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6 (+1) cosas del coche actual que no solo no nos gustan, sino que también nos horrorizan

Javier López | @jlopezbryan96 | 2 Jun 2021
Mercedes Eqa 250 2021 Interior Mbux Pantalla 04
Mercedes Eqa 250 2021 Interior Mbux Pantalla 04

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Parece lógico pensar que lo moderno es sinónimo de avance, innovación y facilidades. Pero desgraciadamente esto no siempre es así, y un constante reflejo de que todo tiempo pasado fue mejor -en casi todos los sentidos- es la industria del automóvil. Varias firmas son las que están obcecadas con conseguir que la alopecia prematura se convierta en un problema para nosotros al crear supuestas modernidades que, literalmente, hacen que nos arranquemos los pelos de la cabeza. Ya no aguantamos más, y estas son 6 (+1) cosas del coche actual que no solo no nos gustan, sino que también nos horrorizan y que tienen que desaparecer ya. Tomad nota, marcas.

1. Climatización integrada

¡Maldita sea! ¿A quién diantres le pareció una buena idea integrar la climatización dentro de una pantalla completamente táctil? Se puede comprender que se abogue por un diseño más depurado y minimalista; vale, está bien, aceptamos pulpo como animal de compañía pero, ¿la climatización? No, por ahí no pasamos.

Y es que las ruletas físicas de toda la vida no le habían hecho daño a nadie, pero claro, resulta mucho más apropiado erradicarlas para hacernos lidiar con pantallas -en determinadas ocasiones- torpes y poco intuitivas y con su infinidad de menús para poder refrescarnos o calentarnos. Nótese la ironía.

2. Adiós, botones físicos

¿He mencionado ya a esa corriente artística bautizada como minimalismo? Pues bien, los diseñadores contemporáneos han querido llevarla hasta su máximo exponente. Y es que de los creadores de "vamos a integrar la climatización en la pantalla" llega "vamos a eliminar todos los botones físicos del interior".

Por favor, los botones físicos son una idea fantástica, apta y segura siempre y cuando la ergonomía esté bien esculpida. Sustituirlos por pantallas, respuestas ápticas y demás conceptos tecnológicos que abanderan al coche moderno en busca de hacerlo más sofisticado no es más que un error ante mis ojos con el que se camufla un problema de seguridad.

3. Pantallas y más pantallas

No tengo un problema particular con las pantallas, sobre todo si estas funcionan adecuadamente, tienen una buena posición y no implican demasiadas distracciones siempre y cuando no caigan rendidas ante las dos modas ya mencionadas. En realidad, resultan muy resolutivas en ciertas ocasiones y la disposición de los menús y cuadro de mandos suele ser muy agradable.

Entonces, "¿dónde diantres está el problema, pedazo de quejica?" Estaréis pensando. Pues bien, el problema radica en que el día que se rompa una pantalla, ya sea la de la instrumentación o la del sistema de infoentretenimiento, perdemos todas y cada una de las funciones del vehículo: adiós nivel de combustible, adiós velocidad, adiós revoluciones, adiós GPS y, definitivamente, adiós información sobre el coche.

4. "Okay, *marca automovilística*, tengo frío"

Con los asistentes de voz tengo una relación de amor-odio, como con las pantallas. Y es que al fin y al cabo pueden ser una solución lógica y segura; siempre y cuando funcionen bien, por supuesto. Pero es que ese punto clave y necesario aún no ha sido pulido por ninguna firma, dejando unos sistemas más bien pobres y que, en la mayoría de los casos, no aportan nada, pintando un contexto en el que las marcas quisieran experimentar con nosotros en lugar de utilizar antes prototipos de los asistentes; y como dice el dicho: "los experimentos con gaseosa".

Sí, es la novedad y la gracia que les enseñas a tus amigos cuando te acabas de comprar un flamante coche nuevo y quieres subir o bajar la temperatura a golpe de "tengo frío" o "tengo calor". El problema llega cuando el asistente no te entiende bien y termina recomendándote los mejores restaurantes chinos en un radio de 10 kilómetros en vez de llamar a papá; o cuando simplemente estás hablando sobre tu amiga Mercedes y el coche interpreta que quieres pedirle algo. Qué egocéntrico.

5. Escapes falsos

De verdad, no lo entiendo. ¿Qué necesidad hay de disimular una pieza completamente imprescindible en un coche de combustión? Comprendo que se acentúen los escapes en versiones deportivas o vehículos de alto rendimiento y que se disimulen en esos coches de a pie en los que un tubo metálico asomando por la zaga no te dice nada. Pero, ¿por qué hacer un amago de escape con elementos cromados?

Y es que, al menos ante mis ojos, queda bastante más cutre apreciar lo que de lejos parece un salida de escape bonita y depurada para después toparte con una línea metálica haciendo formas en la defensa. ¿Es mucho pedir que simplemente no se haga ningún símil de escape cuando directamente no se quiere exponer el escape de verdad?

6. Negro piano

El uso del plástico ha evolucionado mucho, permitiendo que se gesten piezas blandas y muy agradables al tacto simulando cuero y que encajan perfectamente en un coche. También se está abogando por los símiles de madera que, además de darle un regusto clásico y elegante al coche, queda muy bonito según con qué combinaciones de colores. Pero, ¿el negro piano? ¿En serio?

Sí, es muy vistoso y luce muy bien, pero insistimos: es un imán para el polvo y para sufrir imperfecciones a la de "ya". No hay mejor ejemplo que las unidades de prensa que conducimos con asiduidad, las cuales suelen llegar a nuestras manos con un bajo kilometraje y sí, has atinado, con el negro piano -en caso de que lo equipe- rayado hasta la saciedad por ser una tonalidad sumamente propensa a ello.

6 (+1). Adiós, cuore, sensaciones, coches puros y demás

Toyota GR Yaris.
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Sé que voy a generalizar porque no todo coche moderno entra en ese cupo de vehículos sosos, asépticos y carentes de espíritu. Pero creo que estaréis de acuerdo conmigo tras afirmar que las firmas automovilísticas apuestan hoy en día por coches en los que las sensaciones pasan a un plano completamente secundario.

No busco que el vehículo contemporáneo vuelva a un pasado en el que la seguridad era tan baja que tan solo quedaban hombre y máquina, puesto que eso sería ilógico desde mi punto de vista. Pero sí que dejasen a un lado tanto filtro electrónico y se apostase por una conexión pura y dura entre conductor y coche para deleite y disfrute.