Las W Series aciertan con su carrera no puntuable: 3 milésimas deciden la vencedora en Assen

 |  @eloy_eg  | 

Había mucha curiosidad por ver la segunda carrera de las W Series en Assen. El formato de las seis citas el certamen femenino se había antojado hasta ahora demasiado corto, sobre todo para una categoría que por prestaciones y nivel medio debería ser de formación y las diferencias entre las mejores y las peores dejaban hambre de ver a Chadwick, Visser y compañía lidiar con tráfico. Y sólo se puede decir que la inversión de parrilla realizada fue todo un acierto.

En lugar de tomar los resultados de la carrera del sábado como hubiera podido ser lógico en una carrera de campeonato, las W Series aprovecharon el carácter no puntuable para tomar los resultados de la clasificación general y darle la vuelta. Así, se forzó a Jamie Chadwick y Beitske Visser a cerrar la parrilla y se dio la pole a la canadiense Megan Gilkes, cuyos discretísimos resultados hasta el momento invitaban a ser pesimistas en cuanto a sus posibilidades. Pero fallaron las predicciones.

Gilkes clavó la salida y abrió hueco desde la primera recta, viendo cómo no sólo las mujeres más lentas a lo largo del campeonato ejercían de muro sino que además las destacadas de las W Series (especialmente las dos aspirantes al título) peleaban entre ellas al fondo del pelotón tratando de progresar. Lamentablemente Marta García se vio rápidamente superada por Chadwick y Visser, sin que en ningún momento la española pareciera en condiciones de remontar, cerrando así un fin de semana complicado en Assen.

La punta de lanza de entre "las buenas" fue Alice Powell, situada novena tras sólo una vuelta y con ganas de revancha tras perder la carrera del sábado por un error forzado por Emma Kimiläinen. Y la británica seguiría escalando con movimientos muy agresivos, como un adelantamiento al toque a Keszthelyi en la chicane de entrada a meta por la quinta posición. Pero una salida de pista de Holbrook forzó la aparición del Safety Car mediada la prueba.

Relanzada la carrera con diez minutos por delante, Sarah Bovy atacó a Megan Gilkes por el liderato pero cometió un error pocas curvas más tarde, abriendo la puerta a Sabré Cook. Sin embargo la amenaza seguía siendo Alice Powell, quien tras tomarse los primeros compases con calma pasó a Bovy justo antes de que el coche de seguridad volviera a aparecer por un incidente entre Wohlwend y Rdest.

Dos vueltas marcarían el desenlace de la carrera, logrando Gilkes contener a Jessica Hawkins a final de recta mientras Powell pasaba a Cook por el tercer puesto. Pese al hueco que se abrió con respecto al segundo puesto, la defensa de Gilkes contribuyó a que Powell cazara a su compatriota Hawkins en pocas curvas, superándola y pudiendo centrarse en el acoso a la canadiense... que aguantó por los pelos: cruzaron meta en paralelo y separadas por sólo tres milésimas. Completó el podio Cook tras recuperar la posición que le arrebató momentáneamente Kimiläinen. Jamie Chadwick alcanzó el noveno puesto, aprovechando una mala primera resalida de Visser, 14ª tras García al caer la bandera a cuadros.

La victoria de Megan Gilkes, pese a no contar para nada, fue también un recado a la organización del campeonato, que en Norisring la dejó sin volante al decidir por sus discretas prestaciones que sólo la más rápida de entre ella, Kezsthelyi y Bovy (las dos reservas) podrían tomar la salida.

Foto | W Series

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