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Monoplazas

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La extraña buena salud de la Indy Lights

Héctor Sagués | 30 Dic 2019
salida-indy-lights-rutero-2019
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La década de 2010 será recordada en el automovilismo por un relativo renacimiento del monoplaza como coche de élite. Si bien la Fórmula 1 nunca ha perdido su prestigio y mantendrá su papel relevante durante muchos años, la creación de la Fórmula E le ha dado un nuevo rival con el que competir en el mercado (aunque no en un mismo concepto de velocidad). Los únicos campeonatos nacionales de open-wheelque gozan de reconocimiento y reputación como certámenes dónde hacer una carrera deportiva son la IndyCar y la Super Fórmula; ambos han sufrido muchos cambios y han recuperado parte del terreno mediático perdido en los años 2000.

En Japón, la popular Fórmula 3 pasará a llamarse Super Fórmula Lights y contará con un papel parecido al que realiza la Indy Lights en Estados Unidos. La principal cantera de la IndyCar Series lleva en marcha desde mediados de los años 80 con distintos nombres y acepciones, pero ha sido en estos últimos diez años cuando ha podido quitarse el oscuro papel de la Indy Racing League y potenciar más el camino mediante el exitoso Road to Indy, aún a costa de empobrecer la parrilla de coches. La falta de inversión de los equipos principales de IndyCar sigue siendo una asignatura pendiente a pesar de disfrutar de un coche eficaz en el Dallara IL-15.

Tan solo Andretti Autosport ha mantenido un equipo en todo momento en la segunda categoría del monoplaza norteamericano, hecho recompensado por los títulos de Patricio O'Ward y Oliver Askew en la parte final de la década. Schmidt Peterson fue durante muchos años el equipo a batir y encumbró entre otros a Josef Newgarden antes de dejar la parrilla huérfana en 2016. Carlin y Juncos entraron con garantías de títulos en su trampolín de acceso a la IndyCar, mientras que Belardi Auto Racing proclamó a Gabby Chaves y peleó por un par de títulos con Santiago Urrutia, cayendo un poco en este último año.

Y es que la irregularidad en subir de categoría (con el consabido y difícil salto económico de por medio) ha sido clave: mientras Newgarden, James Hinchcliffe, Charlie Kimball, Sebastián Saavedra, Carlos Muñoz, Chaves, Jack Harvey, Zach Veach, Spencer Pigot, Ed Jones, Max Chilton, Colton Herta y Matheus Leist han gozado de relativas oportunidades, otros pilotos como Pippa Mann, Esteban Guerrieri, Stefan Wilson, Gustavo Yacamán, Matthew Brabham, Luiz Razia, Félix Serrallés, Dean Stoneman, Urrutia, Zachary Claman DeMelo y los ex campeones Jean-Karl Vernay, Tristan Vautier, Sage Karam y Kyle Kaiser han tomado otros caminos al no poder demostrar su talento con garantías.

Se espera que Oliver Askew y Rinus van Kalmthout puedan responder con garantías al desafío del ascenso a tiempo completo, oportunidad nada habitual. Askew empezará su camino con McLaren SP y Van Kalmthout lo hará con Carpenter, dos escuadras útiles para salir al ruedo norteamericano de ruteros y óvalos. Además ambos presentan un interesante duelo en todo el Road to Indy: Askew fue campeón de U.S. F2000 e Indy Lights, Van Kalmthout se impuso en la Pro Mazda. El último producto estadounidense y el holandés veloz más allá del Atlántico intentará dejar alto el pabellón de un campeonato de pocos y buenos participantes.