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Economía

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¿Qué es la destrucción de demanda del petróleo? ¿Puede ayudar a bajar el precio del combustible?

Elena Sanz Bartolomé | 27 Mar 2022
Gasolinera Barata 06
Gasolinera Barata 06

Después de unos días de leve descenso, el precio del petróleo ha vuelto a dibujar una curva ascendente que (de momento) no parece que vaya a cambiar de rumbo radicalmente. ¿Existe alguna manera de recuperar el equilibrio? Sí: se podría reemplazar el crudo ruso (un proceso, por ahora, demasiado lento) y también se podría apostar por la destrucción de demanda. ¿En qué consiste y cómo puede rebajar las cifras actuales?

Tal y como explican en El Economista, la destrucción de demanda es un descenso permanente o sostenido de la demanda de un bien. Un mecanismo para responder a la escasez y, sobre todo, a los elevados precios. Aplicando este término al mundo del motor, consistiría en dejar de usar el coche durante un tiempo prolongado para no consumir gasolina y diésel: un escenario en el que tendríamos que movernos de forma alternativa.

¿Qué se necesita para destruir la demanda?

La clave está en la rigidez a corto plazo de la demanda de petróleo: no se puede modificar la estructura económica rápidamente porque, por ejemplo, reformar un motor de combustión es un proceso que lleva tiempo. Hay que buscar, por lo tanto, una manera de consumir menos sin depender de esos cambios: algo que se puede lograr con la destrucción de demanda. Si los usuarios no consumen un bien, atendiendo a la ley de la oferta y la demanda, el precio tiende a bajar.

No olvidemos, eso sí, que los conductores no son los únicos que clientes que precisan petróleo: sería un trabajo colectivo y sostenido en el tiempo. Estas no son las únicas condiciones necesarias para que la destrucción de demanda tenga lugar: el precio del barril debe mantenerse en 120 dólares, aproximadamente, durante varios meses. Algo que no parece complicado puesto que esta semana alcanzó los 119,92 dólares.

¿Es la única salida? ¿Se puede evitar?

El citado medio recoge las previsiones económicas de la empresa financiera JP Morgan: creen que la destrucción de demanda en el mercado del petróleo está muy cerca porque, a corto plazo, es la única manera de recuperar el equilibrio en los precios. No en vano, según sus cálculos, se pasaría de 1,2 millones de barriles por día a 550.000: un nivel inferior al de 2019. La Agencia Internacional de la Energía comparte esta visión sobre la cercanía de la destrucción de demanda.

Antes hemos apuntado que sustituir los barriles de petróleo ruso sería otra alternativa para bajar los precios. En teoría hay reservas suficientes para compensar el hueco que han dejado las exportaciones de crudo ruso a Europa, pero el problema es que tardarían demasiado en llegar. Y es que debemos tener en cuenta que destruir la demanda podría, en un principio, traer precios significativamente altos según los analistas del banco corporativo y de inversión Natixis.

Otras destrucciones de demanda y sus consecuencias

No obstante, conviene mantener la calma y no ser alarmistas. No sería la primera vez que se produce una destrucción de demanda en el mercado del petróleo. Ocurrió a raíz de la crisis de 1979 y se apostó por energías alternativas como el gas natural y la nuclear para sustituir el papel desempeñado por el crudo.

Vivimos esa misma situación en 2007-2008, en 2011 y en 2014. Ocasiones en las que se apostó por alternativas para cambiar la producción de petróleo como el ‘fracking’ (una técnica para extraer combustibles fósiles del subsuelo mediante el empleo de agua a presión) o las operaciones en las aguas ultraprofundas de Brasil. Movimientos a los que se unieron las energías renovables (movilidad eléctrica en el caso del mundo del motor) que podrían recibir el empujón necesario para sustituir al crudo a medio y largo plazo.