Este coche se pasó años en desarrollo porque el mercado «no lo aceptaba». Jeep había tomado uno de sus SUV todoterreno, le incrustó una brújula en el interior y le puso la palabra «COMPASS» aquí y allá. Crearon un magnífico SUV compacto con un interior espectacular, pero en algún momento decidieron arruinarlo todo.
Jeep Compass, el SUV compacto que pudo ser
El prototipo apareció en el Salón del Automóvil de Detroit en 2002. Tenía la estética de una ranita con esteroides, presentando una carrocería cupé con pasos de rueda muy voluminosos, una parrilla con caída diagonal que después vimos en el Jeep Cherokee y un maletero que se mete hacia dentro para que la rueda de repuesto sobresalga lo mínimo.
Dentro cabían 5 ocupantes y es destacable ese pedazo de interior tan estético que no desentonaría hoy día (salvo por no llevar 14 pantallas). Recordemos que esto se hizo hace 24 años.
Jeep Compass Concept (2002)
Detalles que molan del Compass
Venía con unas enormes llantas de 19″, como las que querría llevar un buen SUV de hoy día. El techo estaba reforzado con un material rugoso para resistir lo que quisieras cargar arriba. Porque sí, este concepto iba justo de maletero.
Ese tema y el de una carrocería cupé (que ya nadie parece querer), unido a una estética demasiado rompedora, retrasó su lanzamiento para hacer los arreglos (o destrozos) pertinentes.
El resultado fue un interior más soso, algo a lo que la marca nos tenía acostumbrado. La brújula desapareció, pero seguía poniendo «COMPASS» en la parte de atrás. La estética de la carrocería debió firmarla alguien sin gusto, pero eso sí, el maletero logró sus 335 litros de capacidad y 1277 litros con los asientos abatidos. Por no hablar de unos altavoces que se descolgaban del portón trasero.
Jeep Compass de producción (2006)
Mecánica Jeep Compass, un coche que no fue tan malo como lo pinto
El V6 gasolina del Cherokee que había en el concept fue sustituido por 4 motorizaciones diferentes. Es destacable que este coche se vendió durante 11 años en su primera generación, la cual contó con una revisión radical que enmendaba muchas cosas en 2011.
Las opciones eran un 2.0 y un 2.4 en gasolina y un 2.0 y un 2.2 en diésel, siendo este último un bloque firmado por Mercedes. El 2.0 de 156CV se ofrecía solo con tracción delantera.
La revisión de 2011 mejoró la estética y modernizó el interior, además de conseguir un extra de fiabilidad y prestaciones con el 2.2 turbodiésel de Mercedes (código OM651). Eso sí, también ganó en peso, pues de los 1460-1500kg engordaba hasta los 1685kg. ¿Tendrías uno de estos más antiguos o irías de cabeza a por el nuevo?
Jeep Compass segunda generación







