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Así puedes tener la cámper perfecta por 2.000 € si te olvidas de los SUV y los prejuicios

Si lo tuyo es viajar sin gastarte un riñón en hoteles, hay una solución que llevas años viendo por la calle sin darte cuenta, y es que los monovolúmenes de hace una década están tirados de precio en el mercado de segunda mano, y resulta que son mejores que muchas furgonetas camperizadas para dormir dentro.

Hablamos de coches por 1.500 euros que podrías convertir en cámper con cuatro ajustes y sin necesidad de reforma integral ni de papeleos infinitos, y que además podrías usar para el día a día como un coche normal.

La revancha del formato denostado

Los SUV arrasaron con todo lo que olía a monovolumen hace años, así que ahora mismo puedes comprar un Citroën C8, un Peugeot 807 o un Fiat Ulysse (que son todos el mismo en realidad) por menos que un móvil de gama alta.

Estos coches tenían un interior descomunal en su día porque sus diseñadores pensaban en familias numerosas que necesitaban espacio para todo, y la gracia está en que los asientos se quitan sin despeinarte mientras que el hueco que dejan es una auténtica barbaridad con suelo plano y casi dos metros de largo. Podrías meter un somier de los que se pliegan con un colchón, y ya estaría montada la cama para dos adultos sin problemas.

El Citroën C8 es probablemente el rey de esta categoría porque combina precio ridículo con espacio interior que ya querrían muchas furgonetas, y además trae motores diésel que en su momento ya eran eficientes (así que el consumo no te destrozaría el presupuesto aunque ahora sean viejos).

Si encuentras uno cuidado por 1.500 euros te saldría más barato que cualquier transformación cámper de Wallapop, y además podrías usar el coche para el día a día sin llamar la atención ni levantar sospechas.

La configuración modular de los asientos también te permite jugar con las posibilidades según lo que necesites en cada momento. Así, si tienes que llevar a alguien más solo tendrías que replegar el somier y volver a colocar un par de plazas traseras, total que el coche se adaptaría sin obras ni chapuzas permanentes, y si algún día te cansas del invento vuelves a montar los asientos, y tendrías un coche familiar perfectamente normal.

Un habitáculo inmenso y versátil

La ventaja de estos monovolúmenes frente a un turismo normal está en la altura interior y en cómo está distribuido el espacio, porque podrías montar una estructura de dos alturas sin agobiarte y dejar la carga abajo mientras duermes arriba con ropa de cama decente. Los laterales tienen ventanas amplias que podrías cubrir con cortinas térmicas baratas, y la climatización funciona estupendamente si arrancas el motor unos minutos antes de dormir (en invierno viene bien para no congelarte).

El maletero original ya era enorme, así que aunque pierdas espacio con la cama te seguiría cabiendo material de sobra para esquíes, tablas o lo que sea que cargues.

Esta fórmula te permitiría plantarte a pie de pista en invierno o junto a la playa en verano, ahorrar en alojamiento y tener libertad total de movimientos sin necesidad de pagar campings ni buscar zonas habilitadas. El truco está en ser discreto y no montar el circo, porque si respetas las normas básicas nadie te va a molestar. Eso sí, siempre merece la pena informarse de las ordenanzas locales por si acaso.

Lo mejor es que no necesitas hacer ninguna reforma homologable ni pasar una ITV especial, porque simplemente estás quitando asientos (algo totalmente legal y reversible).

No hay soldaduras, no hay instalaciones eléctricas complicadas ni fontanería, solo un somier plegable que compras en cualquier tienda y un colchón decente. Vamos, la camperización más sencilla y económica que existe.

Dormir sin líos legales

Aquí viene la parte importante, porque mucha gente piensa que dormir en el coche está prohibido y resulta que no. Puedes estacionar donde esté permitido y pasar la noche dentro sin problemas, siempre que no saques mesas, sillas ni toldos al exterior, porque en cuanto montas campamento fuera del vehículo ya estás acampando (y eso sí que tiene restricciones según la zona).

Si te quedas dentro del C8 con todo recogido estás simplemente durmiendo en tu coche aparcado, y nadie te puede decir nada.

La diferencia entre dormir en el coche y acampar está en si usas el espacio exterior o no, así que mientras mantengas todo dentro del vehículo estás cumpliendo la normativa. Algo que te permite aparcar en zonas de montaña, junto a playas o en cualquier sitio donde el estacionamiento esté permitido, y pasar allí la noche sin necesidad de buscar un camping ni pagar alojamiento.

La libertad que te da es brutal, porque puedes cambiar de planes sobre la marcha sin depender de reservas ni horarios.

Eso sí, conviene usar el sentido común y no abusar del tema aparcando siempre en el mismo sitio ni montando el numerito en zonas residenciales donde puedas molestar porque si eres discreto, respetas las ordenanzas locales y no dejas rastro, nadie te va a poner pegas, y si tienes dudas sobre algún sitio concreto siempre puedes preguntar en el ayuntamiento o consultar la normativa antes de quedarte a dormir.

Sentido común rodado

Al final, por el precio de un fin de semana en un hotel mediano te podrías comprar un coche entero que te serviría para viajar cuando te apetezca. Los monovolúmenes pasaron de moda, pero su funcionalidad sigue intacta, y ahora mismo son la opción más sensata si quieres probar el rollo cámper sin meterte en gastos absurdos ni reformas complicadas.

Si lo tuyo es la montaña, la playa o simplemente escaparte sin ataduras, un C8 de segunda mano te resolvería la papeleta por cuatro duros, y además lo harías con un coche fiable que tiene recambios baratos y talleres que lo conocen de sobra.

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Emmanuel Jiménez

Fan desde los 5 años de conducir y pilotar cualquier cosa que tenga ruedas o vuele, con motor o sin él. Seguir leyendo...