Hoy en día no paran de llegar marcas a Europa. Tanto que incluso a los que seguimos obsesivamente, y con profusión, la actualidad del mundo del automóvil nos cuesta recordarlas a todas ellas. Pero hasta hace bastante poco el desembarco de una nueva marca en Europa era todo un acontecimiento.
Ni chino, ni alemán, la marca de lujo japonesa que nos mercemos
Han pasado ya casi veinte años. Y este que escribe ahora se siente un poco más viejo. Infiniti desembarcaba en Europa, proponiéndonos una marca que aspiraba a situarse un escalón (o dos) por encima de Audi, BMW y Mercedes-Benz, e incluso aspirar a cautivar al cliente que tradicionalmente podía comprar un Porsche, o incluso marcas mucho más aspiracionales por aquel entonces, como Maserati o Aston Martin.
El catálogo con el que aterrizó en Europa no podía ser más esclarecedor. Infiniti, marca japonesa, filial de lujo de Nissan, se había desarrollado al amparo del mercado estadounidense. Y aterrizó en Europa con un coupé, algo así como la versión pija y gran turismo de un 350Z, y un SUV de tamaño medio, en ambos casos con motores V6. Su tercer modelo un SUV de corte muy deportivo, una línea espectacular y rasgos de coupé, y un motor V8 bajo su enorme capó.
Érase un coche a un capó pegado
El Infiniti FX50 que puedes ver sobre estas líneas era una rara avis, incluso por aquel entonces, un SUV de lujo con un motor enorme de ocho cilindros y gasolina, en un mercado como el español que estaba obsesionado con el diésel.
Más tarde, Infiniti ampliaría su gama con modelos más racionales, motores de cuatro cilindros, también diésel, e incluso fabricaría coches en Europa. Y finalmente tras permanecer unos diez años en los concesionarios abandonaría Europa.
El SUV que nos merecemos
Ahora Infiniti anuncia la primera incorporación de un nuevo modelo a su catálogo en mucho tiempo. Se llama Infiniti QX65, su primera imagen es la que ilustra esta entrada, y según ha prometido la marca será el heredero espiritual del antiguo Infiniti FX50.
Sobre estas líneas os mostramos unas imágenes que ya anticipan fielmente cómo será este modelo, las del prototipo presentado el año pasado, el Infiniti QX65 Monograph. Y como no podía ser menos tenemos ante nosotros un SUV de lujo, de línea deportiva y hasta rasgos de coupé, como sea precian en la caída del techo en la zaga y la impresión visual que causa su marcada línea cromada, así como un capó muy alargado.
Bajo ese capó se especula podríamos encontrarnos un gran motor, no tanto el V8 del antiguo Infiniti FX50, pero sí un V6 biturbo.
Por desgracia, no parece que Infiniti vaya a regresar a Europa y que vayamos a poder hacernos con él.
Infiniti FX50:
Infiniti QX65 Monograph:







