China ha decidido que la «tecnología obsoleta» es, en realidad, su mejor arma para conquistar Europa. Harbin Dongan Auto Engine, una filial del gigante estatal Changan, ha puesto en marcha con éxito el R05E, su primer prototipo funcional de motor rotativo. Es un movimiento maestro en el que en lugar de pelear solo en el terreno del litio, los ingenieros chinos han rescatado el diseño de rotor triangular por su extrema ligereza y su capacidad para generar energía de forma compacta, algo que los motores de pistones tradicionales simplemente no pueden igualar. Fue Japón, y más concretamente Mazda quien hizo brillar el motor inventado por el visionario ingeniero alemán Felix Wankel.
El R05E no es una copia del pasado, sino un despliegue de materiales de última generación que busca solucionar los dos grandes pecados del motor Wankel: el consumo de aceite y la fragilidad térmica, y para lograrlo, han recubierto las piezas internas con nanodiamantes (tecnología NDC) y han diseñado una carcasa de aluminio fundida a presión con una «chaqueta de agua» integrada que mantiene la temperatura a raya. El resultado es un bloque que rinde 53 kW con un peso ridículo, logrando una densidad de potencia que deja en evidencia a los motores híbridos actuales.
Este motor no nace para mover las ruedas directamente, sino para actuar como el «corazón» de sistemas híbridos de autonomía extendida. Al ser tan pequeño y no vibrar, se puede esconder en cualquier rincón del chasis, dejando más espacio para los pasajeros o la carga.
Sí, China ha entendido que el futuro inmediato de Europa no es 100% eléctrico, sino una transición híbrida donde el que consiga el motor de combustión más eficiente y ligero se llevará el gato al agua.
De los drones a tu próximo coche híbrido
Aunque el R05E tiene la mirada puesta en la aviación de baja altitud y los drones de gran tamaño, su verdadera amenaza para la industria europea está en el asfalto, porque la compañía ya planea una versión de doble rotor con más de 110 kW (unos 150 CV) destinada específicamente a sistemas de propulsión híbridos.
La producción en serie está fijada para 2027, y Changan se está posicionando para inundar el mercado con coches que combinan lo mejor de dos mundos: la suavidad de un eléctrico y la tranquilidad de no depender de un cargador.
Esta estrategia encaja perfectamente con el caos regulatorio que vive Bruselas, porque mientras en Europa sigue sin quedar claro lo que pasará con los motores térmicos en 2035, hay empresas como BYD y Changan que ya están preparadas para cualquier escenario. Si finalmente se permiten los híbridos de bajas emisiones o los combustibles sintéticos, China tendrá lista una tecnología que las marcas europeas (a excepción de Mazda) abandonaron hace décadas por considerarla demasiado costosa de desarrollar y demasiado contaminante.
El uso en eVTOL (taxis aéreos) y aeronaves tripuladas servirá como el banco de pruebas perfecto para demostrar la fiabilidad de estos motores antes de su salto masivo al automóvil. La apuesta es arriesgada, pero los números no mienten: un motor rotativo es más sencillo de fabricar, tiene menos piezas móviles y ofrece una relación peso-potencia imbatible, y si el gigante asiático consigue que el Wankel sea fiable y limpio, habrá encontrado el atajo definitivo para dominar las carreteras europeas.
Bruselas debería estar preocupada
La directora ejecutiva de BYD, Stella Li, ya avisó que cualquier revisión de la prohibición de los motores térmicos en 2035 no va a frenar a China, sino que la va a favorecer porque la industria china ha demostrado una velocidad de adaptación asombrosa, y este motor rotativo es la prueba de que no tienen miedo a experimentar con lo que otros consideran basura tecnológica. Mientras Europa se enreda en normativas infinitas y ayudas y otros líos, China está patentando el futuro de los híbridos de largo alcance que realmente demanda el usuario medio.
El éxito de este motor rotativo chino supondría un golpe moral para la industria tradicional. Imagina un coche híbrido que pesa lo mismo que uno de gasolina pero que gasta la mitad y puede recorrer 1.000 kilómetros sin despeinarse gracias a un motor del tamaño de una caja de zapatos. Ese es el futuro que Changan quiere empezar a vender en 2027, y lo hará utilizando la tecnología que inventó un alemán (Felix Wankel) y perfeccionaron los japoneses, pero fabricada con costes chinos.
Estamos ante el inicio de una nueva era en la guerra comercial, y el motor rotativo ha pasado de ser una curiosidad para entusiastas a convertirse en una pieza clave del ajedrez geopolítico del automóvil. Si Changan cumple sus plazos, en poco más de un año veremos los primeros prototipos rodando por las carreteras para recordarnos que en el mundo del motor no hay tecnología obsoleta, sino tecnologías que no supimos evolucionar a tiempo.







