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5 (+1) deportivos de segunda mano que te harán muy feliz por menos de lo que crees

Javier López | @jlopezbryan96 | 19 Jun 2022

Dicen que el dinero no da la felicidad, y probablemente no sea así, pero os aseguro que tener un deportivo en el garaje es un generador de sonrisas, al menos en lo que he podido experimentar con ciertos vehículos de pruebas. Y es que, reconozcámoslo, vosotros también husmeáis y escrutáis el mercado de ocasión en busca de ese chollo que implica diversión, sensaciones y no un alto desembolso. Pues bien, dejad que os alegre el día con estos 5 (+1) deportivos de segunda mano que te harán muy feliz por menos de lo que crees.

Sí, soy consciente de que adquirir un coche usado a buen precio y cuyo valor nuevo se asentaba en las seis cifras no implica que su alto mantenimiento desaparezca. Y es que, al fin de cuentas, ese es el doble rasero de los deportivos y coches de lujo de segunda mano, que cuentan con ciertos costes propios de vehículos de su calibre. Pero pongámonos en la tesitura de que el mantenimiento no es un problema, ya sea porque somos unos manitas, podemos permitírnoslo económicamente o nuestro primo trabaja en Ferrari y nos consigue las piezas a buen precio. Da igual.

Aston Martin Vantage

Todo aficionado al mundo de las cuatro ruedas que haya ido al cine a ver una película de James Bond habrá prestado especial atención al elenco de vehículos protagonista, conformado, en su mayoría, por Aston Martin. La buena noticia es que ahora te puedes sentir un poco como 007 gracias a la dura devaluación que ha experimentado el Aston Martin Vantage de primera generación.

Y es que resulta sencillo encontrar unidades en el mercado de ocasión de la primera horneada del deportivo inglés por menos de 50.000 euros. Todas ellas con la variante mecánica estándar, que equipaba un V8 atmosférico de 5.3 litros capaz de erogar 380 CV y 560 Nm de par. ¿Lo mejor de todo? Que es posible encontrar Vantage en ese abanico de precios con cambio manual.

Audi R8

Fue a principios de los 2000 cuando Audi quiso demostrar al mundo que también sabía lo que hacía a la hora de desarrollar un superdeportivo. Enajenados con la idea de codearse de tú a tú con firmas como Ferrari y Lamborghini, la casa de los cuatro aros dio vida a lo que hoy en día conocemos comoAudi R8.

Los primeros pinitos del superdeportivo alemán se dieron con un V8 atmosférico de 4.2 litros a sus espaldas. Este se podía asociar con una caja manual de tipo rejilla de seis relaciones o con un cambio manual robotizado r-tronic, y producía 420 CV y 430 Nm de par para así firmar un 0 a 100 en 4,6 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 301 km/h.

Sin embargo, la posibilidad de casar un cambio manual con un V8 atmosférico no han sido -de momento- argumentos suficientes para elevar el valor del Audi R8 de primera remesa. Es por ello que hoy en día podemos toparnos con unidades de segunda mano en torno a los 45.000 euros. Tentador, ¿verdad?

Porsche 911 (997)

El Porsche 911 tiene adeptos en cualquier parte del mundo, sobre todo después de gozar a sus espaldas de una larga estirpe. No obstante, no todas las generaciones del mítico deportivo alemán cuajaron igual de bien, dejando a un 911 996 en un plano secundario, obligando así a Porsche a subsanar el bajo éxito de este con su sucesor y entrega que hoy nos incumbe, el Porsche 911 997.

Con esta generación, la casa alemana recuperaba los míticos faros redondos y otorgaba a su niño mimado con una estética más moderna y un interior más tecnológico. No obstante, por muy mítico que sea el 911 esta generación no ha conseguido zafarse de los duros azotes de la depreciación, dejando una oportunidad de oro para aquellos que tengan cerca de 50.000 euros en el bolsillo para gastarse en un coche.

Y es que a día de hoy es fácil encontrar unidades del Porsche 911 997 en sus variantes Carrera, Carrera S y Carrera 4 por algo menos de 50.000 euros. Recordemos que estos recurrían a un seis cilindros bóxer atmosférico de 3.6 litros que desarrollaba 325 CV y 370 Nm de par, cifras que se elevaban hasta los 355 CV y 400 Nm de par en el Carrera S de la mano de un aumento de cilindrada hasta los 3.8 litros.

Nissan GT-R

Si el 911 tiene seguidores en todas partes, el Nissan GT-R los tiene hasta en los lugares más recónditos del planeta. Al fin de cuentas estamos hablando del mismísimo Godzilla, un deportivo que recibió la noble tarea de no solo proseguir con el legado de la familia Skyline, sino también de traerlo a Europa y al resto del mundo. Ya os podéis imaginar el éxito y furor que causó la noticia por allá en 2008, y más cuando tenía un precio de partida de casi 90.000 euros, poco si tenemos en cuenta lo que ofrecía.

A día de hoy, y tras alguna que otra actualización tanto mecánica como estética y tecnológica, el GT-R se sigue vendiendo y sigue llevando a cabo su misión. Sin embargo, eso no impide que recurriendo al mercado de ocasión podamos hacernos con unidades por un precio realmente atractivo.

Buscando un poco nos aparecerán Nissan GT-R de entre 2008 y 2010 con un precio cercano a los 50.000 euros, coqueteando incluso algunos con los 45.000 euros. En esta primera entrega, el japonés hacía uso de un motor V6 biturbo de 3.8 litros que desarrollaba 485 CV y 588 Nm de par, pudiendo cerrar el 0 a 100 en 3,9 segundos y alcanzar una velocidad punta de 310 km/h.

BMW M4 (F82)

Fue con la anterior generación con la que BMW diferenció por primera vez al Serie 3 de su versión coupé en nomenclatura, dando lugar al Serie 4 y, por ende, al M4. Sin embargo, esto no provocó que cambiase la esencia del deportivo alemán, manteniéndose fiel a esa tradición de un motor seis cilindros en línea, propulsión y mucho carácter.

En la actualidad, podemos apreciar un amplio abanico de opciones en el mercado segunda mano en lo que al BMW M4 F82 se refiere. Y es que, si nos adentramos en los años mozos de esta entrega, nos percataremos de que podemos hacernos con uno por no mucho más de 45.000 euros, aunque eso sí, algo entrado en kilómetros.

Pero si no padecemos de kilometritis y nos encontramos con una unidad bien cuidada, nos estaremos llevando un deportivo con todas las de la ley: motor seis cilindros en línea turbo de 3.0 litros, 431 CV y 550 Nm de par, un 0 a 100 en 4,3 segundos y una velocidad punta de 250 km/h.

¿Y si estiramos un poco -aunque sea un poco- el presupuesto?

Aquí es cuando dejo dar rienda suelta a mi lado más petrolhead para obviar al sentido común y así poder hacer alusión al (+1) que se encuentra en el título de este artículo. Y es que cuando estamos tentados a comprarnos un deportivo, un coche que carece casi siempre de cualquier sentido práctico por su consumo, prestaciones y mantenimiento, tal vez podamos añadir unos cuantos miles de euros más a la absurda -pero encantadora- jugada e ir un paso más allá.

Si estamos cotilleando coches en el entorno de los 50.000 euros, debemos saber que incluyendo 10.000 o 20.000 euros más podemos entrar en ese territorio que parece la fruta prohibida del común de los mortales. Me refiero concretamente a vehículos pertenecientes a marcas como Ferrari o Lamborghini que, al igual que los demás protagonistas de este artículo, han sufrido la sórdida inclemencia de la depreciación.

Así, podemos hacernos con todo un Ferrari 360 Módena por algo más o algo menos, dependiendo de la unidad, de 60.000 euros. Si estiramos algo más el presupuesto, podríamos hacernos con un Lamborghini Gallardo pre-restyling, que en la actualidad se encuentran en el entorno de los 75.000 euros.

Sea como fuere, la locura de comprar un deportivo e incluso un superdeportivo conlleva muchos riesgos, un mantenimiento propio de un coche de su precio cuando aún se fabricaban y, en determinadas circunstancias, quebraderos de cabeza. Pero solo se vive una vez, y puede que adquirir un vehículo de tal calibre sea la forma más bonita para un amante de las cuatro ruedas de terminar de culminar eso que llaman felicidad.