Podemos llamarlo suerte, o quizá también destino, pero la realidad es que Bugatti no es a día de hoy un fabricante de coches eléctricos, gracias a que la dirige una de las personas que más y mejor ha entendido la realidad del coche eléctrico.
Mate Rimac, CEO de Bugatti y fundador del fabricante Rimac, se ha convertido en una de las personas más relevantes del mundo automovilístico por su inusual sinceridad y cercanía a la hora de hablar de la propia Bugatti, además de otros muchos temas relacionados con el sector automovilístico.
Su entrada en escena como nuevo dirigente de Bugatti en 2021, materializando así un cambio de rumbo por parte del grupo Volkswagen, ha servido a la firma francesa para evitar el que por seguro habría sido un enorme fracaso comercial. Y es que llegado el momento de pensar en un sucesor para el Bugatti Chiron, en Volkswagen estaban convencidos de que tenían que fabricar un hiperdeportivo totalmente eléctrico, al menos hasta que Rimac dijo que no y argumentó su postura con la experiencia vivida en primera persona con el Rimac Nevera.
El mercado automovilístico en su forma más lujosa y prestacional no está interesado en el coche eléctrico, ni siquiera en el mejor que se fabrica hoy por hoy, que es ese Rimac Nevera. Este hiperdeportivo de más de 2.000 CV y numerosos récords en su haber, ha demostrado al mundo que, en términos de rendimiento y efectividad, es uno de los mejores coches que jamás se han fabricado. Pero ni con esas ha conseguido llegar al objetivo de producción fijado en 150 unidades, acumulando hasta la fecha 71 pedidos.
Esta realidad es la que llevó a Mate Rimac a plantarse frente al consejo del grupo Volkswagen, y más concretamente frente a su por entonces CEO, Herbert Diess, defendiendo que el sucesor del Chiron debía ser híbrido y no eléctrico. Si bien Volkswagen, de primeras, no estaba conforme con la idea, Diess decidió darle un voto de confianza a la idea de Rimac, apostando además por un sistema de propulsión híbrido enchufable que combinaría la tecnología de propulsión eléctrica de Rimac, con un nuevo motor V16 atmosférico fabricado de forma externa por Cosworth.
El final de la historia todos lo conocemos ya y se llama Bugatti Tourbillon, un coche que representa mejor que ningún otro en esta era, cómo la electrificación por la electrificación no tiene ningún sentido cuando hablamos de coches de lujo y altas prestaciones.
Fotos del Bugatti Tourbillon






