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Clint Bowyer se sitúa bien antes del chaparrón

Héctor Sagués | 11 Jun 2018
clint-bowyer-victoria-nascar-michigan-2018
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El fin de semana de Michigan no va a pasar a la historia de NASCAR por ser un cúmulo de emociones y sí por desembocar en una incertidumbre estratégica que se resolvió con la ayuda de la meteorología. La carrera de la Xfinity Series quedó completamente afectada por una lluvia que afectó de igual manera a la cita de la Cup Series, sufriendo ambas la misma apertura y el mismo desenlace: las dos empezaron tarde y acabaron pronto, en el caso de la gran categoría comenzando dos horas y media más tarde del horario previsto y finalizando en la vuelta 132 de 200, justo tras acabar el segundo segmento que oficializa la carrera en caso de impedimento.

Kurt Busch y Kevin Harvick se escaparon en los primeros metros, en parte gracias a la velocidad de los Stewart-Haas pero sobre todo al esfuerzo de Ford, que copaba las siete primeras posiciones en una de las carreras más importantes para el fabricante de Detroit. Kyle Busch, Denny Hamlin y Erik Jones salieron atrás por no pasar correctamente una inspección pre-carrera y remontaron con cierta calma hacia el top 20. El retraso en el comienzo del evento hizo que NASCAR introdujese una competition caution en la vuelta 25 que envió a los coches a boxes, poniendo Kurt Busch, Harvick y Hamlin dos neumáticos de cara a las primeras probaturas.

Darrell Wallace Jr. y David Ragan se tocaron en la curva 3 a la vez que se empezaron a ver más gotas de lluvia en los parabrisas, mediante pequeños chubascos intermitentes previas a la amenazante tormenta que venía con fuerza suficiente para impedir la disputa de la carrera. El grupo de Ford veía cierta variedad en cabeza con el relevo de Ryan Blaney, que adelantó a Kurt Busch y se marchó con un veloz Penske en tanda larga. Matt Kenseth trompeó a falta de cuatro vueltas para el final del primer segmento, que ganó Blaney seguido de Kyle Larson, Clint Bowyer, Harvick y Hamlin.

Daniel Suárez trompeó en la resalida en paralelo con Paul Menard, evitando golpearle todo el grupo de coche que pasó por el concurrido lateral del Toyota. Kasey Kahne y Austin Dillon decidieron poner dos neumáticos en su parada y siguieron en pista, perdiendo varios puestos ante los rivales antes de que Larson trompease en la salida de la curva 4 cuando estaba encarando la recta de meta. Siguieron arriba los Stewart-Haas, liderando Harvick, Bowyer y Kurt Busch el segundo segmento por delante de Kyle Busch y un Menard que se arriesgó a seguir en pista con estrategia alternativa en busca del mayor beneficio ante la supuesta llegada de una lluvia que no acabó de concretarse hasta ese momento.

Ricky Stenhouse Jr. trompeó en la resalida inicial de la última parte al tocarse con Kahne, durante la cual Bowyer adelantó por el exterior a Harvick con dos neumáticos nuevos para ponerse líder. En la bandera amarilla del accidente de Stenhouse llegó la temida tormenta, que dio por finalizada la carrera ante la falta de luz nocturna y la perspectiva de lluvia durante el resto del día. Boywer ganó con esa maniobra importante, seguido de Harvick, Kurt Busch, Kyle Busch y Menard. Siguieron por detrás los tres Penske, Chase Elliott y un oportunista Jamie McMurray que sumó un top 10 vital en sus aspiraciones de play-off.