CERRAR
MENÚ
Diariomotor CompeticiónLogo Diariomotor Competición
WEC

2 MIN

La vergonzosa razón para subastar una leyenda

Eloy Entrambasaguas | 12 Oct 2020
matra-ms670-historico
matra-ms670-historico

Uno de los grandes atractivos de Retromobile, el fascinante salón del automóvil clásico que se celebra cada febrero en París, es sin duda las subastas que allí tienen lugar. Cada año representa la oportunidad de disfrutar de coches de leyenda durante unos días, a la espera de que cambien de manos. Y 2021 no será excepción, aunque la estrella será un Matra-Simca MS670 con una historia tan particular como lamentable.

No se trata de un MS670 cualquiera. Hablamos de un ganador de las 24 Horas de Le Mans. La primera de las tres que cosechó Matra-Simca en los setenta. Aquella que significó que Graham Hill cerrara la Triple Corona cuando todos le daban ya por demasiado veterano y que abrió el palmarés de Henri Pescarolo. Reconstruido pieza a pieza y mimado por los trabajadores de Matra, se exponía en el Museo Matra de Romorantin... hasta que desapareció de allí hace unas semanas tal y como explica La Nouvelle République.

La fábrica que la pequeña localidad de Romorantin albergaba cerró en 2003. El despido de sus trabajadores por parte del Grupo Lagardère, responsable de Matra y herederos de Jean-Luc Lagardère, el hombre que impulsó las páginas más brillantes de Matra en competición, provocó el inicio de un largo conflicto judicial. Y 17 años después la justicia francesa se pronunció en favor de los trabajadores: el Grupo Lagardère debe pagar más de cuatro millones de euros en compensaciones por despido improcedente. ¿Y cómo sufragarlo? Pues vendiendo la joya de la corona, la estrella del Museo Matra, lo último que queda de la compañía señera de Romorantin.

Poco pueden hacer sus habitantes por evitarlo. El Museo Matra es propiedad del Grupo Lagardère y el alcalde explica que sin control real sobre lo que allí se exhibe sólo hay un acuerdo para que el centro permanezca hasta 2024. De momento se ha pedido que se exponga una réplica, mientras los antiguos trabajadores exigen una intervención pública para no verse desprovistos de su mayor símbolo.

Via | La Nouvelle République
Foto | Wikipedia Commons - Baptiste Vialatte