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La tecnología que permitirá detener el cambio climático, y también alargar la vida de la combustión interna

Sergio Álvarez | @sergioalvarez88 | 23 Oct 2022
Combustible Sintetico Punta Arenas Chile
Combustible Sintetico Punta Arenas Chile

Reconozco que el titular puede parecer confuso. De hecho, parecen frases absolutamente contradictorias, teniendo en cuenta que las emisiones de dióxido de carbono generadas por la actividad humana e industrial - en la que se incluye la quema de combustibles fósiles para el transporte - han sido las causantes del cambio climático que estamos viviendo. Las emisiones de CO2 deben reducirse, pero incluso eso puede ser insuficiente para frenar el desastre climático. A no ser que entre en escena, y a gran escala, una tecnología casi "mágica".

Esa tecnología no es otra que la captación de CO2. Esta tecnología ya existe, y es capaz de captar el dióxido de carbono presente en la atmósfera mediante un filtrado físico. Y paradójicamente, esta tecnología es la que podría salvar la combustión interna: la captación de dióxido de carbono nos ayudará a producir hidrógeno verde, y al mismo tiempo, a producir combustibles sintéticos prácticamente neutrales a nivel de emisiones. En este artículo vamos a ver cómo funciona, y si realmente puede ser la panacea que promete ser.

¿Cómo funciona la captación de CO2?

Según el IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) y su equipo científico, la captación de CO2 se define como:

La captación y el almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) (CAC) constituyen un proceso consistente en la separación del CO2 emitido por la industria y fuentes relacionadas con la energía, su transporte a un lugar de almacenamiento y su aislamiento de la atmósfera a largo plazo.

El objetivo es, por tanto, reducir - o al menos, no aumentar - la cantidad de CO2 presente en la atmósfera. A la hora de "secuestrar" este gas se pueden seguir varios caminos. Uno de ellos es la captación de CO2 para la producción de combustibles sintéticos e hidrógeno verde - una solución más bien encaminada a una neutralidad climática. Otra forma de secuestrar CO2 es "enterrarlo" mediante una reforestación masiva - algo que puede presentar riesgos de cara a la biodiversidad.

Los yacimientos agotados de gas y petróleo suponen un gran lugar para almacenar el CO2 atmosférico captado.

Otras opciones valoran la captación física de CO2 para producir materiales de construcción, fertilizantes o incluso polímeros sintéticos. La línea más dura de la captación de CO2 tiene como objetivo su secuestro permanente y almacenamiento físico a largo plazo - en formaciones geológicas, bajo el océano o imbuido en carbonatos minerales - buscando reducir la proporción de dióxido de carbono de la atmósfera. El IPCC valora estas tecnologías como un complemento a la mitigación de emisiones que el planeta debería estar practicando.

¿Cómo puede usarse para producir hidrógeno verde?

En un mundo ideal habría miles de plantas de captación de CO2, alimentadas con energía renovable, secuestrándolo de forma permanente en el subsuelo. Pero estamos en Diariomotor, y en este artículo queremos explicaros cómo las tecnologías de captación de CO2 pueden ser la salvación de la combustión interna. El primer requisito para que sea una opción viable a nivel climático y económico, es que las plantas de captación de dióxido de carbono empleen energía de origen renovable - de coste muy bajo.

Si la producción de hidrógeno verde no usa energías renovables, no solo será muy contaminante y contraproducente, si no que será carísima.

Esta energía se usa para producir la electrólisis del agua, es decir, separar el hidrógeno y el oxígeno del agua, con el objetivo de producir hidrógeno. Este proceso es intensivo en electricidad y es vital que sea, como os decíamos, de origen renovable: no solo por lógica, si no para que sea rentable a nivel industrial. El hidrógeno verde obtenido ya es neutral a nivel climático, por ser producido con energía renovable, y puede ser usado como combustible en motores de combustión interna adaptados, tanto de ciclo Otto como de ciclo Diesel.

Pero al hidrógeno verde aun se le puede sumar CO2, capturado mediante un filtrado físico o químico, en el que se pueden usar peróxidos o electricidad, pues exige una temperatura concreta. La combinación química del hidrógeno verde y el CO2 da como resultado metanol, un hidrocarburo que puede ser fácilmente convertido en gasolina - sin necesidad de hacer cambio alguno en un motor adaptado a la quema de gasolina fósil. Marcas como Porsche estiman que a gran escala, la gasolina sintética podría venderse a unos 2€/litro.

En la producción de combustibles sintéticos también debe vigilarse la neutralidad climática de la cadena de suministro.

¿Son las tecnologías CAC la solución a nuestros problemas?

Esta es una pregunta difícil de responder. Si hubiese un pacto a nivel planetario para la producción y puesta en marcha de plantas de secuestro de CO2, y se invirtiesen billones de euros, posiblemente sería una herramienta de gran ayuda contra el cambio climático. Pero solo un uso a gran escala y el secuestro a bajo coste del CO2 - el coste actual se estima en unos 50€/ton en el mejor de los casos - podría marcar la diferencia en la lucha contra el cambio climático y en la producción tanto de H2 verde como de combustibles sintéticos.

La tecnología existe y funciona, pero debe ser rentable - al menos para quienes produzcan y operen las plantas de CAC - si no se opta por un modelo 100% público, algo lógico en un proyecto planetario tan importante. Ahora dejamos el balón en tu tejado, ¿crees que las tecnologías de captación y almacenamiento de CO2 son la solución a nuestros problemas? ¿Crees que serán capaces de salvar a la combustión interna?