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Adiós a la leyenda norirlandesa. Paddy Hopkirk fallece a los 89 años de edad

Si hay pilotos que siempre se han relacionado con una marca y la propia marca con dicho competidor, prácticamente a todos nos viene a la cabeza el nombre de Paddy Hopkirk y los Mini Cooper del equipo BMC que compitió en el pasado al máximo nivel de los rallyes. Junto a Timo Mäkinen, el británico se convirtió en toda una leyenda de la disciplina con actuaciones como las realizadas en el Rally de Monte-Carlo, y si su compañero fue uno de los pioneros dentro de los finlandeses voladores, Paddy se convirtió en uno de los fundadores de la larga tradición de pilotos provenientes de las islas que demostraron su valía a nivel internacional. Lamentablemente Hopkirk ha sido el último en decirnos adiós, falleciendo el pasado jueves a la edad de 89 años.

Incombustible, Hopkirk contagiaba su gran espíritu de lucha y dinamismo a todo el que compartió con él algún momento, y hasta hace apenas unos años consiguió seguir ligado a su pasión por conducir, incluso recibiendo los máximos honores en cuanto a técnica al volante de estamentos independientes de su país. Sin embargo, Paddy siempre estuvo relacionado con la marca británica, Mini, de la que siguió siendo embajador años después de tocar la gloria en uno de sus coches en el Rally de Monte-Carlo de 1964.

MBE desde 2016 por su dedicación al automovilismo y a la seguridad en carreteras, la historia de este piloto disléxico fue toda una historia de superación debido a su ambición y al compañerismo que aun así siempre exhibió. Se dice que sus primeros pinitos al volante de un coche vinieron después de que un clérigo al que cuidaba le dejara su vehículo de movilidad en herencia y a partir de ahí, su vida estuvo completamente ligada al motor, incluso dejando la universidad para comenzar a trabajar en Volkswagen en un importador de su Belfast natal, movimiento que según su plan le permitiría no sólo tener un buen salario al final de mes, sino que también le permitiría tener a su disposición más fácilmente los Beetles con los que correr.

Era muy inestable (sobre el vehículo heredado del clérigo. Aprendí a conducirlo a fondo, de lado, alrededor de una finca cerca de donde vivíamos. Los frenos solo funcionaban en la parte trasera, así que cuando intentabas reducir la velocidad era como girar con el freno de mano – Paddy Hopkirk

No tardaría en mostrar sus capacidades al volante, incluso en las condiciones más difíciles y tras una gran actuación en la edición de 1963, Hopkirk, copilotado por Henry Liddon, consiguió su gran hito dentro de los rallyes, la victoria en un Monte-Carlo del 64 en el que la agilidad y ligereza del Mini se impuso frente a modelos mucho más potentes (uno de los Ford oficiales estaba conducido ni más ni menos que por Graham Hill) que sucumbieron ante la dureza de la meteorología y la dificultad de las carreteras de montaña de la cita monegasca.

Sí, fue su resultado más recordado, pero también consiguió otras grandes exhibiciones, como la de ganar el Acrópolis, las cinco victorias conseguidas en el tortuoso Circuit of Ireland (todo un honor para un norirlandés nacido en Belfast) o conseguir ver la meta en tres ediciones de las 24 Horas de Le Mans así como participaciones en la ya extinta Targa Florio o rallyes maratón como el Londres-Sídney de 1968, donde terminarían en segunda posición a pesar de que decidieron detenerse él y su copiloto por aquel entonces, Tony Nash, para auxiliar a los competidores Lucien Bianchi y Jean-Claude Ogier, los cuales habían sufrido un accidente y su Citroën DS se había visto afectado por las llamas. En total fueron 13 triunfos internacionales

Hopkirk falleció este jueves en el Hospital Stoke Mandeville a los 89 años de edad. Desde Diariomotor Competición nos sumamos a las muestras de condolencias hacia sus familiares y amigos, Descanse en paz.

Galería de imágenes – Paddy Hopkirk In memoriam:

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