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7 MIN

No usa litio, no es química y está dentro de una montaña: así funciona la batería de 2.100 MW con 6 motores de 470.000 CV

Emmanuel Jiménez
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2 Abr 2026
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Su función cuando esté terminada será la de funcionar totalmente como una batería, una reserva de energía para el excedente que se genere. Pero no utiliza litio ni tampoco química, aunque sí es una megaconstrucción gigantesca con un montón de desafíos a nivel de ingeniería y de pericia técnica.

A 4.300 metros de altitud, con una potencia de 2.100 MW y con nada menos que 6 motores de 470.000 CV, esta central de bombeo hidráulico apunta a ser la batería más desafiante del mundo.

Una batería sin litio que ya existe desde hace décadas, pero nunca así

  • El almacenamiento por bombeo no es nuevo, pero Daofu lo lleva al extremo
  • La clave está en la escala, la altitud y la integración con renovables

Aunque pueda parecer una revolución, el concepto no es nuevo. Las centrales de bombeo llevan décadas funcionando como sistemas de almacenamiento energético en todo el mundo. En España, por ejemplo, instalaciones como la Central Hidroeléctrica de Cortes-La Muela ya operan con esta lógica: almacenar energía cuando sobra y liberarla cuando hace falta.

La diferencia es que lo que está construyendo China en pleno Tíbet no tiene precedentes por contexto y ambición. No es solo una central: es una pieza dentro de un sistema energético diseñado para absorber enormes cantidades de energía renovable.

Cómo funciona realmente esta “batería” de montaña

  • Utiliza dos embalses a distinta altura para almacenar energía
  • Convierte electricidad en energía potencial y viceversa

El funcionamiento es tan simple como brillante. Cuando hay excedente de energía, especialmente de origen solar o eólico, la central utiliza esa electricidad para bombear agua desde un embalse inferior a uno superior.

Ese proceso almacena energía en forma de altura, es decir, energía potencial gravitatoria. Cuando la red necesita electricidad, el sistema invierte el proceso: el agua desciende y atraviesa las turbinas, generando electricidad de forma prácticamente instantánea.

Es, en esencia, una batería. Pero en lugar de reacciones químicas, utiliza agua, gravedad y desnivel.

Seis turbinas gigantescas: el corazón del sistema

  • Cada unidad entrega 350 MW de potencia
  • Equivalen a unos 470.000 CV por turbina

La central contará con seis unidades reversibles de 350 MW cada una. Estas máquinas no son simples generadores: pueden funcionar tanto como turbinas (generando electricidad) como bombas (consumiéndola para elevar agua).

Hablamos de cifras descomunales. Cada una de estas turbinas desarrolla una potencia equivalente a unos 470.000 caballos. En conjunto, el sistema alcanza los 2.100 MW, una cifra comparable a la potencia de varias centrales convencionales funcionando a pleno rendimiento.

Menos oxígeno, menos rendimiento

  • La presión de oxígeno es hasta un 40% menor que al nivel del mar
  • Impacta tanto en trabajadores como en maquinaria

A esta altitud, el cuerpo humano no funciona igual. La fatiga llega antes, el riesgo de mal de altura es constante y la productividad cae de forma inevitable. Esto obliga a trabajar con turnos más cortos, más personal y protocolos médicos específicos.

Pero no solo afecta a las personas. Los motores de combustión, la maquinaria pesada e incluso los sistemas auxiliares pierden eficiencia debido a la menor densidad del aire. Todo requiere ajustes técnicos específicos.

Temperaturas extremas y congelación constante

  • El frío afecta a materiales, lubricantes y sistemas hidráulicos
  • El hielo es un enemigo directo de la infraestructura

Las temperaturas a más de 4.000 metros pueden caer muy por debajo de cero durante largos periodos. Esto tiene implicaciones directas en la construcción y en la operación futura:

El agua puede congelarse en conducciones y estructuras, los materiales se vuelven más frágiles y los sistemas hidráulicos necesitan soluciones específicas para funcionar correctamente.

Evitar la congelación en túneles, válvulas y turbinas es uno de los mayores retos técnicos del proyecto.

Excavar una montaña entera (literalmente)

  • Gran parte de la central está bajo tierra
  • Se requieren túneles de kilómetros y cavernas gigantes

Como en muchas centrales de bombeo modernas, buena parte de la infraestructura no es visible. Las turbinas se alojan en cavernas excavadas dentro de la montaña, conectadas por túneles que canalizan el agua entre los embalses.

Esto implica perforar roca a gran escala en condiciones geológicas complejas. La estabilidad del terreno, la presión del agua y la resistencia estructural son factores críticos.

No es solo construir una presa: es esculpir una infraestructura energética dentro de una montaña entera.

Logística en uno de los entornos más remotos del planeta

  • Transporte de materiales en zonas de difícil acceso
  • Infraestructuras auxiliares necesarias solo para construir

La ubicación remota añade otra capa de dificultad. Llevar maquinaria pesada, turbinas gigantes y materiales de construcción hasta una zona de alta montaña no es trivial.

En muchos casos, es necesario construir carreteras, líneas eléctricas y sistemas logísticos previos simplemente para poder empezar la obra principal.

El proyecto no es solo la central: es todo lo que hay que construir antes para que la central sea posible.

El desnivel entre los embalses es otro factor crítico. Cuanto mayor es la altura, mayor es la energía almacenada… pero también mayor es la presión que debe soportar toda la infraestructura. El salto de agua es de nada menos que de entre 700 y 800 metros.

Las tuberías forzadas, válvulas y turbinas trabajan bajo condiciones extremas. Cualquier fallo en estos sistemas tendría consecuencias enormes, por lo que los márgenes de seguridad y los materiales utilizados son de primer nivel.

Una pieza clave para el futuro de las renovables

  • Permite almacenar energía cuando sobra y usarla cuando falta
  • Reduce la dependencia de combustibles fósiles

El papel de este tipo de instalaciones es fundamental en un sistema energético basado en renovables. La energía solar y eólica tienen un problema evidente: no siempre producen cuando se necesita.

Aquí es donde entra el almacenamiento. Centrales como esta permiten absorber los picos de producción y devolver esa energía a la red en momentos de alta demanda. Es decir, estabilizan el sistema eléctrico sin necesidad de recurrir a combustibles fósiles.

Más que una central: una estrategia energética

  • Forma parte de una red masiva de generación renovable en China
  • El objetivo es construir un sistema eléctrico flexible y escalable

Daofu no es un proyecto aislado. Se integra dentro de un ecosistema energético mucho mayor, con enormes parques solares, eólicos e hidráulicos interconectados.

La estrategia es clara: generar grandes cantidades de energía limpia y disponer de sistemas capaces de almacenarla a gran escala. No se trata solo de producir más, sino de gestionar mejor cuándo y cómo se utiliza esa energía.

La gran idea detrás de todo

  • No es una alternativa a las baterías, sino un complemento
  • La clave está en combinar tecnologías

Este tipo de soluciones no sustituye a las baterías de litio, pero sí cubre un terreno donde estas no son eficientes: el almacenamiento masivo durante horas o incluso días.

La transición energética no pasa por una única tecnología, sino por la combinación de muchas. Y en ese escenario, las centrales de bombeo como la de Daofu juegan un papel silencioso pero absolutamente decisivo.

No es solo una presa. Es una batería a escala de montaña… construida en uno de los entornos más hostiles del planeta.

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Emmanuel Jiménez

Fan desde los 5 años de conducir y pilotar cualquier cosa que tenga ruedas o vuele, con motor o sin él. Seguir leyendo...