Todo empieza con un anuncio perfecto (demasiado perfecto): una Volkswagen Transporter T5 en la plataforma AutoScout24 (aunque podría ser cualquiera, y de hecho estoy buscando en todas las más reconocidas pudiendo ver cosas similares), con un precio llamativo y unas fotos que, a primera vista, parecen normales. La plataforma es de confianza, pero no todo el mundo que vende en las plataformas lo es. En mi caso, el gancho era claro: 2.500 euros por una T5 en buen estado aparente. ¿Barata? Sí. ¿Demasiado? No necesariamente. Aunque ahora sí lo veo claro. Menos de 6.000 euros por esa compra hubiera sido una oferta irrechazable.
El detalle “logístico” también estaba cuidadosamente elegido: la furgoneta estaba en Mallorca. Una isla. Y cuando hay un salto de mar de por medio, es más fácil colar explicaciones sobre envíos, intermediarios y empresas externas. Además, también dificulta ir a verla en persona. Las imágenes publicadas en este artículo muestran la furgoneta en cuestión anunciada. Sirvan para que cualquiera que pueda ver exactamente este mismo modelo a la venta sea consciente de para qué se están utilizando estas imágenes. Por supuesto, el verdadero propietario de la furgoneta o quien anunció su venta en el pasado, no tiene por qué tener nada que ver con este intento de estafa.
Cómo empezó la conversación y por qué parecía real
- El contacto se vuelve creíble cuando el vendedor responde rápido, pasa a WhatsApp y hasta te llama por teléfono.
- Las estafas ya no parecen estafas: imitan el flujo normal de una compraventa para que bajes la guardia.
Le escribí desde la plataforma y me contestó. Pasamos a WhatsApp y, para rematar, incluso me llamó por teléfono. Ese punto es importante porque mucha gente asocia “llamada” con “persona real” y “persona real” con “operación segura”.
El relato estaba bien armado: está fuera del país (Francia), necesita vender por motivos familiares y, como no puede estar presente ahora mismo, dice que lo gestiona todo una empresa de logística. Aunque sí estará el día de la compraventa. Urgencia, justificación y un intermediario “profesional”: el cóctel perfecto. Y una guinda maravillosa, él necesita el dinero, así que es una oportunidad que no se repite de forma habitual.
La parte que te hace bajar la guardia
- Cuando pides más pruebas (matrícula, fotos concretas) y te las dan, sientes que has “validado” el anuncio.
- El problema es que esos datos pueden ser robados o reciclados de anuncios reales, y hoy es muy fácil conseguirlos.
Yo pedí más información: fotos de la matrícula, detalles específicos, imágenes adicionales. Y me las dieron. En ese momento, es fácil pensar que ya está: “si me manda matrícula y fotos nuevas, esto es real”. Sobre todo, si en otras fotos tapaba la matrícula… pues eso parece indicar que también hay desconfianza por su parte hasta que ya contacta con alguien serio. Lógicamente, no es así.
Pero aquí está la trampa: una matrícula y unas fotos no demuestran propiedad. Pueden venir de un anuncio antiguo, de un compraventa, de otra plataforma o de alguien que simplemente ha recopilado material de internet. Hoy en día, incluso IA bien planteada.
El gancho maestro: “paga cuando te la entreguen”
- La frase “pagas tras la entrega” genera una falsa sensación de seguridad y hace que el precio raro parezca una oportunidad.
- En realidad, esa “seguridad” es el señuelo para que aceptes el siguiente paso: el pago anticipado a un tercero.
Llegó la pregunta clave: ¿cómo hacemos el pago? Y la respuesta fue la que hace que esto funcione: el vendedor afirma que el pago de la furgoneta se realiza tras la entrega y que el envío está incluido en el precio.
Es decir, te venden la idea de que no estás asumiendo riesgo. Y si ya te parecía raro ver una Transporter T5 por 2.500 euros, esa frase te “anestesia” la duda: “bueno, si pago cuando la tenga delante, ¿qué pierdo?”.
La estafa real no son 2.500 euros
- El golpe no está en el precio del vehículo, sino en el “coste de logística” que te exigen por adelantado.
- Pagas (por ejemplo) 500 euros, desaparecen y no vuelves a saber nada de vendedor, furgoneta ni empresa.
Aquí viene lo importante: la estafa no busca que transfieras 2.500 euros. Eso sería demasiado evidente. Lo que buscan es algo más pequeño, más “asumible”, más fácil de justificar en tu cabeza.
El supuesto responsable de logística (o la “empresa”) te dice que ellos sí cobran por adelantado el transporte o la gestión. En mi caso, la cifra rondaba los 500 euros. Y ahí está el golpe: pagas ese importe y nunca más vuelves a saber de ellos.
No hay transporte. No hay empresa. No hay entrega. Solo un pago que, precisamente por ser “solo” 500 euros, mucha gente se plantea asumir como un riesgo razonable. Y no lo es.
Por qué funciona tan bien este timo
- Combina precio gancho, urgencia emocional y un proceso “protegido” que parece diseñado para darte confianza.
- La ubicación (Mallorca, una isla) ayuda a justificar intermediarios, envíos y pagos de “gestión”.
Este método funciona porque está pensado para que el engaño sea progresivo. Primero te muestran una oportunidad. Luego te dan conversación real. Después te ofrecen un pago “seguro” tras entrega. Y, cuando ya estás dentro, te colocan el único paso que realmente necesitan: un pago por adelantado a un tercero.
Y el escenario de la isla es perfecto: si el coche estuviera a 20 km, dirías “quedo y lo veo”. Si está en Mallorca, el guión de la logística entra solo. Además, solo ir y traerla en ferry ya complicaría mucho el proceso.
Señales de alarma que no debes ignorar
- Precio demasiado bajo para el modelo y estado aparente, especialmente en vehículos demandados como una Transporter.
- Vendedor fuera del país y una “empresa de logística” que aparece como solución obligatoria.
Hay señales que, cuando se acumulan, casi siempre significan lo mismo. En este caso estaban todas: precio muy por debajo del mercado, historia personal urgente, imposibilidad de ver el vehículo, intermediario “logístico” y, sobre todo, pago anticipado de un concepto que supuestamente no debería exigirse así.
Una norma sencilla: si alguien te dice “paga cuando te la entreguen” pero te pide antes “solo” 500 euros para que la entrega ocurra, no estás pagando cuando te la entreguen. Estás pagando para que no ocurra nada. Es una estafa de libro.
Cómo evitar que te pase a ti
- No pagues nunca “transporte”, “reserva” o “gestión” por adelantado a un tercero que tú no has elegido y verificado.
- Si no puedes ver el vehículo o verificar al vendedor, la operación no es una oportunidad: es un riesgo.
La forma más eficaz de evitar esto es simple: no se paga nada por adelantado en una compraventa de este tipo si no hay garantías reales. Y “garantía real” no es un WhatsApp, ni una llamada, ni una foto de matrícula.
Si el vehículo está lejos, lo razonable es que tú controles el proceso: verificas identidad, verificas titularidad, verificas que existe, y si hay transporte, lo contratas tú o lo haces con una empresa comprobable, con contrato y trazabilidad.
Si el precio es tan bueno que crees que es una gran oportunidad que no puedes dejar escapar, frena. En estas estafas, la prisa no es un efecto secundario: es parte del diseño. Y no olvides nunca que el que lleva a cabo la estafa tiene muchísima más práctica que tú. No des por sentado que si hace determinadas cosas, como dudar de ti, o plantear desconfianza, es porque es un usuario legítimo preocupado por sus bienes, en realidad solo está simulando ser una persona con un interés legítimo. Y es que una vez que ha conseguido que confíes en él, toda la estafa está trazada.
Sabía que era una estafa desde el principio, pero…
Otra cuestión con la que hay que tener un cuidado especial es que ser un conocedor de las prácticas de estafas habituales tampoco te convierte en una persona a la que sea imposible estafar.
Para empezar, yo seguí todo el proceso aunque sabía que era una estafa desde el principio. Tanto es así, que con la primera respuesta de mi interlocutor fui a ChatGPT y le pregunté que le parecía (sin decir nada más para no sesgar su respuesta). Directamente me dijo que estaba ante una estafa.
Yo quería saber cuál iba a ser la estafa precisa, si la intención era llevarse los 2.500 euros o si era llevarse una cantidad inferior en otro concepto.
Pero una parte de mí seguía esperando que todo cuadrase, que necesitaran el dinero ya, y que la operación fuera real. Y es que cuando alguien va en busca de una oportunidad, es fácil llegar a verlas donde en realidad no existen. Precisamente con eso juegan los estafadores.











