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La Unión Europea se pone dura con la manipulación de kilómetros y este es su plan para evitarlo

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Hasta el 12% de los coches de segunda mano vendidos en los países de la Unión Europea tendrían sus cuentakilómetros manipulados, cifra que ascendería a una horquilla entre el 30% y el 50% si hablamos de coches que inicialmente fueron matriculados en otro país de la Unión. Al menos esas son las cifras que maneja la Comisión Europea para proponer un plan para luchar contra la manipulación de kilómetros. En mi modesta opinión, es probable que estas cifras estén infladas, y por los informes que se han presentado estos días en apariencia proceden de estudios antiguos, y en muchos casos basados en estimaciones y muestreos cuantitativamente insuficientes para considerar su veracidad. En cualquier caso, huelga decir que la manipulación de kilómetros es uno de los mayores problemas del mercado de ocasión y que cualquier medida que se tome para atajarlo siempre será bien recibida. ¿Pero qué medidas plantea la Unión Europea?

El control de la manipulación de kilómetros

Durante estos días se presentaba una propuesta de revisión del marco jurídico de la Unión Europea, con la que se pretendía atajar este problema.

El sistema más eficaz para evitar que se manipulen los kilómetros es llevar un control muy estricto de los kilómetros que ha recorrido cada coche. Disponer de una base de datos actualizada no solo es técnicamente viable, y económico, a tenor del coste que supone este fraude.

La Unión Europea propone la instauración de bases de datos en las que se registre el kilometraje de los coches, y se elabore un historial de kilómetros, registros nacionales que sean accesibles por todos los países de la Unión

Bases de datos de kilómetros compartidas en la Unión

La propuesta menciona las iniciativas llevadas a cabo en Bélgica o Países Bajos como las más eficaces para atajar la manipulación de kilómetros. Y consistirían ya no solo en mantener la base de datos, sino asegurar que el kilometraje de los vehículos se actualiza frecuentemente, empezando por la situación más obvia, la de la Inspección Técnica de Vehículos, y extendiéndose a revisiones periódicas, reparaciones en talleres, etcétera.

Con esa base de datos, el cliente que adquiere un coche de ocasión podría solicitar un certificado que acredite el historial del coche que va a comprar, y de esta forma asegurarse de que los kilómetros son reales. Pero, evidentemente, este plan aún tiene un gran problema que subsanar. Para que funcione esta medida no solo sería necesario que los países de la Unión Europea lleven a cabo un registro del kilometraje de sus coches, sino también que compartan esa información, para que las fronteras entre países comunitarios no faciliten el "blanqueo", la manipulación de kilómetros.

De ahí que esta propuesta, además de proponer a los miembros de la Unión la instauración de sistemas que registren el kilometraje, también abogan, ya no por una base de datos comunitaria, a nivel europeo, sino por bases de datos nacionales accesibles por todos los países de la Unión Europea.