¿Por qué seguimos defendiendo la anulación de filtros, y sistemas anticontaminación, que pone en peligro nuestra salud?

David Villarreal  |  @davidvillarreal  | 

En los últimos años, por suerte, o por desgracia, se ha hablado mucho de contaminación. Hemos exigido explicaciones a fabricantes que han cometido fraudes relacionados con los sistemas anticontaminación. Nos hemos indignado con las restricciones de tráfico que se han impuesto en algunas capitales europeas, como Madrid, o París, a menudo apuntando directamente a aquellos que desde su posición oficial han tenido que imponer estas medidas excepcionales y de urgencia. Probablemente hemos centrado la atención en los problemas que han causado esas medidas. Y generalmente hemos pasado por alto que en esos días se recomendaba, por ejemplo, salir a hacer ejercicio, practicar deporte al aire libre, y otras precauciones a ancianos, niños y personas con enfermedades respiratorias crónicas, por existir un riesgo real para la salud. Aún así, ¿por qué seguimos defendiendo prácticas como la anulación de sistemas de contaminación?

Que de vez en cuando siga trascendiendo - cuando trasciende - la imputación de talleres por la anulación de los filtros de partículas lo único que hace es reflejar que de verdad existe una demanda real de este tipo de modificaciones. Podríamos exigir a los fabricantes la instalación de sistemas anticontaminación más económicos y fiables, una de las razones que lleva a algunos conductores a actuar de esta forma. Pero aún así eso no nos permitiría defender una práctica que afecta a tu salud, la de nuestras familias, la de tus vecinos y, en general, a todos los que nos rodean.

Algunas reacciones a la noticia que publicábamos estos días, acerca de los nuevos trucos que ya se están empleando para anular otros sistemas anticontaminación, como los basados en AdBlue, de nuevo reflejan una falta de conciencia. Puede que aún nos cueste comprender algunos fenómenos como el del cambio climático, o que incluso tengamos una visión cortoplacista en este sentido. Pero las consecuencias para la salud de las emisiones de partículas, que por suerte han atenuado y mucho los filtros de partículas que ya hace tiempo se impusieron en los diésel, o las derivadas de los NOx y el ozono, del cual en parte también son responsables los diésel, son inmediatas.

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Intentamos escudarnos en excusas que no deberían admitirse cuando está en juego algo tan importante como nuestra salud, y la de todos aquellos que nos rodean, a los cuales afectará aunque no conduzca, aunque no tengan coche y aunque su único medio de locomoción sea una bicicleta.

Dicho lo cual, olvidémonos de excusas tan manidas como hablar de la propensión a averías de estos sistemas de contaminación. Excusas como las particularidades de su mantenimiento. Excusas como la crisis, y la falta de liquidez para solventar averías, garantizar el mantenimiento de estos componentes o recargar el aditivo que emplean. O mi excusa favorita - por decirlo de alguna forma - la de recordar que como otros roban, y el sistema judicial falla, nosotros también deberíamos tener luz verde para llevar a cabo una actuación ilegal sin atenernos a las consecuencias de ello.

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