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Así son los 70 nuevos radares de la DGT: casi invisibles y más baratos de lo previsto... aunque han costado 610.000 euros

Elena Sanz Bartolomé | 31 Oct 2022
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La Dirección General de Tráfico ha ampliado su plantilla de radares. Otra vez. En esta ocasión, los protagonistas son los dispositivos móviles: el proceso de licitación se cerró el pasado mes de junio y ahora sabemos los detalles en torno a él. Serán setenta los nuevos cinemómetros y han costado menos de lo previsto.

Tal y como refleja la memoria del Ministerio de Interior, los setenta radares móviles servirán “de complemento a los utilizados en la actualidad para ejercer la vigilancia que le compete en materia de velocidad de la red viaria de la forma más efectiva posible”. Estos dispositivos son empleados tanto por la Policía Local como por la Guardia Civil de Tráfico, que será quien reciba el citado refuerzo. Así las cosas, se incorporarán a los 545 que, hasta ahora, figuraban en la plantilla de la DGT.

Algo más de 600.000 euros

Como decíamos antes, el verano pasado os informamos sobre el contrato publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) para la adquisición de nuevos radares móviles. En uno de los pliegos figuraba el proceso de licitación, abierto hasta el 20 de junio, y el presupuesto que estaba disponible para la compra de los setenta dispositivos: 1,3 millones de euros.

Al parecer, sólo se presentaron un par de compañías. La selección de una de ellas se ha llevado a cabo, tal y como se detalla en el pliego de justificaciones, buscando aquella “oferta más ventajosa para el organismo y para el interés general”. La elegida ha sido Saima Seguridad SA: sí, es la misma empresa a la que compraron la dotación anterior y la que realiza las labores de mantenimiento de esos dispositivos. Así las cosas, los setenta nuevos dispositivos han costado 610.678,25 euros.

¿Cómo son los nuevos radares móviles?

Los setenta nuevos radares móviles de la Guardia Civil de Tráfico miden cincuenta centímetros y pesan, como máximo, tres kilos: razón por la que de ellos se dice que son, prácticamente, invisibles.

Están equipados con una tecnología láser que les permite medir la velocidad de los vehículos en un rango de 30 a 250 km/h y a una distancia de hasta 50 metros. Al mismo tiempo, deben ser capaces de controlar los vehículos que circulan, como mínimo, por dos carriles de la vía y disponer de una autonomía mínima de cinco horas. Es posible, además, manipularlos a distancia controlándolos con tecnología 3G, 4G o por wifi.

Los nuevos radares móviles incluyen una maleta para ser transportados, un medidor de velocidad, un ordenador o tablet con software, un trípode con rótula de orientación, así como un soporte para instalarlo en los vehículos patrulla y otro para su montaje en los quitamiedos de la carretera.

En este sentido, el Ministerio del Interior, en la memoria justificativa de la compra, desvela que no sólo podrán instalarse en los coches patrulla: “El empleo de cinemómetros de escaso tamaño, compacto, de altas prestaciones, fácil manejo y rápido despliegue de forma permitirá su utilización a cualquier agente, independientemente del vehículo en el que patrulle: de cuatro ruedas o motocicleta”. Sí, los nuevos radares también podrán ubicarse en las motos de las patrullas de la Guardia Civil.

¿Dónde estarán los nuevos radares móviles?

La DGT nunca desvela las ubicaciones de los radares móviles que emplea para vigilar el cumplimiento de los límites establecidos. El hecho de poder situarlos en cualquier lugar invita a pensar que su ubicación puede estar en todas las carreteras, aunque se da por hecho que su presencia será mayoritaria en las convencionales. Y es que es ahí, en las vías secundarias, donde tienen lugar el mayor número de incidentes relacionados con los excesos de velocidad.