos desmontado varios mitos sobre la conducción eficiente, pronto volveremos con una nueva entrega. Y recuerda, el único secreto de la conducción eficiente se llama anticipación y suavidad.

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